Audiencias, amenazas y definiciones judiciales: ¿en qué anda la industria petrolera?

La iniciativa de explotación petrolera en el Mar Argentino se traslada al terreno de las campañas publicitarias y los discursos floreados de palabras como "Futuro, Excelencia, Calidad y Noruega". Mientras tanto, un fallo mantiene bloqueado el avance y Equinor reconoce que la exposición animal a la extracción petrolera afectaría a su comportamiento generando desplazamientos, estrés fisiológico y lesiones físicas con daños auditivos temporales o permanentes e incluso daños físicos directos e incluso la muerte.

Por Emiliano Pereira |

🕒 4 minutos de lectura

Cerró un mes movido con respecto a la disputa generada por el proyecto de exploración offshore frente a las costas bonaerenses. El juzgado federal nº 2 de Mar del Plata expidió un nuevo fallo ratificando la medida cautelar que le impide a Equinor avanzar con la exploración sísmica en búsqueda de petróleo mar adentro. Mientras, casi en simultáneo, se desarrolló una nueva Audiencia Pública en la que numerosas voces
expresaron sus opiniones a favor y en contra respecto al desarrollo de la explotación petrolera en la Cuenca Norte.

Resultaría casi imposible resumir en pocas palabras más de 280 exposiciones, de jornadas de más de cinco horas en promedio por día, sino fuera por los monolíticos y repetitivos argumentos desarrollados por la mayoría de expositores que se anunciaron a favor de la exploración. "Progreso, desarrollo, estratégico, futuro, estándares internacionales, control, calidad, excelencia, experiencia, trayectoria intachable, Noruega, y Equinor" fueron algunas de las palabras clave, utilizadas para defender el proyecto en cuestión. Y con ellas construyeron un discurso que promete prosperidad, pan y trabajo para una ciudad que de todo eso necesita, mucho.

Otro aspecto destacado con constancia fueron las cuantiosas divisas que dejaría en el país el desarrollo de esta industria, así como lo fundamental que resulta para convertirnos en exportadores de gas licuado y de barriles de crudo para el mundo, en un contexto de escasez en Europa por la guerra en Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia, junto a la reactivación de la industria post-pandemia que revitaliza a la energía convencional como recurso estratégico para nada despreciable desde esa óptica.

Sin embargo, la medida cautelar que traba el proyecto sigue vigente por varios aspectos: la falta de precisiones sobre el impacto acumulativo y sinérgico de la exploración sísmica y la escasa participación en el proceso por parte de la Administración de Parques Nacionales (APN); como también, la relativa valoración de legitimidad de las audiencias públicas realizadas por el municipio y la consulta nacional virtual del gobierno en mayo, que fueron criticadas por no cumplir con los criterios del Acuerdo de Escazú.

Ahora bien, ¿cumplidas estas dos condiciones se puede hablar de una industria petrolera en armonía con el medio ambiente? O mínimamente, ¿de reducida contaminación? Existe un complejo ecosistema en la zona de exploración, la propia APN reconoce que hay “una superposición de la actividad exploratoria con áreas de alimentación y migración” para la ballena franca austral, entre otras especies. Y reitera, en la “escasez
de información” en muchas áreas respecto a la biodiversidad marina en el área a explotar.

En el informe de impacto ambiental, Equinor reconoce la exposición animal a posibles transformaciones en su comportamiento, desplazamientos, estrés fisiológico y lesiones físicas con daños auditivos temporales o permanentes e incluso daños físicos directos hasta la muerte. Y califica estos perjuicios provocados por los bombardeos sonoros como moderados y/o bajos gracias a programas de gestión ambiental y medidas de
mitigación.

Como tales, propone: avisos preventivos, que serían explosiones previas que permitan reconocer la presencia de una fuente de ruido intenso y el incremento progresivo en el nivel de ruido. No resulta para nada irracional pensar en varamientos de ballenas como un escenario consecuente a la exploración. Mientras se espera una nueva respuesta de la Cámara Federal de Apelaciones sobre el pozo Argerich y Equinor aunque en su apelación amenaecon su retirada del proyecto Norte –que mantiene en sociedad con YPF y Shell- la realidad indica que insisten junto al gobierno con un cambio de estrategia. Ahora buscan comprobar la existencia de
petróleo con una perforación exploratoria en el CAN 100 y avanzar con la exploración sísmica sobre el CAN 102.

Luego de un año de instancias y dos fallos en contra pareciera que la reiterada minimización del impacto ambiental, la omisión de respuestas concretas y también el desprecio a la participación real de la sociedad no es algo que les parezca relevante. En vez de concentrar los recursos en montar audiencias virtuales y campañas publicitarias a favor de la offshore para cumplir una formalidad ¿no sería mucho más productivo convocar una consulta popular vinculante que involucre a toda la sociedad en el poder, y derecho, a decidir? Por otra parte, ¿hasta cuándo va a prevalecer la inmediatez, la falta de planificación y el pateo constante hacia un futuro incierto dar pasos concretos en búsqueda de una transición energética cuando el problema es ahora?

Además, ¿cuándo vamos a empezar a pensar qué tipo de ciudades queremos habitar? Porque lo que demuestra la realidad es que allí donde se instala la industria petrolera más que prosperidad y pleno empleo lo que florece son las adicciones, la trata y la violencia.

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Emiliano Pereira

Sanjuaniñx, estudiante historia y me acuerdo de fechas que no le importan a nadie. Tengo hambre todo el día.

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