Javier Pittorino:“Entiendo mi estilo como todo aquello de lo que no puedo zafar”

Javier Pittorino es un músico que apuesta a la escena cultural independiente de Córdoba. Hace unas semanas publicó su tercer álbum de estudio titulado “Vi en el tumulto un deseo parecido”. Una aproximación a su música repasando sus influencias literarias, estéticas y poéticas. Una charla colmada de reflexiones exquisitas sobre su actividad como artista.

Por Ignacio Bisignano |

🕒 9 minutos de lectura
Foto: Agustín Ottonelli

Javier Pittorino es un músico que apuesta a la escena cultural independiente de Córdoba. Hace unas semanas publicó su tercer álbum de estudio titulado “Vi en el tumulto un deseo parecido”. Aquí pueden apreciarse diversas dimensiones tales como la sencillez placentera, la sutileza poética y la introspección reflexiva. En este trabajo Javier explora la potencia creativa de la intimidad y la composición minimalista.

A través de su guitarra y su voz, este artista nos regala un trabajo que no solo agrada en su matiz sonoro sino que también invita al pensamiento y la calma en el uso de atmósferas sensoriales y recursos poéticos. El próximo 12 de noviembre hará un show en El cuenco Teatro donde hará la presentación de su obra musical.

“Vi en el tumulto un deseo parecido” Es un disco intimista en donde los únicos protagonistas sonoros son la guitarra y la voz ¿Querías dar lugar a concentrar la atención en las letras y las melodías? ¿Cómo llegaste a construir un álbum de estas características cuando otros trabajos tuyos cuentan con una gama más amplia de instrumentos?

Mis canciones empiezan con la escritura, la escucha de algún decir cotidiano o el análisis. Es decir que las letras son de gran importancia para mí, no solo por lo que podrían o no decir, sino también por su resonancia. Eventualmente incluyo algún sueño, algún neologismo o palabras que me resultan placentero de pronunciar. Y luego, permitiendo ese texto, está la música. Creando espacios, ambientes, tensiones, melodías y acordes.

Durante el periodo de pandemia las cosas cambiaron mucho para mí y la forma en la que venía componiendo. Ahora hago mejor con la falta y confío en la letra, en mi voz y en mi guitarra para decir lo que tengo que decir, donde sea que tenga que ser. Además, la guitarra es una verdadera orquesta si uno se dispone a estudiarla. Yo me tome el tiempo de elegir cada nota, ver que sucedía entre las melodías y los bajos, introducciones y pasajes, momentos instrumentales, etc. Todo está ahí, ahora. En esa simpleza.

¿Las canciones que componen el álbum son producto de un mismo momento compositivo o recolecta creaciones de distintas épocas que puliste en un mismo paisaje sonoro?

Diría que son de un mismo momento compositivo, pero a la vez, también podrían ser la nueva versión de canciones anteriores. Es decir, más que un nuevo paisaje sonoro es una forma diferente de ver ese paisaje. Otro enfoque, otro lente. Una actualización.

Foto: Agustín Ottonelli

En todo el disco pueden apreciarse melodías calmadas que se fortalecen con los recursos del silencio y la pausa ¿Hay una búsqueda sensorial que excede lo estrictamente musical? ¿La música funciona allí como vehículo a lo contemplativo y la reflexión?

Sí, estoy de acuerdo con esa apreciación. Es muy interesante lo que aparece cuando queda el silencio, el ruido, un error, la falta de forma o la forma rota. Dejan entrever la incomodidad que estos recursos y mi propio estilo generan en el oyente. Estoy aprendiendo a trabajar con estos factores, la contingencia y por supuesto con la incomodidad propia. El vehículo hacia la música es lo contemplativo. Y la reflexión es lo que se perfora cuando se oye. Entra aire. La reflexión respira. Algo dinámico, inconcluso y vigente.

Más allá de la tranquilidad que transmite todo el álbum, en canciones como “La mansión” o “Mientras todo se salve” hay una impronta rockanroll que sorprende y reconfigura lo que se venía escuchando ¿Querías lograr esas irrupciones de contraste? ¿Ese impulso rockero inesperado y gozoso habilita que “Vi en el tumulto un deseo parecido” dialogué con álbumes anteriores en donde había un semblante más power?

Disfruto mucho el contraste como una forma de romper. Creo también que este álbum es más potente que los anteriores y más “rockero” en su impronta, aunque no tenga tanta distorsión o un formato de banda de rock. Como bien vos decís, el dialogo es posible a través de ese impulso “rockero”, atravesado por el deseo y por el estilo propio. Entiendo mi estilo como todo aquello de lo que no puedo zafar. Aprendo a exponer esa imposibilidad. Por ejemplo, digamos que me autorizo a mí a decir algo. Eso habilita mi estilo y
probablemente algún diálogo entre mis canciones y, por qué no, de otros artistas, músicos y escritores.

Es significativa la prestancia que se le otorga a la letra en todo el álbum. Se aprecia una poesía muy interesante que afronta la interioridad existencial vinculada a preguntar sobre el ser y lo transitorio del yo ¿Hay una búsqueda introspectiva o las palabras remiten a personas externas? ¿Escribís sin pensar que esa producción pueda desembocar en una canción o siempre la poesía se sostiene en tu pensamiento
musical? ¿Qué influencias poéticas tenés a la hora de la escritura?

Con frecuencia hago mis reflexiones y oigo resonancias porque me divierte. A la hora de escribir siento placer en pensar que digo algo como lo diría Macedonio Fernández o Borges. A quienes no suelo recordar textualmente, pero no podría confundirlos jamás. La voz de Macedonio es única. Yo me pregunto, como es posible que sin haber escuchado su voz pueda oírse tan claramente. A propósito, creo que tu decir acerca de si “la poesía se sostiene en el pensamiento musical” es muy agudo y tremendamente macedoniano (jajaja).

No creo en la introspección como algo endógeno, sino que afuera esta la forma de hallar un interior. Con respecto a las influencias en la escritura, mi amiga, la poeta Daniela Rivarola me comenta que en un texto de Harold Blum se habla de “la angustia de las influencias”, porque es inevitable que lo que uno lee se cuele en la escritura propia. Daniela agrega que “uno no se puede deshacer de las lecturas que ha tenido” y yo estoy totalmente de acuerdo con esa enunciación.

"Ahora que entiendo qué es una influencia, te cuento que los escritores que más me gustan son Macedonio, Borges, Joyce, Vila Matas y Rulfo, entre otros. En mi casa siempre hay uno de esos libros en cualquier lado, además me encanta releerlos. Siempre cambian. Siempre son otro libro. Nunca los termino"

Foto: Agustín Ottonello

Es tentador vincular “Vi en el tumulto un deseo parecido” con un soundtrack de una película. La atmósfera musical conduce a un acompañamiento perfecto para el cine o el teatro ¿Pensaste ese vínculo con otras ramas del arte al momento de componer?

Me parece interesante. Si alguna vez se da la oportunidad de hacer algo al respecto me pondría a trabajar en ello. Pero en cuanto a la composición, mis canciones vienen siempre de otro lado. Más precisamente de la lectura, la escritura y el psicoanálisis. Hoy lo veo con más claridad. Porque es lo que me gusta hacer, lo que verdaderamente me mantiene atento. Probablemente sea inclasificable, pero con el tiempo se va armando un hilo narrativo. Eso me impulsa a buscar en otros lugares y vínculos.

El 12 de noviembre presentas el disco en El Cuenco teatro ¿Cómo surgió esa iniciativa? ¿Habías tocado antes en espacios dedicados a obras teatrales? ¿Buscas un constado teatral o escénico en tus performances en vivo?

Esto de andar tocando por distintas ciudades y provincias hizo que mi encuentro con la música se apreciara de manera diferente en cada lugar. Desde ya que no es para todos, pero siempre encuentro resonancia en al menos un oyente. Entre todas estas experiencias, elegí mis favoritas, y están vinculadas al espacio teatral. Por eso, en conversación con mi equipo de trabajo decidimos que esta vez la presentación tenía que ser en El Cuenco Teatro y empecé a entrenar con el actor Gerardo Cordero y el iluminador Luis Ramírez para
desarrollar la performance. Creo que estamos logrando un buen show.

Por ahora estoy experimentando algunos movimientos corporales, entradas en escena y gestos que aporten a mi show. Es una búsqueda tranquila y pausada, porque mi cuerpo va mostrando lo que la angustia genera. Entonces es cuestión de observar, analizar, y quizás luego evocarlo, variarlo y disponer de él. Sin buscarlo se armó un cuerpo, verlo es teatral El ¡hacer visible!

¿Este trabajo intimista lo pensante desde el vamos como puntapié para shows íntimos en teatros? ¿Cómo combinarías en un espectáculo este estilo minimalista con otras canciones tuyas como “Si muero en invierno” o “Acaecer” en donde se suman más instrumentos?

El show se arma mejor con lo que no hay que con lo que hay. Lo vengo experimentando en mis giras. Toco en bares, galpones, centros culturales, casas, lugares al aire libre, bibliotecas, etc. Y si bien la sala de teatro resulta más cómoda para trabajar con mi sonido es curioso que no siempre sea el mejor lugar. A veces lo íntimo cabe mejor en medio del desorden y otras veces lo íntimo cabe solo en un momento de caos. Creo que es un error pensar la intimidad en torno a la soledad y al silencio.

Luego de andar viajando y experimentando se armó un show austero, que se enriquece con el aporte del oyente. En mis listas están todas las canciones de mis álbumes, pero en cada show elijo cuales tocar. Observo al público, estoy atento a ellos y de ahí surge la próxima canción que debe sonar, o el cierre del show. Hay veces que puede extenderse por una hora o más, y otras, con treinta minutos o menos es perfecto. Mi show no debe extenderse porque sí.

En este momento los hacedores del arte transitan un momento difícil en nuestro territorio. La secretaría de cultura de la Municipalidad de Córdoba suspendió el MAC (Mercado de arte Contemporáneo), perjudicando las actividades de los artistas visuales. En tu ámbito específico ¿Cómo se ven afectados ante esto los músicos? ¿Cómo crees que son las condiciones materiales para hacer música en Córdoba? ¿Los músicos de la ciudad tienen herramientas eficaces para intervenir en el proceso público?

Córdoba es una provincia muy grande y diversa. Hay muchos actores e intereses en torno a la cultura y a la industria. El estado siempre será insuficiente ante esta demanda. Los músicos independientes tienen herramientas para intervenir en el proceso público, pero generalmente no las usan. Usarlas significa construirlas, aplicarlas y mantenerlas vigentes. Existen en Córdoba espacios de diálogo, para pensar problemáticas, acordar acciones conjuntas y sostener tensiones entre y por fuera del sector.

El abanico de actividades que puede realizar un músico es amplio y creo que puede armarse de una economía si hay dedicación y compromiso para sostenerlas en el tiempo e invertir en ellas. Habrá que ver en cada caso cuales son las necesidades específicas de cada persona, ya que el concepto de “músico independiente” suele perder sentido en su definición general. No es fácil, no es un lugar seguro o que, de garantías, pero hay en sus ingresos y egresos otras cuestiones propias de la profesión y de cada artista que tienen gran valor.

Luego está la optimización y la actualización de esa economía según la etapa de cada persona. Y por supuesto que en un contexto de crisis se transforman rápidamente en sectores muy vulnerados. La mayoría de nosotros nos dedicamos a varias cosas para resolver nuestra economía, yo no veo nada de malo en eso. La relación entre arte y mercado es histórica y está llena de mitos creados por la propia industria. Uno tiene que deconstruir esos falsos conceptos y salirse con la suya.

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Ignacio Bisignano

Licenciado y profesor en Filosofía. Especializado en estética y filosofía del arte. Escribo ensayos y críticas sobre el teatro cordobés, también hablo de eso en “TeatroRadio” (Radio Gen 107.5).

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