Rodolfo Aguiar: “Hay que pensar en que Argentina tenga una central única de trabajadores”

Dialogamos con el secretario general de ATE Nacional, quien nos compartió su visión sobre el momento actual del sindicalismo nacional, el estado vital del sistema democrático tras la proscripción a CFK y los desafíos que corren en cuanto a preservar los derechos conquistados, en un contexto de constantes avances tecnológicos

Rodolfo Aguiar es trabajador de PAMI y actual secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), organización sindical que este año cumplió 100 años. En su frente de batalla, defiende al sector que Javier Milei prometió venir a destruir, según las palabras que utilizó el actual presidente argentino: "Soy el topo que viene a destruir el Estado desde adentro". Un Estado que no es una cuestión abstracta, sino que está corporizada en quienes sostienen las políticas con su fuerza de trabajo.

En su rol de representante, Aguiar logró a principios del mes de junio, que el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nº 3 de lugar al amparo presentado por ATE contra el decreto 340/25, que pretende limitar el derecho a huelga. La semana pasada, también estuvo en la OIT, donde denunció los atropellos del Gobierno Nacional que afuera de Argentina se atribuye sólo victorias en nombre de "las ideas de la libertad".

A su vez, ATE forma parte de la Central Autónoma de Trabajadores de Argentina (CTA-A) que, desde el año pasado, coordina junto a la otra CTA que conduce Hugo Yasky, para hacerle frente en conjunto al momento de ajuste y represión sin precedentes que vive el país. Aguiar plantea que el movimiento obrero organizado necesita una nueva central que aglutine a todas, incluso a la CGT.

Dialogamos con Aguiar sobre estos temas, su visión sobre el momento que vive ATE, el estado vital del sistema democrático tras la proscripción a Cristina Fernández (cuya condena aún no se había hecho efectiva al momento de la entrevista) y los desafíos que corren en cuanto a preservar los derechos conquistados, en un contexto de constantes avances tecnológicos.

Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional. Foto: Mundo Gremial

-En principio pedirte un balance sobre el momento actual de ATE frente a las políticas de ajuste y este presente que vivimos.

Desde ATE acabamos de denunciar al Gobierno Nacional y al presidente ante la OIT. El mundo entero, representantes de 187 países y de los empleadores, del mundo empresarial, se reunió en Ginebra. Hemos manifestado con claridad que Milei gobierna al margen de la ley y en contra de la Constitución Nacional. La única respuesta que hay en la República Argentina a las justas demandas que tienen los trabajadores, es la represión, la mentira organizada, la violencia. Hoy en la Argentina, la violencia es institucional, se ejerce desde las más altas esferas del poder. Este gobierno que tiene la legitimidad de haber llegado por el voto popular, la ha ido perdiendo a partir de pretender gobernar a decretazo limpio, y por supuesto, vulnerar derechos humanos fundamentales. En el caso de los jubilados, no sólo los ha ajustado tanto que el 80% de aquellos que perciben el haber previsional mínimo se encuentran bajo la línea de la indigencia en el país. Sino que está arrasando con el sistema previsional, incumpliendo aquellos acuerdos internacionales, hasta los que celebró ante la OIT.

-ATE viene de una victoria en la Justicia contra el DNU anti-huelga del Gobierno, ¿Qué ves en este hecho? ¿Por qué es importante?

En nuestro caso, somos uno de los sindicatos, lo decimos con mucho orgullo y por supuesto también con mucha humildad, más grandes, más antiguos y más prestigiosos de la República Argentina. ATE acaba de cumplir 100 años el 15 de enero. Es decir, un siglo de vida. Y cuando tenemos un gobierno que ataca el derecho de huelga, más allá del triunfo que acabamos de tener en la Justicia laboral, que le dio la razón a ATE frente a un gobierno que pretendía limitar este derecho sagrado de los trabajadores, aumentando las actividades consideradas esenciales y creando los servicios de importancia trascendental, debiendo garantizar durante un paro en un caso el 75%, y en otro el 50% de las prestaciones, eso hacía que la huelga se tornara ineficaz y perdiera todo sentido. Apelando a la historia y siendo aquel acta fundacional en la que nos daban vida los pioneros, es decir, los inmigrantes europeos pobres que habían llegado de Europa al Puerto de Buenos Aires, y formaron este sindicato para enfrentar la explotación portuaria, además de las reivindicaciones de las condiciones de desempleo y del salario, celebraban que había sido reconocido el derecho de huelga. Es decir, que estamos ante un gobierno que nos pretende hacer retroceder más de 100 años en materia de derecho laboral.

-¿Qué pensás de las discusiones sobre "la unidad"? ¿Hacia donde está caminando?

Creo que la unidad es el mayor desafío que tiene hoy el movimiento obrero. Es imprescindible. En nuestro caso, se impulsa mediante que nosotros integramos la CTA e impulsa la unidad de las centrales obreras, pero creo que incluso tenemos que mirar más allá. Hay que pensar, por qué no, en que Argentina tenga una central única de trabajadores. Creo que tenemos que ser protagonistas en una nueva centralidad del movimiento obrero argentino. Por supuesto que nadie puede imaginarse una central única en el corto plazo, pero creo que en el mediano plazo la tendríamos que ver como una posibilidad.

-¿Qué crees que va a suceder con la detención de Cristina? ¿Se inicia una nueva etapa para el movimiento obrero organizado?

Creo que, por estas horas, en la Argentina, la democracia está herida de muerte, la Corte Suprema de Justicia de la Nación le pegó un tiro en la nuca. No puede ser que estos jueces tengan en sus manos la facultad de decidir quien puede y quien no puede ser candidato en la Argentina. Retrocedimos más de 200 años, nos vuelve a gobernar un triunvirato. Se trata de una sentencia que, confirmando un fallo, hay una condena que es proscriptiva. Por supuesto, nosotros desde ATE no lo hacemos en defensa de Cristina, lo hacemos en defensa de la democracia, pero porque hoy le pasa a la ex-presidente y le puede pasar a cualquiera. La Constitución nos da el derecho a elegir y ser elegido. Demasiadas trabas burocráticas ya en el sistema tiene la Argentina, porque para ir a votar hasta te van a votar a tu casa. Ahora, cuando decidís el derecho de ser elegido, comienza una peripecia. Entonces, lo que acaba de pasar es de una gravedad institucional desconocida en los últimos 40 años. Es un fallo tan absurdo como repudiable y tenemos que intentar unir el tiempo y lugar, ese tiene que ser nuestro trabajo, todas estas reacciones masivas y espontáneas, que están surgiendo en defensa de la democracia.

-Como representante de trabajadores, ¿Cómo ves el trabajo hoy? ¿Cómo debe encararse la discusión del trabajo en un contexto del desarrollo de la IA, el capitalismo de plataformas, la uberización? ¿Cómo debería posicionarse el Estado frente a estos fenómenos?

Es un debate al que no tenemos que rehuir desde los sindicatos. En nuestro caso, es volver a repensar la estatalidad. No delegamos ese debate, lo tenemos que dar las trabajadoras y los trabajadores, aquellas y aquellos que dan su vida todos los días para garantizar el funcionamiento del Estado. Pero queremos una inteligencia artificial que se incorpore para que un médico de un hospital público, por ejemplo, pueda operar a distancia a un paciente como ocurre en otros lugares del mundo, no la inteligencia artificial para que la use Patricia Bullrich, para hacer de la Argentina un Gran Hermano y espiar de manera ilegal a todos aquellos que piensan distinto.

Por supuesto que el desafío en las nuevas formas de trabajo tiene que ver con la figura del cuentapropista, del monotributo, de las aplicaciones. Pero cuando a alguien de una cadena de aplicaciones le roban una moto e inmediatamente se juntan sus compañeros para ir a recuperarla, sin quererlo tienen un sindicato.

El desarrollo tecnológico y la IA van a formar parte de las transformaciones que vienen. Pero, hasta aquí, la reforma laboral que propone el Gobierno, es absolutamente regresiva en materia de derechos. Además, legislaciones similares en todo el mundo se intentaron y fracasaron. La OIT estudió 67 países del mundo en los que se pretendieron sancionar normas laborales, similares a las que pretende el gobierno de Milei y que orquesta Sturzenegger. En ningún lado esas reformas crearon empleo, ni hubo más calidad.

Desde ATE desde advertimos desde el primer momento que estamos frente a un Gobierno del que el diálogo forma parte de su actuación. Este gobierno no dialoga con nadie, quiere imponer, y por lo tanto, nosotros decimos que lo tenemos que confrontar. Nos quiere con miedo a los trabajadores y a los jubilados para que no reaccionemos cuando nos vienen a quitar todos nuestros derechos. El Gobierno y todo el pueblo tiene que saber que vamos a reaccionar.

Licenciado en Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Catamarqueño como Walter Olmos y Felipe Varela.

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