Sebastián Moro y los periodismos rebeldes, arrancados al pie del golpismo

En el Día Internacional del Periodista donde se conmemora a Julius Fucik, trabajador de prensa comunista asesinado por el régimen nazi el 8 de septiembre de 1942. Entrevistamos a Penélope Moro, periodista, militante popular y hermana de Sebastián Moro, periodista argentino asesinado en el Golpe de Estado en Bolivia en 2019. Penélope remarcó la importancia de fortalecer la comunicación popular frente al avance de tendencias golpistas. “En Bolivia hubo una unidad de los medios alternativos y comunitarios de Argentina y Bolivia explícita, donde se crearon grupos para combatir periodística y políticamente a esa dictadura, brindando informaciones super potentes para la recuperación democrática”.
Imagen de “Sebastián Moro, el caminante”, documental sobre el periodista asesinado en 2019 en Bolivia por el Golpe de Estado en Bolivia.

El Día Internacional del Periodista se celebra en todo el mundo en homenaje Julius Fucik, trabajador de prensa comunista asesinado por el régimen nazi el 8 de septiembre de 1942. Nacido en el seno de una familia proletaria, el joven checoslovaco estudiaría Filosofía e ingresaríaa a sus 18 años al Partido Comunista, donde participaría en reconocidas publicaciones orgánicas como Rude Pravo y Tvorba. Con el pasar de los años y sus viajes de formación al seno de la URSS, Fucik se convertiría en un activo militante de la causa revolucionaria y, a la vez, en un notable periodista.

En la Segunda Guerra Mundial, Julius es nombrado miembro del Comité Central del PC en la clandestinidad, encargándose de las publicaciones ya ilegales. En abril de 1942 es descubierto y detenido por la Gestapo, trasladado a Berlín, torturado y colgado en la ahorca tiempo después.

En las entrañas del nazismo, y con la ayuda de un guardiacárceles de apellido Kolinsky, Julius escribiría Reportaje al pie de la horca, su última obra publicada en 1945 con la extraordinaria colaboración de su esposa Gusta Fucikova, quien logró recuperar cada hoja del escrito, popularizado en casi 100 idiomas. En este, describe su tortuosa estadía tras los barrotes nazis, le pone palabras a la irreversible espera hacia su muerte y expone la crueldad fascista ante todo el mundo.

Tiempo después, en 1958, durante el IV Congreso de la Organización Internacional de Periodistas (OIP) llevada a cabo en Bucarest, se le reconocería su inmensa labor y establecería el Día Internacional del Periodista, en homenaje a su gran labor.

“Sobre el árbol que nosotros hemos sostenido y mantenido, florecerán y madurarán generaciones socialistas de trabajadores, de poetas, de críticos literarios y de historiadores que dirán más tarde, pero sin duda mejor, lo que yo ya no puedo decir”, concluye su escrito un Fucik a días de ser colgado.

“Lo que ya yo no puedo decir”

¿Quiénes hablan hoy por Fucik? ¿Quiénes son los y las trabajadoras de prensa que, en las entrañas del sistema capitalista, denuncian y exponen las continuas violencias que el fascismo ha impreso en constituciones, sentidos y vidas presentes? ¿Qué memoria común se teje entre siglos para resistir, denunciar y disputar los difusos límites que corren lo más a la derecha posible el marco de lo decible? ¿Qué responsabilidad le cabe a los periodismos ante el avance, una vez más, de narrativas y hechos violentos que atentan contra las libertades democráticas?

Preguntas, pues de eso vivimos quienes ejercemos este trabajo, o ¿acaso la vida no es otra cosa que arder en preguntas? Quién nos va a ayudar a responder algunas de ellas es Penélope Moro, periodista mendocina y militante de los Derechos Humanos que se desempeña actualmente como trabajadora de Radio Nacional en su provincia. A su vez, es hermana de Sebastián Moro, periodista asesinado por fascistas bolivianos durante el Golpe de Estado contra el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) dirigido por Evo Morales, en noviembre de 2019.

Por aquellos años, el periodista mendocino dirigía un órgano de prensa de una de las organizaciones de campesinos indígenas más importantes de Bolivia, qué lo llevó a hacer de su departamento una trinchera de difusión contra la consumación de un golpe que se avecinaba.

Sebastián, el “arma de doble filo”

A entender de Penélope, cuando su hermano Sebastián encuentra trabajo como editor del periódico Prensa Rural de la histórica Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos (CSUTCB) y se imbuye en las distintas culturas originarias de Bolivia, se convierte en un “nuevo hombre”.

“Seba decide meterse en lo más profundo del proceso de cambio, en el mundo indígena, su poder de escucha, -además que era muy inteligente-, y su sensibilidad para con las otredades le jugaron muy a favor para imbuirse en ese mundo y poder captar la realidad desde una manera muy lúcida, que le permitió poder tomar ese puesto que los compañeros bolivianos le otorgaron”.

A fines del 2019, Moro escribirá en calidad de colaborador de Página 12- su última nota, donde expone -antes que nadie- el avance cada vez más concreto de un movimiento golpista exacerbado, a partir de tintes fascistas como los que hoy vemos en Argentina, que comienza a atentar contra los medios de comunicación comunitarios y populares.

“Él se convierte en un arma de doble filo. Por un lado es una figura clave con llegada a los sectores indígenas y campesinos que en Bolivia son mayoría, a los que les empieza a anticipar el posterior golpe de Estado contra Evo, y también porque a través del Página denuncia y expone internacionalmente a los fascistas que luego lo asesinarían”, señala Penélope.

Para la periodista mendocina, la unidad de los medios comunitarios de Bolivia y su articulación con medios similares de Argentina y otros países de Latinoamérica fueron clave para la recuperación de la democracia en el país hermano:

“En Bolivia hubo una unidad de los medios alternativos y comunitarios de Argentina y Bolivia explícita, donde se crearon grupos para combatir periodística y políticamente a esa dictadura, brindando informaciones super potentes para la recuperación democrática”.

Penélope cree que es esa comunicación, a la que caracteriza como popular, representa la verdadera esperanza ante una actual coyuntura argentina similar a la previa del golpe a Evo: “Hoy mi esperanza está concentrada pura y exclusivamente en la comunicación popular. Desde el 2018-2019, que se viene viendo el movimientos de los comunicadores populares y alternativos con una fuerza e intensidad muy potente y capaz de poder competir el sentido de los grandes medios, e incluso de dejar a veces como una comunicación de museo a lo que sale de los públicos. Lo que realmente hoy es revolucionario es la comunicación popular. Y lo veo y lo asisto”.

“La oportunidad que dan los medios populares para la reflexión, para estar ahí donde ya ningún otro medio llega, super necesario, y veo un rebrote del periodismo en la comunicación popular. Desde la organización, de las maneras de comunicar, desde los planteos, desde llegar a donde nadie llega, del estar en la calle”, agrega Moro.

Penélope sostiene que ante el avance cada vez más concreto del fascismo, se debe realizar una autocrítica desde los distintos medios de comunicación como desde los distintos tipos de periodismo. En este sentido, advierte: “A nosotros nos enseñan que el periodismo se hace en la calle. Hablando con medios indígenas, nos dicen: no les hace falta calle, les hace falta campo, ir al campo más que a la calle, por ahí esta la transformación profunda y real”.

Los medios populares o con perspectivas populares emergen como respuesta urgente a una presencia nociva de un Estado que no garantiza la soberanía comunicacional, sino, más bien, tiende a acrecentar los márgenes de concentración de ciertos monopolios de comunicación privados, que moldean subjetividades y sentidos según sus intereses políticos y económicos, siempre perjudiciales para las mayorías.

En ese sentido, la trabajadora de Radio Nacional concluye con una crítica constructiva para los medios públicos, en cuanto a su responsabilidad a la hora de estar a la altura de defender los valores democráticos, ante los peligros cada vez más reales de la llegada al poder de líderes fascistas que reivindican la última dictadura cívico militar.

“Hay responsabilidad de los medios públicos en este sentido, porque terminan teniendo unas lógicas similares a los medios comerciales en cuanto al patronazgo, a los egos, en cuanto a querer competir con medios hegemónicos y olvidarse más allá de lo que se diga discursivamente. Querer aplicar lógicas de los medios de comunicación, sin aceptar o asumir que lo que nos corresponde es hacer una comunicación completamente diferente, porque nunca vamos a poder competir con un multimedio. Teniendo en cuenta que no somos una empresa, no deberíamos caer en ese lugar. Por cuidar intereses que se alejan de lo público, se ha terminado poniendo un techo. Por eso, los medios populares también emergen como alternativa no solo a las lógicas de los sectores privados, sino también de los públicos”.

Finalmente, Penélope se despide con un mensaje para todas y todos los periodistas:

“Tenemos una oportunidad para la unidad, por que los que nos pasa a los periodistas no es propio de lo que pasa fronteras adentrom sino que nos traspasa, sino, no vale. El periodismo de la manzana, del edificio, el de la cuadra, tenemos que unirnos, saltar esas fronteras y conocer las problemáticas de todos que son, en muchos casos, las mismas”.

Técnico y profesor en Comunicación Social (UNC). Periodista. Guevarista y peronista.

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