El Tercer Malón de la Paz llega a Buenos Aires con sangre joven y rostro de mujer

En el Día de la Pachamama, hoy llega el Tercer Malón de la Paz a la Ciudad de Buenos Aires, luego de haber recorrido siete provincias, entre ellas Córdoba. En su paso por esta provincia mediterránea, Enfant Terrible estuvo cubriendo distantas actividades y compartiendo de cerca con los y las protagonistas del Malón. Jóvenes, mujeres y periodismo con identidad indígena propia son troncales en esta tercera ocasión en que los Pueblos Nación del Norte se hacen visibles frente al genocidio histórico.

Fotos: Rodrigo Savoretti

Hoy, en el Día de la Pachamama, el Tercer Malón de la Paz finalmente ingresará a la Ciudad de Buenos Aires para exigirle a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que se expida respecto de la inconstitucional reforma impulsada por el Gobierno de Gerardo Morales y también para apurar una nueva Ley de Ordenamiento Territorial Indígena al Congreso de la Nación. Asismismo, exigirán al Gobierno Nacional que intervenga la Provincia de Jujuy debido a la violación a los derechos humanos que allí ocurren.

Esta meta es lograda luego de que más de 300 comuneros y comuneras provenientes de la Puna, Quebrada de Humahuaca y Yungas de Jujuy caminaran por las capitales de Salta, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Santa Fe, compartiendo saberes y reclamos con comunidades de cada provincia.

En su paso por la Ciudad de Córdoba, el Tercer Malón se unió con las comunidades locales de los Pueblos Nación Sanavirón, Kamichingón y Rankvlche. El pasado sábado en la plaza “Colón”, renombrada en esta oportunidad como plaza “Kamichingón”, ya que se ubica en un territorio históricamente reclamado como propio por este pueblo originario.

Caminar en el valle de cemento cordobés

Con al menos uno o dos representantes por comunidad, de las al menos que 200 participan en este Tercer Malón, la lucha “indoamericana” que comenzó en Abra Pampa hace más de un mes, se extiendió por el centro del país y la Córdoba que, a entender de las comunidades originarias locales, “cada día tiene un árbol, un pibe y una montaña menos”.

Las periferias del norte argentino irrumpieron el centro de la urbe al canto de “Fuera Morales” y “¿quién se ha tomado todo el litio?”. En unidad con los pueblos originarios locales, revivieron la historia de lucha contra los invasores españoles y advirtiendo que “vinieron por Jujuy, pero en realidad vienen por todos”, de allí la “necesidad de federalizar la lucha” como más adelante dirían varias comuneras.

Audelina Saavedra Lara, curaca de la comunidad indígena comechigona del Pueblo de la Toma, expresó a Enfant la relevancia de la visita del Malón al territorio kamichingón: “Acá somos cuarenta comunidades originarias que les damos todo nuestro apoyo, porque su lucha es nuestra lucha. Nos sentimos representados por el Malón y exigimos al Presidente y al Congreso que reciban a nuestros hermanos”.

Al finalizar el recorrido, el comúnmente desapercibido “Monumento al Indio Americano” -lugar donde hace 200 años atrás la Iglesia Católica mantenía cautivos a indios eslavizados- fue masivamente homenajeado, lo visten con una gran Whipala y forman un círculo a su alrededor.

Finalmente, el pasado domingo, en la apacheta de Ciudad Universitaria, se realizó una gran ceremonia de agradecimiento a la Pachamama, donde agradecieron a las ancestralidades, a los apus (montañas) y al “abuelo fuego” brindándoles ofrendas y pidiéndoles permiso para que continúen guiando su lucha.

El Malón y su rostro de mujer

A su paso, el Malón renombra, visibiliza y le disputa el sentido histórico a la narrativa occidental institucionalizada que persiste como la “historia oficial”, que continúa negando la preexistencias de las y los primeros habitantes de estas tierras. Pero también es producto de su propia revisión histórica.

El “Primer Malón de la Paz” de 1946, fue llevado a cabo por 176 hombres del Pueblo Kolla, sin embargo, la historia invisibilizó a las mujeres que fueron importantes para esta primer gran caminata, impregnándose desde este primer momento la lógica patriarcal y machista.

Milagros Lamas, joven de 19 años que integra la comunidad de Paso Colorado, Tumbaya, Jujuy, cuenta a Enfant Terrible: “Ahora se está viendo más a las mujeres, porque tenemos como más poder, estamos yendo al frente. Los hombres también están y nosotras los apoyamos, vamos todos juntos. Como ya estamos en el Siglo XXI ahora nosotras estamos visualizándonos más, ya que tantas guerras y maltratos hemos pasado las mujeres indígenas. En el Segundo Malón no se visualizó mucho a la mujer, en este Tercero estamos visualizándonos mucho más”.

Lamas admite que todavía “hay machismo”, pero es mucho menor y arroja una cifra por decir: “un 20%”. “En este Malón demostramos que las mujeres pueden llegar al frente, como pasó en la primera represión en Purmamarca, donde las mujeres se ponían al lado del escudo de los infantes para que no pasen. Apesar de recibir patadas, golpes, no importaba, porque ahí se ve el valor de estar al frente y luchar por lo que realmente vale”, agrega la joven comunera.

Cuando se le pregunta a Milagros cuál es el motivo que más la llevó a decidir su participar en este Malón, responde: “Luchamos por el territorio. Nosotras sabemos lo que es realmente la lucha por los territorios, vamos a luchar para los futuros hijos, para mi futura hija. Vamos a seguir luchando por un lugar donde vivir, donde siempre vivimos nosotros, tanto las mujeres como los hombres”. Finalmente, Lamas sostiene que la lucha de las mujeres es histórica y que no empezó ayer, ni terminará mañana.

Juventudes y niñeces originarias dicen presentes

Además del rostro de mujer, el Malón también está habitado por juventudes y niñeces originarias que por primera vez tienen su experiencia caminando kilómetros lejos de casa. En este sentido, Erica Cañari, joven de la comunidad de Salinas Grandes, Laguna de Guayatayoc, destaca: “En el Tercer Malón hay muchos jóvenes que venimos a esta lucha y entendemos que todo es un sacrificio, que los gobiernos quieren liquidar a las comunidades”.

Consultada sobre cuál es la importancia y el rol que ocupan en esta asamblea viajante, Erica resume: “El rol es hacer entender a todo joven que hay que luchar por la tierra, por la naturaleza. Los abuelos han vivido y trabajado la tierra toda su vida, dejaron un ejemplo, una enseñanza, ahora han muerto y han dejado la semilla. Nosotros tenemos que entender que somos semillas y somos los responsables de continuar cuidando la naturaleza”.

Periodismo indígena: identidad hecha comunicación

Una síntesis de estos dos protagonismos que venimos desarrollando, está impregnado en la iniciativa que lleva adelante el medio de comunicación TeleSisas, que lleva su nombre en honor a la heroína indígena aymara Bartolina Sisa y está conformado en su totalidad por mujeres originarias.

Laura Quispe (Quechua) y Tatiana Quispe (Quechua Aymara) y , decidieron construir Tele (TV-audiovisual) Sisas (por Bartolina Sisa) frente al Golpe de Estado en Bolivia durante el 2019. En palabras de Tatiana: “Ver cómo reprimían a las mujeres, nos hizo pensar en nuestra familia allá, en nuestras abuelas, madres. Eso nos motivó a visibilizar lo que estaba pasando allá y también a reivindicar a las mujeres indígenas, a volver a usar polleras como ellas, a querer decir basta al racismo y la discriminación. Todo ello nos motivó a crear el medio, que es único en la región”.

Tatiana es comunicadora y oriunda de Villazón (Bolivia). Sostiene que el periodismo indígena está surgiendo, por lo que no hay experiencias previas ni manuales que digan cómo se hace, por lo que el recorrerido es un territorio a construir y la experiencia va haciendo el camino: “No teníamos información sobre cómo hacerlo, todo se fue construyendo desde un sentir con mucho respeto. Sentir desde nuestras experiencias”.

El Primer Malón de la Paz fue romantizado y folclorizado por el periodismo hegemónico y porteño, mientras que el Segundo directamente fue invisibilizado por gran parte de los medios de comunicación. Este Tercer Malón tiene la particularidad histórica que cuenta con al menos cuatro medios de comunicación populares e indígenas (Llankaj Maki, Radio Chasqui, Originarios.ar y TeleSisa) que están cubriendo actualmente este tercer caminar indígena con destino a Buenos Aires.

“La revolución de los medios comunitarios con identidad territorial se siente y está presente a la par con el tercer Malón de la paz, estamos hermanados y empoderando a la comunidad y las nuevas generaciones, para no volver al silencio. Para incomodar, visibilizar nuestra cosmovisión a todos los rincones de Abya Yala”, agrega en este sentido Tatiana.

Por su parte, Laura remarca la importancia de comunicar al Malón desde las propias voces indígenas: “Es importante también para poder respetar las formas comunitarias que tienen las comunidades respecto a qué se comunica, qué no, respetar las cuestiones ceremoniales, la espiritualidad. Hay que conocer y obviamente saber escuchar y respetar a las voces de las comunidades. Esto es clave para trabajar un discurso propio, verdadero y genuino desde los pueblos originarios., cuestionando al sistema, al colonialismo, recuperando nuestra identidad, escribiendo con nuestra lengua, generando comunidad desde nuestros propios procesos”.

Además de Laura y Tatiana, el medio también es habitado por otras comunicadoras que fueron sumándose como Maria Urquizu (Quechua), quien afirma que TeleSisa es un proyecto novedoso, ya que la perspectiva indígena no estaba presente en los medios: “TeleSisa visibilizó y visibiliza como medio la triple opresión que sufren las mujere indígenas, lo que muchas veces los feminismos no comprenden del todo”, afirma.

“En muchas oportunidades queda oculta la cuestión de la triple opresión de la mujer: por mujer, pobre e indígena. No es lo mismo la opresión a una mujer académica y blanca que sobre una mujer pobre y originaria. Nosotras empezamos a visibilizar a mujeres indígenas en la lucha política con el objetivo de hacer visibile que son sujetas políticas”.

En la actualidad, las integrantes de este medio de comunicación brindan talleres para trabajar la comunicación desde las identidadades indígenas y abren los caminos para las y los comunicadores de los Pueblos Originarios que desean visibilizar y difundir sus historias.

A entender de las comunicadoras, la interpelación a otros tipos de periodismo y perspectivas se hace todo el tiempo y desde todas las formas, ya sea con su vestimenta originaria en las coberturas, como también en la recuperación de sus idiomas y costumbres: “De golpe mucha gente se dió cuenta -con nosotras- de que los indígenas existían, expresaban ideas y luchaban, lo que evidenció el gran racismo que prevalece en las sociedades”, sentencia Laura.

Técnico y profesor en Comunicación Social (UNC). Periodista. Guevarista y peronista.

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