El día después de mañana: reforma laboral en camino

Semanas atrás en una conferencia para empresarios de la industria siderúrgica, Sidersa, en San Nicolás (Buenos Aires), el presidente presentó el borrador para la reforma laboral: “Plan Argentina Grande Otra Vez”. Basado en un modelo aplicado en Grecia, la reforma laboral está a la vuelta de la esquina, aunque ya en funcionamiento, lo que se vendrá es la estatización de la precariedad

Semanas atrás en una conferencia para empresarios de la industria siderúrgica, Sidersa, en San Nicolás (Buenos Aires), el presidente presentó el borrador para la reforma laboral: “Plan Argentina Grande Otra Vez.

En él, desarrolló algunos puntos como: eliminación de las indemnizaciones por despido; un “banco de horas”, donde las horas extras no serán remuneradas, sino que pasaría a ser un canje para “horas de descanso”;  habilitación para firmar contratos en cualquier moneda; flexibilización de las vacaciones; jornada de 13h; “salarios dinámicos”, donde cada empresa decidirá el monto según el tipo de tarea que desarrolla el empleado. ¿Convenio Colectivo de Trabajo? Afuera.

El esquema de “salarios dinámicos” altera el rol histórico de los gremios, cuya función era garantizar un piso salarial uniforme para todos los trabajadores representados. Con la propuesta, los convenios establecerían montos máximos, y los acuerdos particulares podrían situarse por debajo de ese nivel. Por su parte, cámaras empresariales respaldaron la iniciativa, considerando que la rigidez de los convenios actuales puede dificultar la adaptación a situaciones de crisis económica y que la flexibilidad favorecería la preservación del empleo formal.

La justificación del Gobierno es “contrarrestar el 50% de informalidad” y que la reforma “no elimina la negociación colectiva, sino que busca dotarla de mayor capacidad de adaptación al entorno económico”. A su vez, esto forma parte del acuerdo pactado con el FMI y con la actual cláusula de palabra con el gobierno estadounidense.

Asimismo, alguno de los datos que no contempla el “PAGA” (por sus siglas en inglés) es que el sector privado ya realizó una reforma, cuando decidió flexibilizar los contratos de trabajo, donde 4 de cada 10 son informales, algo así como 9 millones, de los 21,1 millones de personas ocupadas (registradas en el sistema). De los cuales, la mitad (4,5 millones o 1 de cada 5) no logra cubrir la canasta básica.

El informe, elaborado por los economistas Laura Caullo y Federico Belich, sostiene que la pobreza “es, en parte, un reflejo del mercado laboral”. Los autores advierten que el deterioro del poder adquisitivo, la informalidad y la baja productividad de buena parte de las actividades económicas conforman un círculo vicioso que empuja a millones de personas hacia la vulnerabilidad. “Tener trabajo tampoco exime de la pobreza, especialmente cuando se trata de ocupaciones precarias o de baja productividad”, remarcan.

Durante los 90’s fueron los “desocupados”, ahora ni con 3 trabajos alcanza.

Javier Milei y el grupo Sidersa

Algunos datos de desigualdad: empleador-empleado

La brecha entre empleador-empleado se acrecienta con la flexibilización, se paso del trabajo registrado, a la tercerización del contrato a través del monotributo. Ya en la nota de en qué condiciones llegaba el Gobierno a las elecciones de medio término, se mencionó que se perdieron 500 mil empleos registrados. En parte, porque se quito la triangulación “empleador-sindicato-obra social/prepaga” del monotributo, provocando que el trabajador pague el 50% del valor de la obra social.

A su vez, la erosión del salario real, como consecuencia directa de la inflación, en la última década acumuló niveles inéditos. Según estimaciones privadas, entre 2017 y 2025, el poder de compra promedio de los asalariados cayó cerca del 35%, un deterioro que repercute directamente en los indicadores de pobreza laboral.

La expansión de puestos en sectores de baja productividad puede mejorar las estadísticas de ocupación, pero no resuelve el núcleo del problema, que son los ingresos laborales insuficientes”, señala el documento.

Los autores también señalan que crecimiento de empleo, no es sinónimo de mejor calidad de vida o mejores condiciones laborales, de hecho, todo lo contrario. En los últimos años, buena parte de la recuperación del empleo se concentró en actividades informales o de escaso valor agregado.

Dados estos números aproximados de la cotidianeidad argentina, se podría concluir que, lo que se aproxima como “reforma laboral”, es la estatización de la precariedad.

Fotografía de portada: Julio Pereyra

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