Alicia Stolkiner: “la penalización y criminalización del consumo favorece al narcotráfico”

En esta primera parte, Alicia habla sobre la "geopolítica de la sustancia" y el vínculo que tiene con la llamada "guerra contra el narcotráfico"

Por Lautaro Palacios y Camille Dupeux para Enfant Terrible

Alicia Stolkiner es psicóloga y cordobesa. Es, para muchas personas de distintas partes del mundo, una referencia en materia de salud pública por su trayectoria y formación*. En este sentido, el trabajo de Alicia viene a tono para aportar una dimensión clave de la problemática de los consumos de sustancias (enmarcada en una sociedad occidentalizada), como es la "geopolítica de la sustancia".

En Argentina, esta dimensión puede pensarse en relación al injerencismo de "la DEA" estadounidense, es decir, una política del mismo país que actualmente controla el Río Paraná-Paraguay, vía fluvial troncal para el comercio mundial, a través del Cuerpo de Ingenieros de su ejército.

Como Alicia vivió en México, país que comparte frontera con Estados Unidos, conoce bien sobre la llamada "guerra contra el narcotráfico" y refiere a estos dos países de manera recurrente.

Antes de una larga y distendida entrevista, nos recomienda el libro «Violencias de estado. La guerra antiterrorista y la guerra contra el crimen como medios de control global » (2012) de la reconocida politóloga argentina Pilar Calveiro, como material complementario a esta nota.

Alicia Stolkiner, psicóloga. Foto: El Grito del Sur

-Vos recuperas el concepto "geopolítica de la sustancia", ¿Cómo lo traes a la actualidad argentina, teniendo en cuenta, por poner algunos ejemplos, la presencia del control que tiene el ejército de EEUU en el río Paraná y al mismo tiempo la intromisión de la DEA en el país?

-Yo traigo esto para mostrar un marco que da cuenta de cómo la cuestión del tráfico de sustancias ilegales es un elemento prácticamente inherente al modelo de dominación geopolítico y también económico. El tránsito de capitales ilegales a legales, que toca un campo mucho más amplio que la sustancia ilegal, que es el de la problemática de los consumos. Y que en realidad no es únicamente de sustancia ilegal, es de personas, de niños, de trabajadores y en este momento también de armas.

En estos días estoy revisando un libro de Pilar Calveiro (más arriba mencionado y adjunto un breve resumen) y ahí esta totalmente claro en qué forma, digamos, mantener este núcleo de comercio ilegal, hace una forma, no solo de control social, sino también de degradación de lo común, de lo comunitario, de la reorganización de sectores que van quedando marginados alrededor de las organizaciones ilegales que se forman alrededor de los tráficos ilegales.

En otro punto, y creo que el caso mexicano, siempre lo traigo porque viví ahí y conozco el país digamos, el caso evidencia la cantidad de muertos y desaparecidos desde que se establece la "Guerra contra el narcotráfico", que es mucho mayor de lo que podría matar cualquier sustancia.

Muchas veces, cuando se retira el Estado, de alguna forma hay una fuerza que se configura alrededor de las formas del narcotráfico local y eso configura una corrosión de una red social de otra índole. Esto agudiza la violencia y en muchos sectores está el problema de la captación de los jóvenes en comunidades marginales, que son desechables y descartables para el narcotráfico. No hacemos nada contra el crimen organizado cuando se mata por la espalda a un pibe de 19 años, porque lo reemplazan al instante.

-Iba a preguntarte acerca de la continuidad del paradigma de la "Guerra contra el narcotráfico", que tiene ya 50 años, incluso más años que nuestra democracia.

-Sí, empezó en 1971 con Richard Nixon, inicialmente como "guerra contra las drogas", después llamada "guerra contra el narcotráfico", que es una forma de habilitar la intervención del ejército al interior de la propia población civil, en una situación que ni siquiera es de guerra civil.

Hay un momento en México dentro de los gobiernos neoliberales (en los 90s), donde se produce todo el desbarranque después de que matan al candidato a presidente del PRI (en referencia a Luis Donaldo Colosio), un momento en el cual, allí, llaman a la guerra contra el narcotráfico.

En una declaración actual del presidente (en referencia a Javier Milei), cuando estaba hablando de determinadas desregulaciones respecto a la entrada y salida de capital, se decía que favorecía el lavado de dinero. Y entonces el presidente dijo la frase: «al narcotráfico no se lo combate con la economía», sino que se lo combate con el Ejército y con las fuerzas de seguridad. Y hay una diferencia entre el ejército y las fuerzas de seguridad. De hecho, son dos ministerios distintos*, por ahora, y nosotros solemos olvidar que las fuerzas de seguridad son civil, no militares, y que el ejército está teóricamente preparado para enfrentar una guerra con otra potencia.

Ahora, en un país en donde la naciente aeronáutica bombardeó su propia población civil, que fue el bombardeo de Plaza de Mayo, el primer caso de la historia, en el momento en el cual ni siquiera había una situación de guerra civil interna. Y que después tuvimos la experiencia de la última dictadura, herencia directa de las Fuerzas Armadas como brazos armados de determinados núcleos de poder al interior del Argentina, yo lo pensaría con muchísimo cuidado y rechazo.

-¿Qué propuestas hay para revertir este escenario?

-El primer paso es defendernos de la penalización y criminalización del consumo, que yo creo que va a avanzar. Porque es la forma de favorecer al narcotráfico, que tiene la cantidad de dinero suficiente para terminarse infiltrando de manera corrupta, tanto en las fuerzas de seguridad como en el gobierno y convertirse en una fuerza importante. Además está articulado con los capitales que son legales, en algún lugar sale de un circuito y entra en otro. Entonces, indispensablemente hay que mostrar una faz policial-represiva con respecto a esto que se considera ilegal, que, además, termina recayendo sobre los consumidores o sobre los pequeños minoristas y pequeños comerciantes.

Si vos te fijas, en la cárcel (federal) de Ezeiza, una buena parte de las mujeres que están detenidas, lo están por pequeños tráficos [1]. Entonces, cuando sale la ministra de Seguridad (Patricia Bullrich) diciendo que retuvieron 400kg de cocaína, al narcotráfico en serio no le hace un hueco importante, pero sirve para dar la idea de que estamos en la guerra contra el narcotráfico. Fijate que están desregulando la producción individual de cannabis, pero no es porque consideren que hay que luchar contra una droga o una adicción, porque sino, ¿Cómo va a hacer la provincia de Jujuy que tiene hectáreas de plantación? Eso es porque, de alguna manera, la pequeña producción atenta contra la concentración. Por otro lado, porque hay que crear la imagen.

Volviendo a tu pregunta, este es el único acuerdo que tengo con Milton Friedman, liberal que asesoró a Pinochet, cuando él dijo: «son industrias, que funcionen como industria, que paguen sus impuestos y que compitan». Todo debiera encaminarse como pasó con el alcohol y se acabó, porque, ¡digámoslo bien! No es la sustancia la que produce el consumo adictivo.

Yo viví en México y los mexicanos precolombinos convivían con la marihuana, la usaban medicinalmente y no tenían epidemia de adicciones. La epidemia fue de fiebre y la muerte la trajeron con la conquista, y el alcohol que después se utilizó como alivio para estos pueblos sometidos. Pero convivir con una sustancia no necesariamente produce una epidemia de adicciones, como tienen EEUU con el fentanilo, que son 140.000 muertos por sobredosis por año y es la principal causa de la muerte de los jóvenes.

*Psicóloga egresada de la UNC, formada en salud pública en la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente de Psicología, Salud Pública y Salud Mental de la UBA (1985-2021), profesora del Doctorado y la Maestría de salud Mental Comunitaria de la Universidad Nacional de Lanús.

*Cabe recordar que la administración de Javier Milei modificó el nombre de la cartera de Seguridad a Ministerio de "Seguridad Nacional".

[1] Esta información puede corroborarse en el informe de la Procuración General de la Nación, con fecha del 31 de diciembre del año 2015. El mismo indicaba que el 61% de la población femenina detenida en cárceles de mujeres, correspondía con el delito de infracción de la Ley 23.737.

Licenciado en Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Catamarqueño como Walter Olmos y Felipe Varela.

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