Historia de una victoria socioambiental sin precedentes en San Luis

El Gobierno de San Luis estaba a punto de desmontar el Bosque Vulpiani (el último gran “punto verde” cercano a la Ciudad Capital) con el objetivo de impulsar un emprendimiento comercial, pero vecinxs preocupadxs se organizaron, formaron una asamblea y se plantaron frente a las topadoras. Luego de acampar en el monte durante un mes y soportar el hostigamiento mediático y policial, lograron una orden judicial que paraliza la obra por tres años. Ahora exigen que se dé lugar a una Reserva Natural Municipal. La historia detrás de una victoria socioambiental sin precedentes en San Luis.

En abril del corriente 2023, el Gobernador de la Provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saá (PJ), posaba ante los flashes y las cámaras de TV locales en la fachada del Acueducto y Bosque Vulpiani, ubicado en el Municipio de Juana Koslay, a escasos kilómetros de la Ciudad Capital. ¿El motivo? La inauguración de una polémica obra pública denominada “Parque Vulpiani”. Desde la gestión se la presentó, en medio de la campaña electoral que llevaba a “Gato” Fernández como candidato a gobernador por el oficialismo, como un “sueño” de todos los vecinos koslayenses.

Con un centenar de funcionarios a su lado, el tres veces gobernador de la provincia de San Luis anunciaba un desarrollo inmobiliario que dañaría irreversiblemente gran parte de las 12 hectáreas de bosque nativo “Vulpiani”, zona catalogada como amarilla por el Ordenamiento Territorial de la Ley Nacional de Bosques Nº 26.331, que establece un uso limitado para su aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica, prohibiendo cualquier actividad dañina como el desmonte.

Alberto Rodríguez Saá/Foto: Diario de la República.

Al costado de la ruta paralela al último gran bosque nativo cercano a la Ciudad Capital, un cartel publicitario de la obra ilustraba el futuro que llegaría en un lapso de 360 días corridos y costaría alrededor de $1.800.000.000: edificios con oficinas y locales comerciales, nuevas vías, puentes, senderos, un teatro al aire libre y miradores del “Cerro” y Salto “La Salamanca”. Una arquitectura que en nombre del tan profesado “progreso” dañaría de forma irreversible un ecosistema fundamental para el equilibrio medioambiental de la región.

“Esta obra (acueducto Vulpiani) es de principios del siglo pasado, realizada por el ingeniero Vulpiani que hizo el dique en Mercedes. El ingeniero León que estaba orgulloso de esta obra, un acueducto romano, conoció a una señora de apellido Rodríguez y se ponen de novios. En una oportunidad, hizo una especie de escenario en la parte superior y la invita a ver la obra, donde se veía la campiña, y le propone matrimonio. Entonces dije, que mejor lugar de encuentro que este”, anunciaba el gobernador.

Alberto Rodríguez Saá junto al Intendente de Juana koslay, “Toti” Videla, a su derecha/Foto: El Diario de la República.

Transmutar la preocupación en organización

El anunció gubernamental despertó la preocupación de un grupo de jóvenes de la zona, que hace pocas semanas atrás habían comenzado a juntarse en diferentes “puntos verdes” de la Ciudad de San Luis, para realizar caminatas de reconocimiento de plantas nativas y también recolección de residuos.

Estas convocatorias eran realizadas por el periodista ambiental y creador del sitio web Ecopress, Maico Martini, quien, alarmado por la posibilidad del desmonte, envió un correo solicitando el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) a la Secretaría de Ambiente de la Provincia (SAP). A los días, la cartera responde que la obra ya había sido adjudicada a la empresa constructora SERVING SRL, cuyo gerente responde al nombre de Sergio Finelli. Desde las oficinas de Terrazas de Portezuelo (Casa de Gobierno) respondieron que el estudio no estaba, pero que la empresa tenía todavía un plazo para presentarlo.

Funcionarios del Gobierno en la inauguración de la obra. Foto: El Diario de la República.

Pasaron los días y Maico volvió a reiterar su pedido, pero la Secretaría alega que todavía no estaba presentado. Ante la desidia estatal, lxs jóvenes se dan cita en el Acueducto y Bosque Vulpiani con el fin de reunirse, dialogar y también accionar: recoger la basura presente en el bosque, la misma que -según el Intendente de Juan Koslay, conocido como “Toti” Videla-, había sido recolectada por trabajadores municipales antes del acto de inauguración de la obra.

La próxima cita se daría el martes 2 de mayo, jornada donde se encontrarían con una máquina dándole fin a la vida de dos árboles: una mora y una higuera, árboles protegidos por lxs vecinxs que cosechaban higos al final de la primavera. Ese hecho enfureció y motivó a lxs jóvenes a tomar acción de manera urgente. La paz y el silencio característico del lugar comenzaban a ser usurpados. Sin embargo, el objetivo colectivo empezaba a tejerse en base a un deseo común: la paralización de la obra y la protección del último gran bosque citadino.

Jornada de reconocimiento de plantas nativas/Foto: La Bulla.

Frenar el desmonte, proteger la vida

Enfant visitó el lugar de los hechos y se reunió con Juan, Maja y Ash, tres integrantes de la Asamblea en Defensa del Bosque Vulpiani, quienes relataron cómo se vivió la lucha que lograría -contra todo pronóstico- una victoria ambiental histórica, sin precedentes en San Luis Capital y cercanías.

“Ese día que vimos a las máquinas nos convencimos de que teníamos que habitar el espacio y a la vez educarnos en cuanto a las normativas ambientales. Ellos estaban desmontando sin siquiera haber presentado el EsIA, sin haber llamado a una audiencia pública, sin contar con la licencia socio ambiental, violando la Ley de Bosques y el Acuerdo de Escazú, todo mal”, comenta Juan.

Sin respuestas ante una nueva solicitud de información a la SAP, permanecen en el lugar y logran que la máquina se retire: “Si nosotras no aparecemos ese día, ellos cercaban parte del bosque y desmontaban muchos más árboles, tal como nos aseguró el mismo maquinista”, asegura Ash.

Charla sobre la Historia Geológica del Salto La Salamanca. Foto: Constanza Botti.

Llegado el domingo 7 de mayo, el grupo convoca a la primera gran asamblea en el bosque. Vecinxs, niñeces y profesionales comprometidxs con el medio ambiente asisten a un taller de educación ambiental abierto sobre el Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (Ley provincial 876/13). El apoyo legal hacia el colectivo es brindado por abogadxs del Centro Interdisciplinario de Investigación y Vinculación en Estudios Ambientales (Villa Mercedes - UNSL) como también por letrados del Programa Institucional Transdisciplinario Socio-Ambiental (UNSL).

“Cayó mucha gente a la primera asamblea, nos sorprendió, fue allí que decidimos la Asamblea en Defensa del Bosque Vulpiani. Queríamos hacer algo, no sabíamos todavía bien qué, pero sí sabíamos que no queríamos este proyecto”, expresa Ash. Lxs más de veinte integrantes se repartieron su labor en cuatro comisiones que trabajarían articuladamente: -Técnico Legal, -Comunicación, -Contrapropuesta, -Encuentros.

Al día siguiente, la SAP responde que el EsIA se encuentra en instancia de evaluación técnica y legal, y que por lo tanto aún no se encontraba disponible para la Consulta Pública. El miércoles 10 de mayo el Gobierno declara en sus medios que la obra no se ejecutaría hasta que no se apruebe el estudio.

Foto: La Bulla.

Habitar el bosque, germinar comunidad

Durante mayo y junio, la naciente Asamblea realizará actividades culturales y artísticas todos los sábados y domingos. Mientras tanto, durante la semana se realizan caminatas para el reconocimiento de plantas y árboles del bosque tales como algarrobos, álamos, caldenes, chañares, molles y aguaribay, como también la recolección de residuos.

“Siempre buscamos convocar a más gente. Fuimos por el lado artístico con el objetivo de habitar el lugar. Algunos conocían el Acueducto pero desconocían el bosque, y cuando organizamos las movidas artísticas empezaron a habitarlo, a poder valorarlo”, señala Ash. Por su parte, Juan agrega que “la Asamblea empezó a generar espacios comunitarios para niñeces, para las personas que querían hacer acroyoga, espacios recreativos, educativos, el lugar se fue llenando de vida, de colores”.

El bosque, que había empezado a ser desmontado, ahora le daba lugar a un refugio comunitario donde su defensa era la prioridad.

El Salto "La Salamanca", ubicado en el medio del Bosque Vulpiani. Foto: Rodrigo Savoretti/Enfant Terrible.

El 2 de junio, el gobierno comparte a lxs activistas el estudio presentado por la empresa, pero les fija un plazo para recibir observaciones de 10 días, tiempo en que la Asamblea analiza más de 700 páginas y realiza distintas observaciones sobre el mismo. Desde el espacio se insiste en la consigna de rechazo a la obra y se empieza a escribir un proyecto de conservación del bosque.

A mediados de junio, dos asambleístas presentan ante la Secretaría de Ambiente el pedido de Audiencia Pública y observaciones a la EsIA. Días después, se le envía un mail a la Municipalidad local con objeciones sobre la obra, a lo que ésta responde con argumentos legales de que la aprobación de la misma depende de la Provincia.

Luego, el Intendente Videla recibe a la Asamblea pero no da lugar al pedido de la misma de que acceda al proyecto de creación de una Reserva Natural Municipal (contraproyecto a la obra oficial), ideado en principio por el geólogo Héctor Lacreu y el político Martín Cerdá, luego complementado con los aportes del naciente colectivo ambiental, donde se incluía ahora a las 12 hectáreas, es decir, a la totalidad del bosque.

A fines de junio, la SAP deniega la audiencia pública, y -a pesar de las objeciones de la Asamblea- aprueba la Evaluación de Impacto Ambiental. Al día siguiente, la Legislatura de la Provincia declara la obra de “interés público” con el objetivo de avanzar.

Asamblea en Defensa del Bosque Vulpiani. Foto: ADBV.

Un acampe rebelde en el sueño del “emperador”

El lunes 3 de julio, las máquinas empresariales entran al depósito municipal ubicado dentro del bosque. La Asamblea enciende las alarmas ante una embestida que se venía anunciando mediante los medios de comunicación oficialistas, que con intenciones de deslegitmar el justo reclamo, comienzan a identificar a lxs activistas como “usurpadores”o como personas que no pertenecen a San Luis.

La asamblea se declara en acampe permanente y se planta frente a las máquinas que intentan avanzar sobre los árboles. El Gobierno jamás pensó que nos instalaríamos en el Bosque, siempre nos subestimó, pensaron que éramos 'jipis abraza-árboles', pero se dieron cuenta tarde de que estábamos bien plantados y sabíamos muy bien lo que hacíamos”, advierte Maja.

Al día siguiente, Sergio Finelli (gerente de SERVING) presenta una denuncia penal contra la Asamblea por “interrumpir la libre circulación de vehículos”, a lo que la Fiscal de Instrucción N°4, María del Valle Durán, ordena a que la Policía de San Luis se haga presente en el Vulpiani para intimar a lxs activistas a cesar esta acción. Ante la negativa de la Asamblea, la fiscal le pide al Juez Marcos Flores Leyes del Juzgado de Garantías Nº3 que apruebe el desalojo.

Acampe en la fachada del Vulpiani. Foto: La Bulla.

Mientras tanto, durante los días siguientes, el hostigamiento mediático se transforma en hostigamiento judicial, policial y político. Ash comenta que los uniformados vigilaban la asamblea mientras circulaban en cercanías en autos oficiales, pero también en vehículos particulares con luces apagadas. La orden de desalojo podía llegar en cualquier momento y se rumoreaba que la fuerza especial COAR (Compañía de Operaciones de Alto Riesgo) caería en horas de la noche.

Cuando la tensión estallaba por los aires, el 6 de julio llega la información de que el Juez Flores Leyes no hace lugar al pedido de desalojo que había elevado la fiscal Durán, lo cual es celebrado como el gol de Montiel a los franceses. Esa posibilidad no era percibida como real por lxs activistas, pues el Poder Judicial de San Luis está cooptado casi en su totalidad por funcionarixs que responden a las órdenes del “emperador” Rodríguez Saá.

Solidaridad puntana en el "lugar de encuentro"

“El acampe se mantuvo gracias a la gente, nos llegaban muchísimas donaciones, nos traían comida cocinada, alimento para el desayuno, abrigos, y la gente que nos visitaba nos agradecía por estar luchando por el Bosque, algunos nos reconocían que antes estaban a favor de la obra, pero ahora habían cambiado de opinión”, advierte Ash.

Juan agrega: “Nos pedían que no bajemos los brazos a lo que nosotros les respondíamos que ellos no tenían que dejar de apoyarnos”. Maja opina: “Era un abrazo genuino entre vecinos, militantes, niños, abuelas, fue realmente un acampe transversal y clave”.

Cada organización que nos visitaba traía un aporte concreto. Algunos aportaban su conocimiento sobre el armado de textos frente a las instituciones estatales, otros sobre aspectos de autocuidado y seguridad, otras con los aspectos comunicacionales que fueron clave para que la lucha trascienda más allá de San Luis”, manifiesta Juan.

Con respecto a esto último, vale la pena remarcar el trabajo audiovisual logrado por lxs defensores ambientales, pues los videos y las fotos de la Asamblea fueron masivamente difundidos por cientos de miles de usuarios en Instagram, llegando algunos reels a alcanzar las 200 mil visitas, es decir, superando ampliamente los alcances de ciertas redes oficialistas del gobierno puntano, tales como la Agencia de Noticias de San Luis o el Diario de la República, algo inusual para un colectivo ambiental. De esta manera, se rompía el conocido cerco mediático provincial, y a la vez se exhibía el notable apoyo ciudadano.

Hostigamiento policial/Foto: La Bulla.

Con 12 carpas, banderas y carteles colgados entre los gigantes álamos, la Asamblea fue bancando la parada a través de la realización de actividades, junto con distintas instituciones y organizaciones sociales que se acercaban al Bosque para expresar su solidaridad con la lucha.

“Cuando se unifican distintas organizaciones siempre es mucho lo que se saca de eso. Se amplio el mensaje y la ciudadanía se enteró de lo importante que era y es proteger el bosque”, relata Ash.

Por su parte, Maja opina que el acampe fue una decisión fundamental:

“Tuvo una transversalidad educativa muy importante para todos y todas. Antes pensábamos de lo innecesaria de la situación, de por qué tuvimos a llegar que poner nuestros cuerpos para que se detenga una obra. A ahora, después de descansar un poco pienso que capaz sí fue necesario porque hubo mucha gente que se acerco en diferentes días y nos reconoció que antes le copaba la idea de un shopping, pero ahora estaba convencida de que no. Ese apoyo logrado fue clave”.

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Finalmente, tras idas y vueltas burocráticas por parte del Poder Judicial y luego pasar el mes acampando en el bosque, la Fiscal Liliana Fernández Paz del Juzgado Civil, Comercial y Ambiental N°5 dió respuesta a la medida cautelar presentada por la defensa ambientalista y declaró la prohibición de la ejecución de la obra por el lapso de 3 años, condenando también las acciones intimidatorias hacia la Asamblea.

A su vez, el Tribunal de Impugnaciones determinó que no hay elementos mínimos requeridos para sostener que la asamblea haya cometido el delito denunciado por la empresa.

Soñar con la Reserva luego de crear lo imposible

A días de levantar el acampe, lxs tres jóvenes se muestran todavía incrédulos con una hazaña que sienta un precedente histórico en la provincia. Ahora que están descansadxs, ven la fachada del Vulpiani y los recuerdos de tres meses de lucha permanente se parecen a un sueño, uno hecho realidad.

“Fuimos conociendo el bosque con sus particularidades, lo fuimos caminando con distintas personas, aprendiendo saberes complementarios, es un bosque muy modificado porque hay muchas plantas exóticas como los siempre verdes, pero no deja de ser un bosque. Desde el ámbito universitario se comentaba que este bosque estaba muy degradado para ser conservado, lo que servía de excusa para la instalación de un shopping. Pero nosotros les preguntamos: ¿No podemos plantar molles y restaurarlo de acá al futuro?”, plantea Juan.

Maja advierte que si se declara reserva “podes meter un proyecto de conservación y restauración concreto, este bosque se debe respetar como lo que es: bosque nativo. Pusimos en discusión esta cuestión, el alto valor educativo, medicinal, cultural, ecosistémico y paisajístico del lugar. Evitamos que se tire glifosato como se tenía planeado para desmalezar. Pudimos lograr que se entienda lo importante que es el bosque para evitar inundaciones, contaminación del aire que respiramos, de la importancia del equilibrio de la flora y fauna presente, de la importancia de lo verde para nuestra salud psíquica”.

El bosque, que se encuentra entre el Río Cuchi Corral y Río Chorrillo, forma parte de la Cuenca de las Salinas del Bebedero, es decir, cumple una función clave en la circulación del agua, el bien común natural más preciado de la actualidad.

Juan denuncia que la Ciudad viene arrasando y promete seguir extendiendo su territorialidad, lo que pone en valor el proyecto de creación de una Reserva Natural Municipal: “es una re posiblidad cultural y socio ambiental que los pibes de los barrios de San Luis puedan venir en bici a un bosque nativo a tan solo diez, veinte minutos de sus casas, y no tener que viajar hasta Higueritas o las Sierras de las Quijadas, no todo tiene que ser cemento”.

La Ciudad de San Luis no cuenta actualmente con una reserva natural. Si se llega a realizar el sueño de lxs activistas, será la primera. “Es muy fácil para cualquier municipio tener una reserva, solo falta voluntad política. Se llenan la boca hablando de la sustentabilidad y de generar puestos de trabajo. ¿Por qué no unificas esos dos criterios y generas nuevos puestos de trabajo en cuestiones mas sustentables?”, pregunta Ash.

Técnico y profesor en Comunicación Social (UNC). Periodista. Guevarista y peronista.

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