"Este 24 será más que una marcha, será un homenaje a Sonia"

Este domingo las calles y plazas del país se verán repletas de pañuelos. Sobre eso hablamos con Belén Altamiranda Taranto, nieta restituida número 88 y actual titular de Abuelas Córdoba, luego del fallecimiento de Sonia Torres

Belén Altamiranda Taranto pasa la gran parte de su tiempo en el local de Abuelas, ubicado en Rivadavia 77, en pleno centro. Para esta charla, nos ubicamos en una pequeña oficina, mientras el resto del local estaba “a full con los preparativos para la marcha", cuenta. Agrega que en medio de este mes tan agitado, "extrañamos mucho a Sonia", a quien más adelante le dedicamos parte de la nota.

Marzo es un mes de intensa actividad para aquellos que forman parte de los Organismos de Derechos Humanos. Suceden numerosas actividades en las que se invita a compartir recuerdos, historias y a mantener viva la memoria. El epicentro de estas actividades es la marcha del domingo 24 de marzo, que tendrá lugar a las 17:00 horas en Colón y Cañada, donde Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba se hará presente.

"Creo que la marcha va a ser multitudinaria y también muy especial, a pesar de que Sonia no estará liderando todo. Su corazón, su legado y su lucha estarán con nosotros", destaca entre los recuerdos vivos.

Al mismo tiempo, destaca que tanto Abuelas como el conjunto de Organismos siguen dando una lucha fundamental por la restitución de identidades y contra aquellos que niegan a los 30.000 desaparecidos, o intentan revivir la "teoría de los dos demonios". "Saldremos a la calle con alegría, porque así es como hemos estado trabajando y porque así nos enseñan las Abuelas", remarca.

Belén está acompañada por Juan José Cazorla y Daniel Santucho Navajas, nietos recuperados 132 y 133.

Luchando, como una Abuela

Sonia Torres fue la última abuela de la provincia de Córdoba en pie, librando una batalla hasta el último momento con el amor y la templanza que la caracterizaban.

Su hija, Silvina Parodi, fue desaparecida el 26 de marzo de 1976 cuando estaba embarazada junto a su pareja, Daniel. Su hijo nació en cautiverio y Sonia luchó durante 47 años, la mitad de su vida, para encontrar a su nieto, y se despidió de este mundo sin lograrlo: "Mi deseo más grande es poder abrazarte y descubrir juntos el amor que unió a tus padres", expresó en una carta.

Hoy, esa búsqueda continúa vigente.

Belén es hija de Rosa Luján Taranto y Horacio Antonio Altamiranda, ambos militantes que fueron secuestrados en mayo de 1977, cuando ella llevaba un embarazo de aproximadamente 7 meses. Estuvieron detenidos en el Centro Clandestino de Detención "El Vesubio", en La Matanza, y ella dio a luz en el Hospital Militar de Campo de Mayo a una niña que luego sería entregada al Movimiento Familiar Cristiano. Tres meses después, la niña fue adoptada por una familia que, cuando ella tenía 10 años, se mudó a Córdoba.

-¿Cómo transitaste tu restitución?

Con mucha incertidumbre, pero también con empatía, fue como me acerqué a Abuelas en 2005. Pasé por una etapa en la que me alejé, pero regresé en 2007, momento en el que me sometí al examen y establecí un vínculo con mis padres biológicos. Recuerdo que llamé al 0800 que estaba disponible en ese momento y me informaron sobre la sede de Abuelas en Córdoba, cosa que no sabía. Cuando me acerqué, siempre tuve la imagen de Sonia presente.

-A partir de ahí, ¿qué sentiste que cambió?

Empezó una nueva etapa al vincularme con mi familia biológica, que mayormente reside en Buenos Aires. Tuve la suerte de haber podido conocer y abrazar a mis cuatro abuelos, ya que mis padres continúan desaparecidos. En aquel entonces, tenía una hija, y después llegó un hijo. Aunque siempre tuvieron la libertad de acompañarme en este proceso, se fueron vinculando a su tiempo y hoy, a su manera, están muy cerca.

-¿Qué pudiste reconstruir de tus viejos?

Pude, en una actividad el año pasado, conocer la casa donde ellos vivían, en Florencio Varela. Aunque ha cambiado con los años, fue emocionante estar en ese lugar. Mis tíos y compañeros de militancia de ellos me contaron historias tanto de militancia como de sus amistades. También tuve la oportunidad de visitar Campo de Mayo, donde nací y donde otras mujeres tuvieron a sus hijos en condiciones inhumanas. Aún tengo pendiente conocer El Vesubio, donde estuvieron detenidos, pero esta la idea de que se convierta en un Espacio para la Memoria.

Horacio Altamiranda y Rosa Taranto.

Susana Reyes es una sobreviviente de la dictadura militar, quien estuvo también detenida en El Vesubio. Era alfabetizadora y militaba en Montoneros. Fue secuestrada en junio de 1977 cuando estaba embarazada de cuatro meses, junto a su compañero Osvaldo Víctor Mantello.

Susana conoció a Rosa, madre de Belén, quien luego contó que "Rosita volvió diciendo que no sabía ni lo que había tenido", para luego agregar que eran demasiado jóvenes "para imaginar que el ser humano pudiera cometer semejantes atrocidades".

"Antes de que la liberen, pide despedirse de sus compañeras y por eso recuerda a mi mamá, a quien le habían prometido que iban a legalizar su detención" cuenta Belén sobre las historias que les trasmitió Susana, siempre cercana a la historia.

Ellas acordaron volver a encontrarse en una estación de tren en la provincia para el día del amigo, 8 años después, y Susana cumplió, "pero no llegó nadie". Con el tiempo, "Susana escribió un texto muy hermoso que tengo guardado. Fue muy emocionante, ya que cumplió con esa promesa manteniendo la esperanza a pesar de estas cuestiones dolorosas".

Hacer memoria, a lo Sonia

Durante el año pasado, Sonia Torres se la veía prácticamente en todas las actividades: desde el pasado 24 de marzo, donde fue una de las personas que llevaba la bandera, hasta convertirse en una mera espectadora en el ciclo "Música por la Identidad", un ciclo musical organizado en la sede de Abuelas con artistas como la Pao Bernal y Los Pericos, entre otros.

Belén cuenta que "se enojaba cada vez que alguien le sugería que no hiciera todo el recorrido de la marcha. Nosotras pensábamos que se podía cansar por la edad, pero estaba allí, siempre firme". También menciona que siempre iba a la sede, que salía a la Plazoleta de la Basílica Nuestra Señora de la Merced, y esperaba poder encontrar pronto a su nieto o algo que acortara esa distancia, esa ausencia.

"Lo que más me quedó de ella es su templanza, su sabiduría. Su falta de odio y la ausencia de deseos de venganza, su capacidad para sonreír a pesar de los momentos dolorosos", recuerda sobre las enseñanzas que "La Choni" le dejó.

"Ella y el resto de las viejas son nuestras guías, nuestros faros. Sonia nos seguirá iluminando", reflexiona. Cierra agregando que carga con una impotencia por las Abuelas que se han ido de este mundo sin terminar de reconstruir la verdad sobre sus seres queridos, lo cual "era el motivo de sus vidas, como lo era para ella que luchó más de 47 años".

"Los vamos a encontrar, por ellas y su legado, hoy es nuestro compromiso más firme", manifestó con certeza.

Comunicador popular. Vecino de Barrio Yapeyú. Me dedico a la fotografía, la redacción y a hacer muchas preguntas.

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