Soy marica, no hombre

¿Qué palabras usamos para hablar de experiencias sexogenéricas comunes? Esos modos comunes de nombrarnos ¿significan lo mismo para todxs? ¿Que imaginaciones políticas se ponen en juego cuando nos nombramos marica? ¿Es lo mismo nombrarse marica que gay? ¿Todas las maricas somos hombres? ¿Es lo marica una posibilidad para fugar del binario sexogenérico? Reflexiones maricas de Wala Deasis

Por Redacción Enfant Terrible |

🕒 3 minutos de lectura

"No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia"

Pedro Lemebel

Por Wala Deasis para Enfant Terrible

Foto: Juan Cristian Castro/Enfant Terrible

¿Qué palabras usamos para hablar de experiencias sexogenéricas comunes? y una vez que las usamos, una vez que nos hacen reconocibles frente a lxs otrxs ¿qué hacemos con ellas?, ¿nos abrazamos a esos vocablos como si dijeran todo de nosotrxs, de nuestros gustos, de nuestros placeres, de aquí a la eternidad?, ¿nuestra imaginación sexual se agotará allí?

Esos modos comunes de nombrarnos ¿significan lo mismo para todxs? ¿Que imaginaciones políticas se ponen en juego cuando nos nombramos marica? ¿Es lo mismo nombrarse marica que gay? ¿Todas las maricas somos hombres? ¿Es lo marica una posibilidad para fugar del binario sexogenérico?

Marica o maricón han sido palabras injuriosas. Formas de marcarnos con la violencia. Palabras que han herido nuestro cuerpo. Que han señalado una diferencia. La de no ser lo "suficientemente" hombres. La de no encajar con los imaginarios respecto de cómo deberíamos vernos, sentir, desear y comportarnos según la masculinidad cis. Habernos apropiado de esa palabra como modo de reivindicación significó una manera de herir a las palabras que nos hieren. Hacer otra cosa con ellas. Construirnos una casa en el exilio. Usarlas para abrazarnos y permitirnos otra forma de habitar el mundo. Las palabras no son inocuas. Los modos de nombrarnos implican una acción política. Se trata de la puesta en lo público de la posibilidad de imaginar otras formas de vivir el cuerpo, el género y la sexualidad. Creo que es potencial no caer en la trampas de universalidad y homogeneizacion propias del paradigma cis heterosexual. Con esto quiero decir que no todxs quienes nos nombramos maricas estamos diciendo lo mismo. Quizás lo marica sea de hecho un espacio donde habita una multiplicidad de cuerpos en dispersión que cuestionan la delimitación identitaria que encierra y anquilosa el deseo sexual, que lo encasilla en compartimentos estancos donde todo pareciera estar delimitado de antemano. Quizás lo marica nos hable de un movimiento constante, de un lugar de tránsito que ofenda a la tiranía cisheterosexual que busca depositar todo en posiciones sexogenericas fijas.

Quizás sea eso, o quizás pretendo que lo sea, un lugar de interrupción constante a lo pretendidamente estable.

En mi caso nombrarme marica implicó lanzarme a una intemperie. Cuestionarme la asignación sexogenerica a la que me obligaron desde el nacimiento. Permitirme reconocer mi cuerpo en disidencia del mandato de ser hombre. Algo que hoy puedo decir que nunca quise ni deseé serlo. No ocupo ese lugar en la sociedad cisheterosexual. Insisto constantemente en no caer en sus trampas. Me asignaron biopoliticamente como hombre pero sin embargo desde que tengo recuerdos me expulsaron de ese lugar. La violencia, el escarnio, el insulto, el oprobio cayeron sobre mí por no ser como ellos. Tenían razón, no soy un hombre, nunca lo fui. Soy marica y no me interesan sus privilegios. Mi cuerpo no desea ser parte de ese pacto de transferencia de poder que significa la masculinidad cis. No hago cofradía ni complicidad con esas violencias que ostentan como sinónimo de poder. Todo lo

contrario, fui y soy centro de sus ataques. Renuncié a la violencia como único lenguaje posible, a la imposición y a la agresividad como gestos repetitivos. Me apropié del llanto, lo sensible, lo vulnerable como formas de habitar el mundo. Soy marica, no hombre porque no me interesa la reproducción, la herencia ni el legado y habito mi cuerpo como otra feminidad posible. Soymarica,nohombreporquenocensuroelplaceranal.Yoestoyorgullosademi culo y de todo lo que puede hacerme sentir. La sensualidad femenina de mis caderas me engrandecen. Los afectos a veces me desbordan y no necesito fingir que puedo con todo. Soy marica aunque a veces me olvido que no soy hombre y exijo que me lo recuerden. Soy marica, no hombre porque es la forma que encontré de pronunciar mis deseos en esta sociedad. Y tal vez en otro tiempo transicione hacia otros modos de ser y estar en el mundo. Tal vez en otro tiempo encuentre otras formas de habitarme. Al fin y al cabo, la coherencia cisheterosexual nunca ha sido mi aliada.

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