Sonia Torres cumple, y sigue sembrando memoria

Este 2 de septiembre, Sonia Torres cumpliría 96 años, y su historia sigue iluminando Córdoba y todo el país. Su compromiso con la memoria y la justicia hoy sigue latiendo, recordándonos que la lucha que emprendió sigue más viva que nunca.

Cumplir, cumplir y seguir cumpliendo. Este 2 de septiembre de 2025, Sonia Torres habría llegado a los 96 años, y aunque ya no esté físicamente entre nosotros, su legado sigue latiendo en cada rincón de Córdoba y en los corazones de quienes la conocieron.

Fundadora y presidenta de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, Sonia dedicó casi cinco décadas de su vida a la búsqueda de su nieto. Su vida fue un testimonio de lucha, amor y memoria.

Sonia nació en Villa Dolores, provincia de Córdoba, el 2 de septiembre de 1929. Fue la primera universitaria de su familia, graduándose como licenciada en Farmacia en la Universidad Nacional de Córdoba. Se casó con Enrique Parodi y tuvo tres hijos: Luis, Silvina y Giselle.

El 26 de marzo de 1976, su hija Silvina, embarazada de seis meses, y su yerno Daniel Orozco fueron secuestrados en su casa de barrio Alta Córdoba. Ambos militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).

Silvina fue llevada al Centro Clandestino de Detención La Perla, donde permaneció hasta el nacimiento de su hijo, el 14 de junio de 1976 en la Maternidad Provincial de Córdoba. El bebe fue apropiado y hasta la fecha no ha sido encontrado.

Silvina, su hija, junto a Daniel, su yerno.

Cuando memoria se convierte en verbo

Sonia Torres no solo recordaba: actuaba. Desde el momento en que supo de la desaparición de su hija y su yerno, su vida se transformó en una búsqueda constante, meticulosa y valiente. Fundó la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo en 1977, trabajando incansablemente para colaborar con la justicia y visibilizar los casos de apropiación de niños durante la dictadura.

En palabras de Sonia en 2021, en una entrevista con Infobae:“Tengo 92 años, pero no me voy a ir a vivir a las estrellas hasta que no encuentre a mi nieto”. Esa frase refleja su determinación personal y su manera de convertir el dolor en motor de acción.

A lo largo de su trayectoria, Sonia participó en audiencias judiciales y trabajó con la comunidad para difundir memoria y conciencia social en universidades, barrios, marchas, sindicatos y cada espacio que habitaba. Su vida estuvo marcada por un compromiso profundo con la verdad y la justicia, y por la capacidad de transmitir su experiencia a otros, enseñando historia reciente con la claridad de quien la vivió.

El verbo de la memoria que Sonia Torres encarnaba no se limitaba a la denuncia: era acción constante, un compromiso que se expresaba en cada intervención, cada conversación y cada encuentro con familias en situaciones similares. Su lucha, sostenida por la templanza y la fuerza, se convirtió en ejemplo de cómo el amor y la justicia pueden transformar el dolor en acción concreta.

Foto: Julio Pereyra para Enfant Terrible.

La memoria como herramienta de lucha

A lo largo de su vida, Sonia recibió numerosos reconocimientos por su labor en defensa de los derechos humanos. En 2005, la Universidad Nacional de Córdoba le otorgó el título de doctor honoris causa. En 2023, el intendente de Córdoba anunció la creación de un monumento en su honor frente a la sede de Abuelas Córdoba.

En 2024, la Legislatura Provincial aprobó la Ley N° 10.962, conocida como “Ley Sonia Torres”, que establece la capacitación en derechos humanos para los agentes de los tres poderes del Estado. Esta ley es un testimonio de su legado y de la importancia de la educación en la construcción de una sociedad más justa y democrática.

Sonia, a través de su incansable búsqueda, enseñó que la memoria debe ser una herramienta de lucha, un medio para exigir justicia y reparación. Su vida es un testimonio de resistencia y dignidad, un ejemplo de cómo la constancia y el compromiso pueden transformar el dolor personal en acción colectiva.

Nunca rendirse fue su lema, y sus palabras lo confirman: “Las Abuelas no bajamos nunca los brazos. Cuando nos dirigimos a los hijos de nuestros hijos, en realidad le estamos hablando a la totalidad de los nietos que nos faltan encontrar.” (Página/12, 2023) Con esa fuerza y claridad, Sonia Torres convirtió la memoria en acción, el dolor en esperanza y la búsqueda personal en un compromiso colectivo.

Su ejemplo nos recuerda que la verdad y la justicia no son metas lejanas, sino caminos que se recorren con constancia, amor y valentía; ella es quien ha transformando la ausencia en una presencia que sigue iluminando generaciones.

Comunicador popular. Vecino de Barrio Yapeyú. Me dedico a la fotografía, la redacción y a hacer muchas preguntas.

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