Diferencias y similitudes con Austria, el “reino del este”

En el segundo día de invierno, nuestra selección masculina de fútbol se enfrentará a Austria, una nación lejana con la que compartimos poco y nada, pero que presenta algunas características interesantes a la hora de pensar proyectos productivos agropecuarios y demográficos

Por Santiago García para Enfant Terrible

La escuela austríaca, vanagloriada y citada infinidad de veces por Milei es quizás una de las asociaciones cognitivas más recientes que se nos vienen a la cabeza cuando hablamos de este lejano país. Pero veamos un poco de historia, actualidad e ideas, lejos del reduccionismo liberal.

Por lo que sabemos, la mayoría de inmigrantes austriacos en Argentina se concentraron en tres zonas del país: la zona andina de Neuquén-Rio Negro, Córdoba y Buenos Aires. Colonia Tirolesa o Villa General Belgrano son ejemplos de una concentración grande de familias con orígenes de este país centroeuropeo.

En el plano geográfico, aunque parezca contraintuitivo, Austria es un país de límite o última frontera regional. Argentina está al límite sur del llamado “mundo occidental” y Austria es argumentativamente, para los más racistas y xenófobos, el país más oriental de la europa civilizada. El propio nombre del país proviene de la palabra Ostarrîchi que significa reino del este. Eso sí, la diferencia sustancial de Austria con Argentina, más allá del tamaño de los países, es la condición de país sin salida al mar directa del Estado Europeo. Podemos destacar que el aporte más significativo de Austria para el mundo es cultural. Este está centrado en la producción de música clásica de renombre con gente como Mozart, Haydn y Schubert.

Austria.

Más allá de las relaciones futbolísticas, las relaciones diplomáticas entre Austria y Argentina se remontan a la mitad del siglo XIX cuando el territorio europeo era aún el imperio austríaco y prosiguieron cuando el territorio pasó a formar parte del imperio austrohúngaro. No es hasta 1947 ya con el general Juan Domingo Perón y terminada la segunda guerra mundial que se terminan de consolidar las relaciones de manera formal entre los dos países. Después de eso se han firmado varios acuerdos comerciales, de cooperación científica e incluso económicos entre los dos países.

Entonces, ¿qué podemos sacar de provecho en la relación con un país de pasado imperial y orientaciones geopolíticas tan distintas?

Potencialmente hay muchas respuestas, acá encontramos dos posibles. Por un lado, Austria tiene una densidad urbana del 69% que se traduce en que en la capital Viena viven 5000 habitantes/km2, siendo el núcleo urbano exageradamente más denso y habitado. La ciudad que le sigue es Innsbruck con 150 hab/km2. Es un contraste abismal con nuestra república austral, en la que habitan el 92% en zonas urbanas. En la que, por ejemplo, CABA tiene hasta picos de 15.000 hab/km2, el triple que el país europeo. Esto contrasta y expone nuestra hipertrofia demográfica, más típica de países insulares, ciudades-estado, estados con grandes desiertos áridos o zonas inhabitables como estepas frías o selvas impenetrables. En este mismo aspecto, Austria puede ser un modelo a ver para el proyecto a futuro que el Estado Argentino debería proponer y realizar en el sur grande del país. Por otro lado, otra ventaja que se le podría sacar al país centroeuropeo es la capacidad agrícola-sustentable que este país, ya industrializado, posee.

La firma de acuerdos como la iniciativa Alianza firmada entre la INCUPO (Instituto de Cultura Popular) y Welthaus en 2021 con apoyo del gobierno federal austriaco puede ser un ejemplo para la consolidación de un proyecto agroecológico federal y de ganadería regenerativa que en un futuro debería, en nuestros términos y condiciones, proponer un gobierno nacional que quiera cambiarle el rumbo al país.

Hay que tomar con pinzas estas propuestas no gubernamentales, pero si tenerlas de ejemplo para mejorar y proponer políticas que cambien la matriz productiva en lo agrario, aunque sea solo un pequeño paso a dar.

En esta línea también hay acuerdos de cooperación científica a observar: la colaboración entre universidades tecnológicas argentinas y austriacas podrían ser profundizadas y claves para un proceso de reindustrialización nacional. La técnica agroindustrial de Austria que tiene ejemplos de producción de soja con niveles de contaminación y veneno prácticamente nulos. Esto podría ser replicado y hacer replantear la práctica del monocultivo latifundista. A la vez sería clave para empezar a caminar hacia una soberanía alimentaria que un país tan increíble como el nuestro necesita.

*Foto de portada: el último hat-trick (triplete) del Diego con la albiceleste fue en un partido amistoso contra Austria, disputado en el Estadio Prater (Ernst Happel) de Viena. Foto: El Gráfico.

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