Salud sexual y (no) reproductiva en emergencia

El martes de la semana pasada, se presentó el Proyecto de Ley en "Emergencia Nacional en Salud Sexual y Derechos Reproductivos". En octubre el presidente dio a conocer el Presupuesto 2026, en ningún apartado figuró cuánto se destinaría al área de salud sexual y reproductiva. Se estima que entre el recorte dentro del presupuesto 2025 (77%), el sector sufrió una caída superior del 90% desde diciembre de 2023.

Por: Gonzalo Valverde

El martes de la semana pasada, se presentó el Proyecto de Ley en "Emergencia Nacional en Salud Sexual y Derechos Reproductivos". En octubre el presidente dio a conocer el Presupuesto 2026, en ningún apartado figuró cuánto se destinaría al área de salud sexual y reproductiva. Se estima que entre el recorte dentro del presupuesto 2025 (77%), el sector sufrió una caída superior del 90% desde diciembre de 2023.

El Proyecto (1153-D-2026) fue presentado formalmente el martes por más de 15 diputadas y diputados de distintos bloques entre quienes se encuentran Esteban Paulón (Provincias Unidas), Myriam Bregman (PTS/Frente de Izquierda), Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica/Unidos), Gabriela Estévez (Unión por la Patria). 

La iniciativa recoge el documento presentado formalmente en la Cámara de Diputados por activistas y organizaciones sociales nucleadas en el Frente Nacional por la Salud de las Personas con VIH, Hepatitis Virales y Tuberculosis. Documento que cuenta con el acompañamiento de más de 600 personas y organizaciones de todo el país y la región.

En su primer artículo declara la emergencia nacional en Salud Sexual y Derechos Reproductivos por dos años, en razón del agravamiento de la situación epidemiológica de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y del debilitamiento de las políticas públicas en salud sexual y (no) reproductiva. Debilitamiento que afecta la prestación de servicios de prevención, diagnóstico, tratamiento, educación y acceso sanitario integral en todo el país.

A su vez, incluye el desfinanciamiento y falta de implementación de la Educación Sexual Integral, las barreras en el acceso al aborto legal, seguro y gratuito, y los recortes en acceso a hormonas para personas trans como los retrocesos normativos sobre la Ley de Identidad de Género. Aspectos que constituyen señales de una crisis estructural en el abordaje estatal de la sexualidad, la autonomía corporal y la equidad en salud.

En un contexto de aumento de las ITS, especialmente la sífilis, un crecimiento de diagnósticos tardíos de VIH, una disminución alarmante de la vacunación contra el Virus de Papiloma Humano (VPH) y el desabastecimiento crítico de preservativos, reactivos para testeos e insumos para tratar y curar ITS, entre muchos otros puntos, el proyecto plantea medidas urgentes para atender y abordar la situación.

Así, busca la asignación extraordinaria de presupuesto para restituir y ampliar las partidas destinadas a salud sexual, VIH, ITS, hepatitis y tuberculosis. Incluye la compra y distribución urgente de insumos esenciales como preservativos, test rápidos, tratamientos antirretrovirales, profilaxis pre y post exposición, con una distribución federal, continua y sin barreras. También plantea la reincorporación del personal técnico despedido y la reactivación de la Comisión Nacional y el Observatorio sobre Estigma y Discriminación creados por la Ley 27.675. Otro eje central es el cumplimiento obligatorio de las prestaciones por parte de obras sociales y prepagas, con mecanismos rápidos de reclamo y sanción.

Fotografía por: Diputada Claudia Palladino

Del “nadie se salva solo” a “LGTVIH”

El proyecto de emergencia presentado surge de activistas y organizaciones que en distintos puntos del país estamos en alerta ante una posibilidad casi crónica de que llegue ese momento cuando, al ir a la farmacia a buscar nuestros antirretrovirales, nos vuelvan a decir que no hay, que nos cambiaron de pastillas porque están faltando o que nos den una bolsita de unas cuantas dosis para volver en una o dos semanas. El recuerdo de cuando salimos a las calles en distintos puntos del país, en agosto de 2019, se vuelve a presentar como opción.

El sentimiento de alerta constante se actualiza, mientras vemos cómo alguna que otra provincia cubre los baches ante la ausencia y el desfinanciamiento nacional. Este desfinanciamiento con despidos incluidos son expresiones y consecuencias de los ataques y discursos odiantes y estigmatizantes que más de un libertario pregona por X (exTwitter).

En su versión extrema asocian VIH con las disidencias sexuales, reflotando el caduco, refutado y LGTBI+odiante slogan de “peste rosa”. Otros sectores promulgan un discurso que se va instalando en cierto sentido común. Dicen: “si querés tener sexo, comprate los preservativos”. Su lógica individualista y meritocrática promueve que cada quien se cuide solo, se compre sus propios insumos y hasta tratamientos. Reflotan hasta cierta culpa que debe cargar una persona que contrae una ITS. “Si no te cuidaste, hacete cargo” dicen mientras rechazan la Educación Sexual Integral o avalan la motosierra que ya eliminó hasta la posibilidad de una campaña de prevención.

Si algo tiene esta derecha es que busca olvidar y buscar barrer bajo la alfombra las condiciones estructurales que inciden en que una persona elija o no utilizar métodos de prevención combinada (acceso a la información, a preservativos, a centros de testeos, solo por nombrar algunos). Pero también desconocen la propia historia de la humanidad: cuando, en los orígenes del VIH, los gobiernos respondieron con indiferencia e invisibilización, millones morían como consecuencia de un sida avanzado. Fue gracias a la lucha del activismo y las organizaciones de respuesta al VIH, junto a muchas organizaciones y movimientos aliados, cómo se conquistaron las investigaciones científicas, el acceso social a la información, los antirretrovirales y los derechos que tenemos hoy.

Fotografía por: Gala Abramovich

Mientras el gobierno retrocede plagado de escándalos entre viajes y fraudes de Adorni, el 3% de Karina o $Libra, a nuestro alrededor, vemos cómo distintos sectores salen a luchar con sus distintos reclamos de los cuales también somos partes: docentes por salarios dignos, universitarios y científicos por la ley de financiamiento que el gobierno incumple, la lucha del movimiento disca por la emergencia en discapacidad, quienes defendemos los glaciares y el ambiente, quienes enfrentamos la reaccionaria reforma laboral, las y los jubilados que resisten cada miércoles.

Una frase se vuelve bandera: la unidad de las y los que luchamos puede pararles la mano. Una unidad construida desde abajo donde sabemos que podemos frenar su motosierra, ajuste y ataques. Sabemos que es difícil lograr que se trate, apruebe e implemente lo planteado por el proyecto de ley, como también el acceso a la salud sexual y los derechos (no) reproductivos. No nos quedaremos callados ni indiferentes mientras siguen ajustando, atacando y promoviendo discursos de estigma y odio. La organización, visibilización y lucha en común con quienes enfrentamos todas las políticas libertarias, seguirá siendo nuestra bandera.

Fotografía de portada: Gala Abramovich

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