Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra


“¡Quémenlos!” -o “Quemenlon” en su pronunciación cordobesa- tuvo su primera función exclusiva el pasado sábado 27/05 en el Cine Club Municipal Hugo del Carril, donde contó con la presencia de su director y realizador Adrián Jaime. Una recopilación audiovisual de materiales recuperados por archivistas de Buenos Aires y Córdoba, que cuidadosamente revive con archivos de los noticieros 10, 12 y 13 aquellos días de convulsión en las calles de Córdoba. Salir de la proyección y ver fantasmas de rebeldía por la ciudad.
Se trata de “material que va entre 66 y el 70, relatados por corresponsables de Canal 13 como Gustavo Tobi y Sergio Villarruel, quien fue despedido de un canal cordobés luego del asesinato de Santiago Pampillón y de posicionarse en defensa del reclamo estudiantil” contó Jaime.
El film empieza con la quema de “libros prohibidos” frente a las oficinas de Luciano Benjamín Menéndez en el predio del III Cuerpo del ejército camino a La Calera. Una escena que sintetiza y adelanta lo que sucedería a quienes resistieran el régimen que buscaba instalar la dictadura de la autodenominada Revolución Argentina, un modelo socioeconómico y político impuesto por Estados Unidos.
Luego, el desarrollo se tira hacia quienes protagonizan esa oposición. Estudiantes, jóvenes, quienes pudieran ser compañeros de cursada de cualquier joven que lee esta nota, de facultades como Arquitectura y Ciencias Químicas, que se oponían a un régimen de ingreso excluyente con exámenes de alta dificultad, protestaban negándose a rendir. Las protestas, la represión y el registro de un obrero y estudiante asesinado, pero también velado como un mártir revolucionario, Santiago Pampillón.
“Como se grababa por separado imagen del sonido. y el audio se podía regrabar, en general hubo mucho que se perdió, se perdió material fílmico. Lo que vemos acá, valiéndome de mis conocimientos del espacio, lo que intenté fue reconstruir, con las cámaras de distintos canales y de distintos archivistas, todos los espacios donde se desarrolló la batalla por el espacio, espacios negados a la existencia, a la circulación y apropiación de una parte de la sociedad de Córdoba” relató el director.

Así empieza el Cordobazo, lo que fue una pelea por el control físico de la ciudad, el cual ni la Policía de Córdoba, la Federal y Gendarmería ni los sindicatos u organizaciones estudiantiles estaban dispuestos a ceder, espacios que se ofrecieron como verdadero campo de batallas. El Hospital Nacional de Clínicas en el denominado Barrio Clínicas, es uno de los epicentros de la resistencia, a la que se suman no sólo estudiantes, también profesionales y personal del hospicio que una y otra vez toman el establecimiento, en el que se ven pintadas de siglas como FAP (Fuerzas Armadas Peronistas).
“Es la imagen de una Córdoba que ya no existe en términos arquitectónicos, por su Parque Automotor e incluso la vestimenta de las personas que están aquí como protagonistas, de los más dinámico de nuestra sociedad. Fue una tarea de reconstrucción arqueológica encontrar los puntos de cámara, trabajamos en profundidad el material de archivo” continuó explicando Jaime.
El correr de la película es un recorrer por calles como La Rioja, San Juan, Rivera Indarte, Catamarca, la Avenida Vélez Sarsfield o el boulevard San Juan, escenario de una sinfonía de disparos de gases lacrimógenos y balas lanzadas por las fuerzas estatales. Corridas de botas y zapatos de vestir, detenciones a jóvenes que llegan al número de 1.200, piedras, barricadas y el fuego, que en principio estaba en los libros, ahora se ve en toda la ciudad humeante. Todo se vuelve un “espectáculo habitual” dice uno de los reporteros.
“Es un paso hacia adelante que hace el movimiento estudiantil influenciado por el posicionamiento de una parte de la Iglesia que se vuelca a trabajar la crisis social que hay en Latinoamérica; y el desarrollo de la lucha desde la Reforma Universitaria en conjunto con los obreros que se continuó desde distintas épocas, a través de distintas expresiones políticas más afines. Por ejemplo, en el 68, cuando se limitan los cursillos de ingreso, el Sindicato de Luz y Fuerza abre su gremio para estudiantes de arquitectura fueran a estudiar allí. Este es un vínculo poco trabajado” comentó Jaime.
Además, Jaime contó que trabajaron mucho con la Universidad de Córdoba, que tiene un “tesoro que va desde los 60's a los 80's y que por definición política ha servido a escuetos trabajos” por lo que comenzaron a pujar para acceder a diversos archivos en cantidad, incluso insistiendo junto a los distintos espacios académicos que apoyaban el proyecto.
Continuando con el relato sobre el proceso de trabajo, es destacable que también estuvo atravesado por la pandemia del Covid-19, que implicó la “pérdida de mi padre, luego de mi madre, los dos padres de los editores. Sufrimos lo que sufrió todo el mundo en estos años, entonces, más todavía nos redoblaba la apuesta porque efectivamente la generación que está muriendo hoy por el desarrollo del tiempo, es esta generación que aparece como protagonista. Entonces era un desafío doblemente importante” expresó Jaime.
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra
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