Las paritarias hoy: "Que no se quede callado quien quiera vivir feliz”

La crisis económica del pueblo trabajador se juega gran parte de su destino en la definición de las paritarias. ¿Cómo se está dando esta batalla sindical en medio de una inflación anual cercana al 100%? Mariano Schejter charla con Lucia Toledo Milot para aproximarnos a la discusión salarial en Argentina.

Por Mariano Schejter |

🕒 7 minutos de lectura

Argentina vive una situación complicada. En 2012 la economía empezó a desacelerarse. Con la llegada al gobierno nacional de Mauricio Macri a fines del 2015, los problemas se profundizaron y se generaron conflictos nuevos. En el marco de esta gestión se desarrolló una dinámica regresiva en la distribución de la riqueza. La política anti-sindical fue un complemento necesario. A principios del 2020, la llegada de la pandemia del COVID – 19 sumó otro golpe al bolsillo de quienes viven de su trabajo. Por otra parte, la inflación fue ganando terreno como un problema central en la economía nacional.

El nivel general del Índice de precios al consumidor (que mide la inflación en el país) acumuló un alza de 66,1% en los primeros nueve meses del año (enero – septiembre 2022) y un registro interanual del 83,0% (octubre 2021 – septiembre 2022). Para este año, se proyecta una inflación anual cercana al 100%. Lo que implica una suba de precios permanente y por lo tanto, un constante deterioro de la condiciones de vida para las mayorías populares.

Sobre esta situación, conversamos con Lucia Toledo Milot, ex secretaria de Juventud y Niñez de la CGT Regional Córdoba y delegada regional del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República Argentina (SEIVARA), el gremio que logró el mayor aumento salarial en lo que va del año. Lucía expresó que:

“El gobierno debe arbitrar los medios y ejecutar medidas que favorezcan a los trabajadores y a la producción porque si no, no va a haber acuerdos paritarios que aguanten. Incluso, cerrando acuerdos como el nuestro de 112% porque la inflación se lo come.”

La suba cotidiana de los costos de vida tiende a intensificar la puja distributiva. En este sentido, quienes poseen trabajos formales cuentan con algunas herramientas para intentar no perder capacidad de compra. Por un lado, encontramos las paritarias. Las mismas se organizan a partir de comisiones especiales, integradas en números iguales por representantes de quienes trabajan y del ámbito empresarial, y tienen la facultad de decidir sobre aspectos de las relaciones laborales, como los salarios. Lucia destacó el valor de las paritarias. En este sentido comentó: “Es importante remarcar que a pesar de todo, nunca dejó de haber paritarias. Esto es un signo, por lo menos, de la voluntad de dialogo.”

Según el INDEC, en el segundo trimestre de 2022, la tasa de desocupación se ubicó en 6,9%, número cercano a lo que podría considerarse “pleno empleo”. Al mismo tiempo, los resultados del primer semestre de 2022 registraron un 36,5% de las personas por debajo de la línea de pobreza. Una primera lectura de estos datos indica que existe un amplio sector social que trabaja, pero no logra evitar ser pobre. De allí que la lucha por
una recomposición salarial adquiera una mayor relevancia. La referenta sindical dijo al respecto:

“El salario debería poder garantizar que quien trabaja pueda desarrollarse sin ningún tipo de incertidumbre y la realidad de este país es que hay trabajadores en relación de dependencia por debajo de la línea de la pobreza, porque sus sueldos quedaron muy atrasados, no llegan a fin de mes”

Frente a la inflación, la lucha por mejores salarios se hace indispensable. En este sentido, resuena el poema – canción de Atahualpa Yupanqui donde se dice “Le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí. Que no se quede callado quien quiera vivir feliz”. A continuación compartiremos algunos ejemplos de la actual disputa por aumentos de salarios.

Quienes viven del trabajo y las paritarias

Las paritarias expresan un universo multifacético. Cada gremio tiene una situación particular. Algunos han luchado y luchan fuertemente, otros han optado por una tímida negociación. En ciertos casos, los sindicatos lograron alcanzar sus principales reivindicaciones, en otros han sufrido duras derrotas y también existen debates abiertos. La diversidad de escenarios no depende solo de la voluntad política – gremial de cada
espacio de trabajadores y trabajadoras. Existen diferentes elementos a tener en cuenta.

Por un lado, el poder asociativo y/o el poder estratégico. El primero, hace referencia a un sector de la economía que involucra a amplios sectores de trabajadores y trabajadoras, como son los casos del Sindicato de Empleados de Comercio y la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), cuya capacidad de negociación radica en la cantidad de trabajadores y trabajadoras que representa. El segundo, se apoya en su rol fundamental para la valoración del capital, como en el caso de las entidades bancarias o “aceiteros” (por su producción ligada a la soja). En este caso, un posible paro puede generar grandes pérdidas económicas al empresariado, allí radica su mejor carta de negociación.

El caso mencionado del SEIVARA por ejemplo, el sector terminó siendo estratégico en el marco de la pandemia y ese peso, contribuyó seguramente en la negociación de su paritaria. Así lo comentaba Lucia: “El sector del vidrio nunca dejó de trabajar sino que en pandemia trabajó más porque las vacunas son envasadas en vidrio. Además, cosas que van en botellas como el vino y otros alcoholes también se consumieron más.”. Este contexto ubicó al gremio en un lugar central durante los últimos años. Sin embargo, no todo el sector corrió la misma suerte, ya que durante el aislamiento producto del COVID – 19, comercios como ópticas o vidrierías debieron cerrar por la baja en ventas.

Teniendo en cuenta las posiciones de cada sector en la producción general, cada gremio encaró su propia negociación paritaria. En los últimos meses, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina
(SUTNA) fue noticia en los grandes medios por un fuerte conflicto. La negociación que había comenzado en marzo, elevó su conflictividad en mayo y estalló en septiembre. El resultado, gracias a una importante participación de las y los trabajadores, fue un acuerdo aprobado en asamblea. El mismo otorga 16% de suma adicional respecto de la paritaria 2021/2022, un 63% de incremento para el periodo julio - febrero del año
siguiente más un bono de $100.000 y cláusula gatillo antinflacionaria.

Luego del conflicto del SUTNA, el Sindicato de Camioneros pasó al centro de la escena gremial. Su lucha por el aumento salarial se acaba de cerrar. El gremio presionó con activar un plan de acción con asambleas y medidas de fuerza para presionar y alcanzó a obtener un 107% de aumento salarial para el año en curso más un bono de fin de año de idéntico valor que el del SUTNA.

El empresariado mejoró venía ofreciendo un crecimiento salarial por debajo de la proyección inflacionaria.
Los del SUTNA y “Camioneros” son dos ejemplos de un amplio abanico de conflictos sindicales que se han desarrollado en los últimos meses por la búsqueda de mejoras salariales. Otros casos destacados por sus logros son: el ya mencionado del SEIVARA, pero también el del Sindicato Argentino de Obreros Navales y Servicios de la Industria Naval de la República Argentina (SAONSINRA), el del Sindicato del Seguro, el de la
Federación Aceitera y el de la Asociación Bancaria (AB). Estos gremios han logrado obtener un aumento anual por encima del 94% y en algunos casos, también se conquistaron bonos extras.

Ganarle a la inflación como tarea básica

Más allá de algunos casos puntuales, la mayoría de los sindicatos están peleando “desde atrás” para que sus aumentos salariales no pierdan frente a la inflación. Actualmente, en muchos sectores la lucha por paritarias se encuentra abierta. El desafío central para quienes trabajan parece ser que este año los salarios queden por encima de la proyección inflacionaria.

El presidente de la nación Alberto Fernández, ha declarado en diversas ocasiones que el sector empresarial debe “ceder un poco” de las “extraordinarias ganancias” que han obtenido durante su gobierno. Sin embargo, no existe una política clara dirigida en esa dirección. Por su parte, la flamante ministra de trabajo, Kelly Olmos, se manifestó frente al reclamo salarial del Sindicato de Camioneros diciendo que: “Los reclamos pueden ser justos para los trabajadores de ese sector. El trabajador merece a todo lo que pueda acceder y lo demás también. Hay sectores que acceden y pueden tener un impacto negativo en los sectores que quedan más atrás”. De esta forma, se puede vislumbrar la intención de poner un techo a la negociación paritaria ya que una suba importante en algunos salarios afectaría al proceso inflacionario general y no sería solidario con otros sectores de la clase que vive del trabajo.

Frente a las críticas recibidas por sus declaraciones, días después la ministra afirmó que sus palabras fueron mal interpretadas y llamó a resolver el tema paritario a través del dialogo. Sin embargo, aún no se ha expresado una clara definición de políticas en favor de las reivindicaciones de los sindicatos. Al respecto, Lucia expresó que: “

Como trabajadora, una piensa que votamos al gobierno para hacer algo frente a las cosas que aumentan sin ningún tipo de razón. Antes ser trabajador en relación de dependencia te daba cierta tranquilidad. Hoy tenemos la misma incertidumbre de los trabajadores de la economía popular que salen a laburar y se la juegan día a día.”

Desde diversos sindicatos se plantea la necesidad de que los salarios no pierdan frente a la inflación, pero también que empiecen a recuperar lo perdido en los años de la gestión macrista. La conflictividad gremial por el momento asoma fragmentada. Si rápidamente no hay una recomposición salarial general y medidas concretas para frenar la inflación posiblemente la situación tienda a empeorar, masificarse y quizás, estallar. Que esto ocurra o se evite dependerá de la correlación de fuerzas entre quienes trabajan y el empresariado, pero también de la acción gubernamental. Los próximos días pueden ser decisivos.

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Mariano Schejter

Sociólogo. Doctorando en antropología. Investigando sobre "rock, sociología y política" y "estudios del trabajo", centralmente en relación a la economía popular. Militante popular.

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