"Rajá turrito, rajá" 80 años sin Roberto Arlt

Roberto Arlt pertenecía al llamado Grupo de Boedo, un espacio donde intelectuales, músicos, pintores y poetas se reunían entorno a una concepción marxista y obrera del arte y de la vida en el Buenos Aires de los años 30. Arlt escribió varias de las obras mas importantes de nuestra literatura y algunas de las mejores crónicas que todavía hoy son un ejemplo de estilo, talento y -en sus propias palabras- "prepotencia de trabajo

Por Redacción Enfant Terrible |

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La literatura argentina por aquel entonces se dividía entre el Grupo Boedo y el Grupo Florida, claro que ninguno de los grupos lo sabía. De un lado, las rutilantes estrellas de la alta sociedad ilustrada y porteña: Borges, Casares, las Ocampo, Girondo y Marechal por ejemplo, compartían las tardes y las noches en el Café Tortoni, en el centro de la todopoderosa Ciudad.

Del otro lado, muy lejos de la calle Florida, en lo que hoy es un barrio y por entonces era aún campo casi sin luz, el inmortal Homero Manzi estrujaba su bandoneón en el Bar "El Japonés". Sonaba tango de fondo en la mesa donde se sentaban algunos nombres menos ilustres, pero no por ello menos importantes de nuestras letras: Barletta, Enrique Amorim, Gandolfi alias "Yunque" y por supuesto, Roberto Arlt.

Roberto Emilio Godofredo Arlt era hijo de migrantes alemanes y austríacos. Nació en abril de 1900 y creció en la provincia de Buenos Aires. Dejó la escuela muy pronto y todo lo que hizo con las letras lo aprendió solo. Fue inventor, ladrillero, telegrafista, incluso invirtió en un laboratorio químico en Lanús.

Tras casarse se mudó a Cosquín con su primera mujer y regresó poco después a la provincia de Buenos Aires, con una hija: Mirta Electra. Aquella estadía en Córdoba daría el pistoletazo de salida para una carrera que, por sinuosa y alucinada, expresa con claridad el ambiente literario de la época y pinta de cuerpo entero a quien todavía hoy es considerado uno de los autores más importantes del siglo XX.

Arlt siempre fue mal recibido entre los ilustres nombres de letras, como todo el grupo Boedo, cuya división con el grupo Florida radicaba entre otras cosas en el enfoque y las temáticas marxistas y obreristas de unos, contra el refinamiento intelectual y cosmopolita de otros. Su primer libro El Juguete Rabioso rápidamente le abrió las puertas del mundo del periodismo. Cubrió policiales en el diario de Natalio Botana, el mítico Crítica y fue redactor de la radio El Mundo.

"El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo" diría en su momento como respuesta a las críticas por su estilo crudo y sus temáticas mundanas, que relatan las miserias y grandezas de la vida en bonaerense durante los '30. En sus Aguafuertes Porteñas pueden hallarse relatos brevísimos, casi polaroids que evidencian la lucidez con que Arlt miraba el mundo.

Tras un largo viaje por Marruecos y España, escribió sus Aguafuertes Españolas e incursionó en el teatro y el cuento con El Jorobadito y El Criador de Gorilas. Su obra se consolidaría con la trilogía Los Siete Locos, seguida de Los Lanzallamas y El Amor Brujo, obras que lo encumbrarían como uno de los escritores más importantes de Argentina y del continente. Arlt murió en 1942 de un infarto y fue enterrado, cómo no, en el Cementerio de la Chacarita.

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