A 40 años del mundial del siglo: “de dónde saliste barrilete cósmico”

México 86' fue el símbolo de la epopeya, el firmamento de que el mito Maradona estaba escrito en piedra. Diego traía varías broncas acumuladas: la expulsión y eliminación contra Brasil en el 82'; la sensación de “revancha” por lo de Malvinas y la FIFA que pretendía que jugarán al mediodía en pleno verano mexicano

México 86', cuartos de final: Argentina - Inglaterra. La corona británica, contra los coronados de gloria. La selección -esa Goliat que se le demanda un David- venía de clasificar primera, en las eliminatorias; los deportólogos dijeron que "no estaba preparada". Los colonizados que quieren ser colonos, siempre verán a sus congéneres sudamericanos como “equipos chicos”, frente a los “gigantes europeos”.

Una selección con jugadores nuevos, hoy aplaudidos, en aquel entonces puestos en duda. Pumpido; Cuciuffo, Brown, Ruggeri, Olarticoechea; Giusti, Batista, Héctor Enrique, Burruchaga y Valdano. El doctor Bilardo como director, Maradona como conductor.

Desde el mundial de España en junio de 1982, Argentina salía a la cancha con olor a pólvora. En abril, adolescentes de 18 años fueron enviados con "zapatillas Flecha" a combatir una guerra no declarada por capricho de Galtieri. La invasión inglesa sobre Malvinas y los vestigios de una dictadura nacional que preferió la entrega de sus ciudadanos que el reconocimiento de sus desaparecidos.

Fotografía por: Dani Yako

México 86' fue el símbolo de la epopeya, el firmamento de que el mito Maradona estaba escrito en piedra. Diego traía varías broncas acumuladas: la expulsión y eliminación contra Brasil en el 82'; la sensación de “revancha” por lo de Malvinas y la FIFA que pretendía que jugarán al mediodía en pleno verano mexicano.

El más humano de los dioses, el pibe de Fiorito que jugaba por la Tota, tenía en claro lo que quería: “hacerles un gol con la mano y un segundo gol, el más grande de la historia”, contará en un reportaje para El Gráfico.

“No jugué el partido pensando que íbamos a ganar la guerra, pero sí que le íbamos a hacer honor a la memoria de los muertos, a darles un alivio a los familiares de los chicos y a sacarla a Inglaterra del plano mundial… futbolístico”, Diego Armando Maradona - El Gráfico.

Fotografía: Eduardo Longoni

40 años pasaron desde aquel mundial. 4 años después le “cortaron las piernas” cuando le saltó positivo el doping. En pleno partido, una enfermera lo sacó de la cancha: “no ha demorado en darse cuenta que es insoportable la responsabilidad de trabajar de Dios en los estadios”, escribirá Eduardo Galeano en “El fútbol a sol y sombra”. 

El negocio jamás entenderá la pasión y la devoción que se puede sentir por un jugador que liberó a la patria sin disparar un tiro, que hizo política sin ser funcionario, que nunca se olvidó de dónde vino. No debe ser fácil saber qué hacer con el poder de que te quieran, Diego nunca lo desconoció.

“Es el momento sublime. Ese partido es el momento sublime de toda mi carrera. El que explica por qué los chicos de 10 años, que en la puta vida me vieron jugar, siguen hablando de mí. Porque los padres le cuentan”, Diego Armando Maradona - El Gráfico.

Profesora y licenciada en psicología (UNC). Me dicen Chora. Editora de Género y de lo que se presente.

Te puede interesar

El aguante

Bancá el periodismo de base, cooperativo y autogestivo

Para hacer lo que hacemos, necesitamos gente como vos.
Asociate

Cooperativa de Trabajo Enfant Terrible Limitada.
Obispo Trejo 365, Córdoba.

[email protected]