El costo de matar la tierra

La experiencia de Chubut: voluntad popular y disputas por el futuro a construir

Chubut es un escenario para mirar, escuchar, aprender y habitar contradicciones, entre deudas, vaciamiento del Estado, represión policial e institucional, crisis hídrica e intereses económicos extranjeros. También lugar de pedagogías de las resistencias, que se hacen a raíz de las movilizaciones, organización, asambleas, información colectivizada, como vimos en el Chubutazo de diciembre de 2021, a 10 años del Argentinazo. Nos comparte su experiencia Julián Raso, periodista y partícipe de estos procesos, como parte del territorio chubutense.

Entrevista con Julián Raso

Traducción por Virginia Acha

Enfant Terrible (ET): ¿Qué se disputa en Chubut como territorio, no sólo en lo económico, sino también en lo político, social y cultural?¿Cómo impacta el extractivismo en estos ámbitos?

Julián Raso (JR): Voy a empezar al revés, por lo último. El extractivismo es en parte el sistema económico por el que se basa la provincia en toda su historia. Muchas veces lo decimos, porque se acusa a las asambleas de Chubut de negarse al desarrollo económico y ciertamente Chubut es una provincia que aporta muchísimo a nivel provincial, ni hablar de la cantidad de habitantes que tiene. Está entre la cuarta y la quinta exportadora del país. Por un lado, más de 100 años de petróleo que se descubrió en Comodoro Rivadavia y se extendió en toda la cuenca del Golfo San Jorge.

Pero a eso hay que sumar todo el extractivismo ganadero-bovino, la lana que exporta Chubut. Además, es la principal provincia pesquera del país, exporta muchísimo langostino y diversos productos de la pesca marítima. Cuando se ven esas ciudades en medio del mar al borde de la plataforma Argentina, en aguas internacionales, estamos hablando a la altura de Chubut, que para adentro es una de las zonas más ricas en términos de pesca. Hay que sumarle la cantidad de energía eléctrica que produce Chubut, fundamental para la producción de aluminio en Puerto Madryn, donde está la fábrica más importante de Sudamérica (en el caso del aluminio hablamos de la única industria donde se produce valor agregado).

En el caso de lo que mencioné antes, estamos hablamos de exportación casi sin valor agregado, de muchos años de petróleo sin tener una refinería (el crudo es transportado sin pasar por ese proceso). Por lo tanto, no necesariamente tener riqueza natural condice con ser una provincia rica. Justamente, el extractivismo lo que ha garantizado es que en el último siglo Chubut ha sido cada vez más pobre y cada vez más endeudada.

Entonces, gran parte de lo que se discute desde el poder económico y del poder político, cuando se habla de diversificar la matriz económica introduciendo la megaminería, muchos en realidad lo vemos como profundizar un modelo que demostró no generar bienestar para quienes vivimos en el territorio.

“Justamente, el extractivismo lo que ha garantizado es que en el último siglo Chubut ha sido cada vez más pobre y cada vez más endeudada

Cuando hablamos de megaminería, hablamos de otra industria extractiva más, que vendría a cargar bienes comunes/recursos naturales en barcos y generar desarrollo en otro lado. Además de lo ambiental, además de la salud, se discute una cuestión de soberanía como provincia sobre los bienes comunes y la posibilidad también de decidir el futuro cómo provincia. Todos estos años que han vuelto las arremetidas mineras, se discuten décadas.

Cuando hablamos de actividades que pueden afectar a otras en sentido económico, se da que son muchos sectores que participan y pueden verse afectados, no es solo un grupo de ambientalistas, sino toda la provincia que está intentando decidir su futuro, diciéndole no a una actividad extractiva más y también cómo se vive con el extractivismo que ya tenemos, en una provincia con cada vez más deuda y cada vez menos agua.

“Además de lo ambiental, además de la salud, se discute una cuestión de soberanía como provincia sobre los bienes comunes y la posibilidad también de decidir el futuro cómo provincia”

ET: Lo institucional es también un campo de disputas en este marco, volviéndose un terreno complicado por la fuerte influencia de las empresas. Desde un legislador fotografiado en plena sesión recibiendo “recomendaciones” para modificar leyes que regulan la actividad minera, a sesiones extraordinarias que se realizan de un día para otro y lograr aprobar proyectos mineros. ¿Cómo es posible construir confianza sobre estas instituciones?

JR: Está muy vapuleado el sistema político en Chubut. Hace 20 años ningún político ha hecho campaña diciendo “vamos a habilitar la megaminería”. Sin embargo, una vez en el gobierno todos los colores políticos han intentado responder a esto. Son presiones, por un lado, de las empresas mineras, que están interesadas en los proyectos paralizados; incluso Pan American Silver compró el proyecto sobre el cual hace presión, a sabiendas de una ley hace casi 10 años de Ley (5.001) que lo prohibía y tenía que modificar.

“Se invierte, se compra un proyecto que vale menos plata porque hay una ley que prohíbe su ejecución y las empresas mineras, a pesar de esto, invierten mucho para tratar de revertir eso”

Pero no se puede dejar de decir que son muchas las presiones desde los gobiernos centrales a nivel Nacional. ¿Y esto por qué? Si bien las leyes indican que los recursos son de las provincias y las provincias tienen la posibilidad de decidir sobre sus usos, en realidad, el gran beneficiario de un proyecto extractivo como el que se plantea en Chubut sería siempre el gobierno central a nivel nacional, las regalías provinciales son muy pocas.

Como te decía, a ningún candidato en las elecciones se le ocurriría decir que va a sacar una ley minera, porque no tendría chances. Un poco se pudo ver con Arcioni que intentó en estos últimos años modificar la ley minera y cuando fue a elecciones salió cuarto siendo gobierno ¿no? Eso les pasa a los que intentan. Lo intentó Macri con Aranguren, lo intentó el kirchnerismo antes, lo intentó Alberto ahora. Desde Nación se impulsa la megaminería y desde las provincias son los gobernantes provinciales los que tienen el problema, porque los pueblos les dicen que no.

ET: En una entrevista a Tricontinental vos comentaste que la megaminería es un tema “que atraviesa a los partidos, los sindicatos, las organizaciones en general”. ¿Cómo es que se ha instalado este tema en el conjunto de la sociedad?¿Cómo podrías caracterizar a esta ‘conciencia de pueblo’? Si se le puede llamar así. ¿Esto puede pensarse sólo en relación a emprendimientos mineros?

JR: Esto surge en Esquel (mediados del año 2002) con una pueblada enorme que no estaba impulsada por un sector particular, era todo en la calle, todo el pueblo discutiendo en asambleas enormes. Quizás desde afuera cuesta entenderlo si lo comparamos con otros procesos políticos, cuando uno vive en el lugar que se va a sacrificar por ahí es más simple de entender. Está toda la población afectada por un sistema extractivista así, sea por el saqueo, por la contaminación, por cómo se afecta la salud, por los cambios en los modos de vida. Estaba el proyecto minero muy cerca de la ciudad y se pretendió avanzar sin ningún espacio de consulta, sin abrir ningún espacio institucional donde se decida, entonces, la calle le puso un freno y se logró un plebiscito donde se vio lo que fue un 80% votando que ‘No’ a algo; estamos hablando de muchos sectores sociales y no de un pequeño grupo. En ese momento se logró una ley provincial.

El Gobierno buscó de alguna forma frenar la movilización que había, sin embargo no dejaron de multiplicarse las asambleas. Se fue expandiendo esta conciencia al resto de la provincia y las veces que han intentado modificar las leyes provinciales, a Esquel de alguna manera buscaron dejarlo afuera diciendo: “Está bien no los vamos a molestar, pero sí hay otros proyectos en el resto de la provincia”. Sin embargo, el resto de la provincia se fue sumando, fue un proceso más lento pero finalmente el año pasado pudimos ver que las movilizaciones se vieron en Trelew, en Rawson, en la costa. Eso tiene mucho que ver con las problemáticas de agua que viven hace mucho tiempo en la costa, y una actividad como la que se propone, venía a profundizar esos problemas. 

Esto que atraviesa a los diferentes sectores, tiene mucho que ver con que no estamos hablando de un hecho político que a uno le puede interesar y a otros no. Cuando uno vive en el lugar donde se está poniendo en discusión el territorio como zona de sacrificio, te afecta sí o sí. Eso tiene que ver con que participen tantos sectores y que termine siendo transversal a la sociedad, más allá de los colores políticos, de quien dirija un sindicato. Si tus propias bases no están de acuerdo con la política minera que se quiere imponer y sus propias familias están en las calles marchando, es muy difícil lograr revertir eso.

La población chubutense se ha encargado de llevar estas posturas a los clubes, a las asociaciones barriales, hasta las iglesias han tenido que salir a posicionarse. Realmente cada vez que el gobierno intenta modificar la ley se altera la paz social de la provincia, entonces muchos sectores que no se involucran en temas políticos, en estos casos lo terminan haciendo.

“Cuando uno vive en el lugar donde se está poniendo en discusión el territorio como zona de sacrificio, te afecta sí o sí”

Barcos pesqueros en la costa de Chubut en medio del paro indefinido de los gremios de la pesca contra la zonificación minera, aprobada en diciembre de 2021 por el Gobierno de Chubut. Del mar a las calles, hay maneras y maneras de 'abandonar el barco', ¿No?

Hay un caso muy paradigmático de diciembre del año pasado. Cuando se le preguntó a los dirigentes portuarios por qué iban al paro indefinido, la primera respuesta fue porque “lo primero es nuestra familia”. Más allá de la posición del gremio y de la defensa del recurso del agua, sus propias familias estaban en las calles y habían sido reprimidas. Lo mismo pasó con otros gremios, porque si bien la dirigencia estaba a favor del proyecto minero, estamos hablando de petroleros, la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina), las mismas familias de las bases estaban en las calles, entonces era muy difícil pretender usarlos como fuerzas de choque como se han usado otras veces.

Muchas veces desde los sectores políticos se acusa que la gente no sabe, que no se informa, que se ha convertido en una suerte de moda, en una negación que no está fundada. La información, la experiencia, es la base de esta lucha. Está a la vista de toda la provincia que, aún sin instalarse, los proyectos mineros ya generan conflicto, sin instalarse ya corrompen a toda la clase política, con gobernantes que dicen una cosa en campaña y hacen otra cosa gobernando. ¿Entonces a quién pueden brindarle seguridad de controlarlas como dicen que las van a controlar? Ha quedado a la vista la contaminación institucional que le decimos, con legisladores a control remoto haciendo leyes mineras por celular. Todo eso es parte de la experiencia del pueblo, que sabe que lo puede pasar puede ser mucho peor.

La información, la experiencia, es la base de esta lucha. Está a la vista de toda la provincia que aún sin instalarse los proyectos mineros ya generan conflicto, sin instalarse ya corrompen a toda la clase política

ET: ¿En el marco de una avanzada de propuestas políticas y privadas contra los bienes comunes en Argentina y América Latina qué rol juega la organización ambiental?

JR: Creo que lo más importante es que en cada territorio se puedan dar estos procesos y principalmente las personas que viven en los lugares afectados puedan decidir por ese futuro. Cada conflicto ambiental tendrá sus particularidades, pero lo más importante es que los pueblos movilizados pueden obligar a las instituciones políticas a escucharlos, que es principalmente lo que puede compartir Chubut, la organización y la lucha han logrado frenar estos proyectos.

En su momento cuando pasó lo de Esquel había un solo caso de un plebiscito en Perú que había frenado un proyecto minero, pero era la primera vez en Argentina que pasaba algo así y era visto a nivel mundial también, cómo un pueblo puede frenar a empresas tan importantes.

“...los pueblos movilizados pueden obligar a las instituciones políticas a escucharlos, que es principalmente lo que puede compartir Chubut”

*Fotos de Aníbal Aguaysol en el marco del Chubutazo en 2021 que desembocó en la derrota del Gobierno de Chubut, de la Nación y la empresa canadiense Pan American Silver con la marcha atrás de la zonificación minera en la provincia.

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