Veteranas de Malvinas: una historia reconstruida por la ciudadanía

Las únicas combatientes del S.XX fueron 16 mujeres que de manera voluntaria decidieron participar de la Guerra de Malvinas. En los tres meses de duración que tuvo el conflicto se desempeñaron en diferentes tareas: radioperadoras, evacuadoras aeronáutica, instrumentadoras quirúrgicas. 15 civiles, 1 con rango militar. 30 años pasaron hasta que Nación las reconoció como veteranas de guerra

2 de abril de 1982, tropas argentinas desembarcan en las Islas Malvinas bajo la Operación Rosario. Las Islas están ocupadas de manera ilegítima por la corona británica desde 1833. El "acto de patriotismo" por parte de Leopoldo Galtieri, último presidente del gobierno de facto, fue el manotazo de ahogado de una Junta Militar fragmentada por una hiperinflación del 400%, miles de desaparecidos, congelamiento de precios, deuda externa de miles de millones de dólares y una ciudadanía que pasó del terror de "¿sabe dónde se encuentra su hijo?" a movilizarse en búsqueda de respuestas por los desaparecidos/as "que nos digan dónde están".

El 2 de mayo de 1982 el buque inglés Conqueror apunta y dispara -por orden de Margaret Tatcher- dos torpedos al ARA Manuel Belgrano. Habían 1.091 tripulantes de la Armada Argentina. Murieron 323 personas tanto por el impacto de los dos torpedos disparados desde el Conqueror, como por los que no resistieron una evacuación de 21h en balsas, en medio de una tormenta en el mar prácticamente helado. Según se estima del total de bajas que hubo en la guerra -649-, la mitad sucedieron durante la masacre.

Parece lejanísimo el hecho de que la mayoría de los jóvenes alistados para ir a Malvinas que tenían entre 18 a 25 años, fueron obligados a realizar el Servicio Militar, por lo que, más allá de cualquier sentimiento de patriotismo y defensa de la patria, tampoco tenían opción de desistir. El honor antes que la traición. Sin embargo, no pasaron más que 44 años del inicio de la guerra y 50 del "Proceso de Reorganización Nacional" que modifico la Nación para siempre.

Bombardeo a la embarcación del ARA Manuel Belgrano

No podemos ir a la guerra con mujeres

Del hundimiento del Ara Manuel Belgrano, alrededor de 700 personas resultaron heridas para las cuales el servicio de atención médico no contaba con instrumentistas quirúrgicos. ¿Cómo asistir los daños psicológicos y físicos de los tripulantes sin instrumentadores que asistan al cuerpo médico? Así como nadie espera otra cosa que un hombre durante la guerra, tampoco se esperaron que de los 30 postulantes a instrumentistas terminaran por viajar, de manera voluntaria, 6 mujeres.

Los milicos que fueron a buscar personal paramédico, al momento de llenar los formularios, dieron nombres falsos: "no habían puesto que éramos mujeres", comenta María Marta Lemme en el documental "Civiles en Malvinas". Cuando llegaron al rompe hielo ARA Almirante Irizar, la sorpresa fue tan despectiva como la respuesta que recibieron "no se va a la guerra con mujeres".

Según Silvia Barrera -instrumentista quirúrgica, al no esperar mujeres en la guerra, la ropa y el calzado les quedaba enorme

4 instrumentadoras quirúrgicas -Silvia Barrera, María Marta Leme, Nora Etel Navarro, María Angélica Sendes- 2 enfermeras -Doris Reneé West y María Liliana Colino- estuvieron a cargo de la tarea de cuidado durante los 3 meses de guerra. Un desfiladero de heridos repartidos entre los buques y el avión de carga Lockheed C-130 Hércules.

"Todos los días teniamos que atender 90 heridos, día y noche, día y noche", comenta María Sendes.

Las atenciones eran para heridos trasladados a terapia media e intensiva. Las instrumentadoras tenían que actuar, junto al cuerpo médico, en medio de los bombardeos y el movimiento pendulante de la embarcación, teniendo que improvisar colocando las herramientas entre los pacientes y vendándose a las camillas para poder operar firmes, entre el ruido de los misiles y el grito de los heridos que no todos recibían anestesia.

"Estábamos en medio de un espectáculo dantesco", referirá durante el documental Silvia Barrera.

Cascos y equipos de soldados argentinos tras la rendición del 14 de junio de 1982

Valientes: de la cara de la derrota al reconocimiento

El último clavo del ataúd para la Junta Militar sucedió el 14 de junio de 1982, cuando por firmamento del general cordobés Mario "El Perro" Benjamin Menéndez, se dio rendición de las tropas argentinas ante el Mayor General británico Jeremy Moore para "evitar una mayor matanza en Puerto Argentino".

De las tapas de la Revista Gente con "vamos ganando la guerra" a un secreto de Estado de no dar aviso del fin de la misma. El recibimiento de los soldados fue nimio, el reconocimiento inocuo y el derrotismo completamente dejado al amparo de los sobrevivientes.

"Ese día nos avisaron que había que subir al Hércules a 320 heridos, cuando el avión tenía una capacidad máxima de 200. Estaban apilados uno al lado del otro", dirá la cabo Colino.

El Almirante Irízar repleto de heridos tras el final de los combates

Que hoy en día se reconozca la importancia de la defensa de la soberanías de las islas, incluyendo la complejidad de una guerra que de entrada fue mandar jóvenes de 18 a 25 años como carne de cañón, no significa que siempre haya tenido la misma significancia. El silenciamiento que se heredó de la dictadura se llevó puesto también un derrotismo que poco tuvo que ver con quienes defendieron la tierra que los vio crecer. La memoria es un rompecabezas que se construye con las piezas de sus sobrevivientes.

La reconstrucción de los hechos fue en parte gracias al reconocimiento que la ciudadanía tuvo para con los veteranos, especialmente para con las veteranas que en cada aniversario tenían que dar aviso de que no eran esposas o madres, sino veteranas como sus compatriotas. Todos los relatos comparten el mismo testimonio: "no nos creían, ninguno tampoco preguntó".

María Marta Lemme. Fotografía por Télam

Ivy Perrando Schaller, fotodocumentalista, fue una de las primeras en interesarse de la existencia de aquellas "veteranas con A" que sirvieron durante la guerra. Lo que comenzó con el documental "Fuertes", proyecto centrado en combatientes, terminó por ampliarse a "Valientes", un proyecto fotodocumental de cinco años de duración que reconstruye la historia de las 16 mujeres que realizaron diferentes tipos de tareas del 2 de abril al 14 de junio de 1982. Nación tardará 30 años en reconocerlas como veteranas de guerra, bajo la resolución 1438/2012.

“Que la reconstrucción de la memoria histórica, en el sentido de visibilizar la participación de las mujeres en contextos tradicionalmente asignados a 'lo masculino', es fundamental para el reconocimiento de los derechos humanos como valores fundamentales de la democracia”, se describe en el documento.

El reconocimiento de la soberanía de las islas es un asunto que concierne a la ciudadanía argentina en su conjunto. El Nunca Más es también un pedido inextinguible de la recuperación de Malvinas. Un prohibido olvidar que alberga a veteranos y veteranas en un agradecimiento colectivo, 44 años después, de una guerra que acarrea historias que perduran en la memoria.

Profesora y licenciada en psicología (UNC). Me dicen Chora. Editora de Género y de lo que se presente.

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