Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra

Queerass(é) no tiene una traducción directa, es un juego de palabras, un chiste interno. Si se la desglosa podría quedar como: marica de mierda (queer ass), aunque por su fonética en francés podría remitir más a despojarse de la coraza/armadura (cuirassé).
Acto 1, Cánticos de un Cuerpo sin Género se presenta así misma como lo que es, una performances representada por la actriz circense Mau. En ella el arte llegó por la puerta trasera. De familia de clase trabajadora, su primer contacto con la performatividad fue gracias a su prima que hacia teatro en La Cochera.
La búsqueda se transforma como el teatro, depende de la sala, de sus espectadores, de las luces, del todo que conforman la obra, incluso de ella misma. Nada mejor que el ensayo para poder fallar, describe Mauricio Kartun; nada mejor que fallar en escena, podría agregar la actriz.
Su experiencia está involucrada durante esa representación, las corazas identitarias la enfrentan a la multiplicidad de realidades que vivió, que vive y experimenta. "Nadie sabe lo que puede un cuerpo", refiere Baruch Spinoza. Bajo esa rúbrica, el arte llevó los cuerpos al límite: Miguel Ángel terminó con el cuerpo entumecido luego de estar cuatro años pintando el techo de la Capilla Sixtina; Rimbaud tenía una frase para ello, la obra se realiza en la vida.
Mau presenta Acto 1, mañana, 21h, en Teatro María Castaña. Previo a la presentación de la obra, Enfant conversó con la actriz sobre la exploración del cuerpo, los límites del mismo, el ensayo, la improvisación y el contacto con el público que se transforma según los márgenes que la identidad y los artilugios del escenario lo permitan.

E.T: Vamos por el principio: ¿Quién es Mau en ese cántico, en ese cuerpo sin género?
Mau: Es bastante difícil saber quien es una misma. Yo creo que en los cánticos soy una pieza de esa ecuación que pongo en escena y que comparto con el público, con el espacio, con otros artistas que han colaborado conmigo. Podríamos decir que soy una facilitadora, facilito un espacio y un conjuro para que se genere la resonancia.
Mi expresión artística nace de una búsqueda que tengo conmigo misma y me interesa que lo que hago me transforme también. Así que no puedo separar el personaje de mi vida cotidiana. Tengo una exploración de sacar capas, de desarmar, de entender qué identidades tengo, qué identidades viven en mí. Con este trabajo exploro también qué identidad necesito en un momento para existir, para sentirme libre; pero que me dejaron de ser funcionales, dejaron de darme libertad para contraer y darme escape también. Me interesa el escape, la fuga.
E.T: ¿Qué pasa cuando el cuerpo deja de representar-me-nos? ¿Qué identidad nace cuando se permite no coagularse, no definirse, no endurecerse?
Mau: Yo no sé si tengo una respuesta a esa pregunta, no se va a entender desde lo mental. No puedo poner palabras sobre qué pasa cuando el cuerpo deja de identificarnos. Me parece interesante también la noción de qué es el cuerpo.
Nuestro cuerpo no está solo compuesto por 2 manos, 2 pies, 2 piernas, hay expansión, hay otros. Me interesa explorar en la escena eso: el cuerpo común, el cuerpo territorio. También la situación política que hay en el mundo. Dejar de pensar al cuerpo sólo de manera individual, pero poder expandirlo a esta construcción que tengo con otros.
Cuando hablo del cuerpo, hablo en realidad de mi cuerpo y de los cuerpos del público y del espacio. Cuando nos vemos frente a estás modas fascistas que están pasando que nos identifica poco a nosotras. Hay que encontrar nuevas maneras de combatirlas.
Ya lo dijo Spinoza hace cientos de años: nadie sabe cuánto puede un cuerpo, nadie sabe la potencia de un cuerpo. Ahí está la exploración. Yo expongo mi cuerpo, lo pongo al límite, lo suspendo, lo fragilizo, lo doblo y ahí voy encontrando diferentes cosas que me van servir, que me van a potencializar, que me van a dar más posibilidad de acción y otras que no. Me parece interesante poder conocer en una misma esos lugares.
Claro que lo geográfico influye en el cuerpo, lo político, lo legal. No es lo mismo ser un artista en Córdoba que ser una artista inmigrante en Francia con toda la preocupación de unos papeles, como que todo influye en el arte, en la creación, en la manera que vamos a existir también.

E.T: El público entra en una zona donde todo puede fallar, metáfora y realidad, ¿Podés profundizar por fa?
Mau: A mí me interesa explorar este lugar de desacralizar y descapitalizar la posición del público, por eso lo traigo a la escena, lo traigo a ser parte. Porque a menudo el público tiene esta idea que va a pagar una entrada y va a consumir un producto, yo no me veo como un producto. Trabajo desde otro lugar. En esa resonancia que voy a generar, va a haber una producción afectiva que va afectar a las personas pero no siempre va a ser lo que vienen a buscar. Es abrir el fallo y el error a lo desconocido.
Yo creé esta pieza desde un lugar de precariedad total, con lo que iba teniendo y lo fui mejorando. Tengo una luminaria robotizada, construida con un compañero técnico. Un día funciona y un día deja de funcionar.
Por ejemplo, en Buenos Aires, en una función que hice cinco minutos antes de salir a escena dejó de funcionar. La pieza y la proposición sigue viva porque viene de un lugar genuino, pero es otra. Así que el público está dispuesto a eso también, a venir a ver algo que no era lo que venían a ver. Me parece interesante permitirse ese lugar.
E.T: ¿Cómo actuar con imprevistos ?
Mau: Ahí entra la profesión también, entra este lugar de la profesión del artista que ensaya, que repite, entra el foco que le damos a eso. Yo no ensayo para la perfección, ensayo para estar preparada, cuando pasa algo poder resolverlo. Por suerte tuve referentes que fueron para ese lado, de la escucha, de la intuición.
De los lugares inesperados nacen cosas nuevas. Se vuelve más rizomático. Algo que no sea lineal, que no sea totalmente pactado con la mente, con la decisión propia y dejar permitir eso. Es como una manifestación de Dios, de una cosa que nos supera.
E.T: Las líneas que describen la presentación de la obra son bastantes poéticas, Rimbaud creo que decía que la poesía es meterse en la piel de la experiencia, cómo esto que decís: una propuesta de autonomía para vivir este acto político-poético, ¿político y poético?
Como yo vivo la vida, creo que todo es político y poético. Mi manera de la existencia es así, creo que la del todo el mundo, en realidad. Yo solo lo nombré, no hay existencia que no sea política y poética, sin darnos cuenta estamos en un constante proceso creativo.
A veces separamos el arte de la función capitalista, de lo político y todo está conviviendo, son capas interseccionales. No descubrí nada nuevo, solo estoy presente y nombro para que la gente pueda tener esa conciencia también. Eso es lo bonito de nombrar. Podemos permitir un lugar de apertura pero después debemos desnombrar, me parece importante no quedarse en lo rígido.
Es parte de mi propuesta también, ¿cómo podemos existir de una manera y escaparnos de eso? ¿Cómo podemos nombrar y al mismo tiempo olvidarnos de eso que acabamos de teorizar? Me parece que es lo que anda faltando en el mundo: lugares más ameba, más blando, que tienen identidades por momentos y que al mismo tiempo se pueden escapar y dar existencia del otro.

E.T: ¿Qué queda después de romper las corazas identitarias?
Mau: Para mí es un espacio de fragilidad. A veces puedo hacerlo, a veces fallo, pero intento siempre partir, ruir esta coraza. Vivimos en un mundo que nos fuerza a definirnos, de estar coherente con una identidad, con una construcción que hacemos desde la más temprana edad, sin posibilidad de flexibilidad más amplia. Entonces creo que es importante no reproducir esto, lo que el mundo espera de nosotros. Yo busco un mundo con más posibilidades, con algo más ligero.
Es muy bonito volver después de tanto tiempo dándome cuenta que lo que soy ahora es una amplificación de lo que fui, de donde estuve, es una amplificación de mi vida en Córdoba. No es porque me fui lejos o porque lo busqué afuera que pasó. No hace falta hacer nada para que eso se amplifique.
Me parece bonito poder volver y compartirlo con la gente. Tengo mucha admiración por el arte de Córdoba, los artistas alternativos. Me toca un lugar sensible.
Fotografía de portada: Pierre Planchenault
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