Crisis climática: Nos estamos secando y quedando sin sombra

El trienio 2020-2022 fue el período más seco del país, según la Dirección Nacional de Riesgo y Emergencia Agropecuaria, que registró niveles críticos en 175 millones de hectáreas en Argentina el diciembre pasado. Desde 2021 hasta hoy, distintas zonas de Argentina se han mantenido en emergencia hídrica (declarada), preocupación desatada por la histórica bajante del Río Paraná. Va de nuevo la pregunta ¿sequía o saqueo?

Por Redacción Enfant Terrible |

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Foto: Orlando Pelichotti/Mendoza.

Argentina atraviesa niveles de sequía cada vez más alarmantes y los sectores agropecuarios ven con preocupación la situación que amenaza los cultivos y animales. Según un informe de la Dirección Nacional de Riesgo y Emergencia Agropecuaria, el diciembre pasado los niveles críticos de sequía alcanzaron a 175 millones de hectáreas en Argentina, con un incremento de 10 millones has. más con respecto al mes anterior, que corresponden a zonas del norte del país.

Según el mismo informe, durante diciembre la falta de lluvias se mantuvo en el centro-este, norte y noreste, y la región central registró el año más seco de los últimos 62, quedando en segundo lugar la zona núcleo, apenas por debajo del nivel de lluvias de la histórica sequía en 2008.

Fuente: INTA

Asimismo, el informe indica que los niveles de humedad se encuentran por debajo de los requisitos hídricos para cultivos y pasturas, con valores muy críticos en la zona centro, pero con caídas relevantes en los niveles de humedad en el Litoral -con respecto a esta zona puntual, cabe recordar la bajante histórica del Río Paraná registrada en 2021, considerada la más importante de los últimos 77 años.

Según la Dirección, la sequía se ha presentado en el norte de Buenos Aires, Córdoba (centro y este), Santa Fe, Entre Ríos (sur y centro), Santiago del Estero, Chaco, Corrientes (centro y sur), al oeste de Formosa y al este de Jujuy y Salta. También hubo un incremento de las anomalías en el sur de la Patagonia.

El trienio 2020-2022 fue el período más seco a nivel país.

Debido al fenómeno, en 2021 el Gobierno Nacional decretó la emergencia hídrica a través de un DNU, que inició contemplando a ocho provincias colindantes con el Río Paraná por la bajante. Hoy el superministro Sergio Massa, extendió la emergencia hasta el 31 de mayo del 2023 en Santa Fe, Jujuy y La Pampa, aunque Corrientes no descarta sumarse a la lista.

Es decir, desde 2021 hasta hoy, distintas zonas de Argentina se han mantenido en emergencia hídrica, necesitando los dueños de los campos cultivados de la atención del Gobierno Nacional y las Provincias. De hecho, el mismo Massa recorrerá este jueves la provincia de Santa Fe, junto al secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, donde anunciará medidas para beneficar al sector agropecuario.

Según Ámbito Financiero, las medidas son paliativos de hasta $1.300 millones que tendrían como destino la compra de pasto y forraje para la alimentación animal, que se sumarán a los $1.000 millones ya transferidos por el ex ministro de Agricultura, Julián Domínguez, en el marco de la misma crisis hídrica.

Estos beneficios se suman a los millones que también transfieren las billeteras de las provincias, con aportes y créditos sin interés y hasta 12 meses de garantía. Nada más entre Cacho y Santa Fe los gobiernos harán desembolsos de más de 600 millones de pesos.

Es sequía, y es saqueo

Como ya hemos constatado en otras notas, ya sean sobre la bajante del Paraná o la histórica ola de calor que azotó al país en enero del año pasado, no es casualidad que los niveles más alarmantes de estos fenómenos se concentren en las zonas con la mayor actividad agropecuaria intensiva, tanto por la deforestación, como por la concentración del agua para los cultivos y animales. Qué hablar de la actividad forestal, que tiene fuerte presencia en provincias como Chaco, una de las más deforestadas.

En Argentina, tan sólo en el primer semestre de 2022 habían sido deforestadas 10.000 hectáreas, según Greenpeace, viéndose afectadas principalmente las comunidades indígenas que viven del bosque nativo y no son consultadas sobre el paso extractivista por su territorio comunitario. Se trata, en muchos casos, de desmonte ilegal, que además pasa por encima de la Ley de Bosques.

Lo mismo puede decirse a nivel local en Córdoba, la segunda productora nacional de maíz y soja, donde hace sólo unos días se difundió la noticia de que la Laguna La Brava, un espejo de agua de 100 has. ubicada entre La Carlota y Canals, al sur de la provincia, se secó por completo. Junto con el agua también desaparecieron pejerreyes, carpas y moncholos. Lxs afectadxs también son pobladorxs como Andrea Pedraza, una tambera que contó al medio cordobés Cba24N : “Desde hace más de un mes y medio que no largo las vacas, porque ahora se empantanan y mueren ahí. No hay forma de sacarlas”.

La deforestación seguida de la sojización trae consecuencias directas, que ya han sido advertidas en el año 2008 por la histórica sequía de aquel entonces, y que la Secretaría de Ambiente de Chaco constató muy bien en un estudio de ese año:

• Aumento de procesos erosivos y del riesgo de desertificación;
• Pérdida de la fertilidad;
• Pérdida del paisaje forestal;
• Pérdida de valores culturales y espirituales;
• Pérdida de la regulación de aguas superficiales y del subsuelo, modificación de los
procesos de intercepción, infiltración y evapotranspiración;
• Pérdida de la calidad el agua;
• Aumento de algunos gases causantes del efecto invernadero;
• Pérdida de diversidad biológica;
• Migración interna (de los habitantes del bosque hacia los centro urbanos y sus
alrededores);
• Pérdida de bienes madereros y no madereros;
• Perdida de posibilidades de uso sustentable de fauna silvestre;

A las sequías, la falta de humedad y los calores sofocantes del verano se le suman los incedios que vuelven al país una verdadera caldera. De hecho, el pasado martes el Reporte diario del Servicio Nacional de Manejo del Fuego registró incendios forestales en 14 provincias: Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, CABA, Córdoba, La Pampa, San Luis, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Vemos que la tierra no tiene respiro, que si no hay agua en los ríos o por las escasas lluvias, se extrae de las reservas naturales. El sector agropecuario exportador dice ser el principal afectado, pero también el más beneficiado, mientras las cámaras empresarias ni se inmutan por la responsabilidad de los males que se quejan. El Gobierno Nacional y especialmente Sergio Massa, les extiende más beneficios y mientras tanto, la concentración de riquezas es absolutamente cada vez más desigual en el país.

Fuentes: Hay 175 millones de hectáreas en riesgo de sequía en todo el país / La laguna La Brava se secó y es sólo un recuerdo.

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