El monte de las maravillas: entre el humor y la complejidad filosófica

Los sábados en la Sala de Teatro Quinto Deva se presenta "El monte de las Maravillas", una divertida historia fantástica situada en el mundo nocturno de las sierras cordobesas. Dos mujeres perdidas en el monte se encuentran con extrañas presencias que cambiarán su perspectiva de la vida y el amor

Por Ignacio Bisignano |

🕒 5 minutos de lectura

Los sábados en la Sala de Teatro Quinto Deva se presenta "El monte de las Maravillas", una divertida historia fantástica situada en el mundo nocturno de las sierras cordobesas. Dos mujeres perdidas en el monte se encuentran con extrañas presencias que cambiarán su perspectiva de la vida y el amor. Esta obra destaca por la construcción de personajes sumamente queribles que, desde su ingenuidad, provocan empatía inmediata. La ternura de esta historia inocente sorprende por las profundas reflexiones filosóficas que se despliegan sutilmente.

Superando el mero disfrute de una comedia bien construida, "El monte de las maravillas" se consagra como un relato atrapante que indaga acerca de los límites de la comprensión humana respecto a las verdades ocultas del universo

Foto: La voz

Una comedia de ovnis en las sierras de Córdoba

Esta obra se desarrolla enmarcada en un “encuentro cercano de tercer tipo” con un marcado color cordobés. Los ovnis y las abducciones abandonan su clásico arribo en tierras norteamericanas y aterrizan en los hermosos cerros de las sierras de Córdoba. Esta mixtura hilarante entre el ámbito local y la extrañeza de lo alienigena provoca innumerables situaciones de risa y diversión. A esta premisa llamativa se le adhiere una escenografía minimalista que exhibe condimentos surrealistas y encantadores.

El recurso del cielo arbolado o los elementos extraños que enfrentan los personajes parecen obra de una tecnología sutil que no solo contribuye a la extravagancia cómica sino también a la belleza poética que transita toda la obra. El cruce entre lo habitual y lo extraordinario se extiende a la característica de los
propios personajes.

Al estilo de las películas de Hitchcock, observamos personas comunes y corrientes introducidas en sucesos extravagantes. Este escenario provoca un encanto humorístico firmemente sostenido por lxs tres actores que transitan la obra. El trabajo actoral impacta por la habilidad que cada actor ostenta en su interpretación. Alicia Vissani y Natalia Degenaro consiguen dotar de una ingenuidad adorable a Alicia y Miriam, las dos mujeres desorientadas que encarnan. Del mismo modo, Franco Catanzaro exhibe una notable destreza en el uso de una compleja gestualidad antinatural y una manera de hablar inusual en lo que hace a la interpretación de Alnilam. Este extraterrestre permite observar distintas reacciones de personas sencillas frente al desconcertante encuentro con lo extraño. Mientras Alicia enfrenta la ajenidad con dulzura y calidez, Miriam se atemoriza proyectando agresividad y rudeza.

Una inesperada convivencia entre la risa y la reflexión filosófica

El encuentro con “lo otro” siempre despierta sensaciones diversas. En el Monte de las Maravillas el choque de la otredad y lo propio provoca la risa del espectador. Estamos en presencia de una obra de humor del bueno, de aquel que engrandece nuestra sonrisa en cada escena. Sin embargo, ese vínculo de la extrañeza y lo habitual no se reduce al efecto cómico. Inesperadamente, el encuentro de dos mundos distintos habilita una belleza poética excepcional. Maximiliano Gallo, dramaturgo y director de esta obra, consigue desplegar ideas de elevada complejidad en un marco de humor distendido. La riqueza del guion habilita que la convivencia entre lo propio y lo ajeno pueda derivar tanto en la risa como en la reflexión.

De este modo esta pieza teatral indaga acerca de los límites y posibilidades del conocimiento humano acerca de la infinidad inabarcable del universo. La primera reflexión que emerge en el contexto de la obra es que allí lo extraño no implica una diferencia de grado sino algo sustancial. Los ovnis no son diferentes a nosotrxs por que sean más o menos inteligentes o sean más o menos fuertes.

La diferencia reside en características absolutamente disimiles que parecen eliminar cualquier comparación o medida ¿Podemos conocer una inteligencia sideralmente distinta? Quizás se pueda intuir, pero definitivamente no se puede comprender. Al enfrentarse a un dispositivo de
conocimiento radicalmente diferente no existe criterio por el cual entenderlo. Hay un límite
humano en la capacidad de conocer e interpretar el mundo. Si nos enfrentamos una
inteligencia que desborde o desdibuje completamente nuestra percepción del tiempo, el
espacio o la identidad lo más probable es que no tengamos posibilidad de captar e
interiorizar las operaciones que dicha inteligencia realiza. Aquí encontrarse con lo extraño

implica conocer el propio límite. Existen infinidad de procesos del cosmos que parecen
inaccesibles al humano no solo por la distancia, sino por su inabordable complejidad. Por
ello Alnilam expresa que “El tiempo y el espacio se estira como chicle, están más allá de la comprensión humana”. La inconmensurabilidad de una naturaleza finita frente a la infinitud del universo es inocultable. Lo ilimitado se encuentra por fuera de toda medida humana.

La belleza del caos

Más allá del carácter limitante de la condición cognitiva y epistémica del ser humano, El monte de las maravillas no se detiene en la resignación frente a lo que se presenta incomprensible. La angustia ante las verdades cósmicas inalcanzables por la razón humana puede franquearse a través de la poesía. Lo poético permite un acercamiento a lo absolutamente otro que la comprensión racional obtura. Como decía Friedrich Schlegel, la poesía permite distanciarnos de lo condicionado aunque quedemos dentro de ello, la posibilidad de lo artístico recae en aceptar nuestros límites para luego imaginar, pensar o intuir aquello que los rebasa. Darle un fin consciente a lo limitado permite intuir un más allá del cerco que delimitamos. Las verdades de lo incondicionado solo aparecen una vez que liberamos los principios prescriptivos que guían nuestras vivencias.

El arte permite salirse de la cotidianidad de nuestra experiencia condicionada para abrazar otros mundos posibles. El orden racional tambalea e ingresa en un caos virtuoso. “De los agujeros negros salen todos los poemas”. La desconexión inicial entre lo extraño y lo propio se matiza. En esta obra, el monte es maravilloso justamente porque allí ocurre un vínculo entre opuestos que nuestra vida ordinaria señala como imposible. Quizás en ese monte pueda encontrarse el camino para observar todo el universo sin medida en cada cosa. “Para ver magia es preciso no ser normal”.

El escritor romántico Jean Paul pensaba que la creación artística depende de la agudeza (Witz) , esto es, la capacidad de presentar emparejamientos sorprendentes entre magnitudes que, a primera vista, se muestran muy lejanas. Esa pretensión se encuentra significativamente en El monte de las maravillas ya que expresa el esfuerzo de vincular lo absolutamente distinto en múltiples dimensiones. Maximiliano Gallo tuvo no solo la agudeza de conectar dos mundos diversos, como el humor ameno y la profundidad filosófica, sino también de apostar al intercambio y la reconciliación en un escenario de incomunicación y desconexión. A veces es necesario salirse de la certeza de lo conocido.

El narcisismo del yo funciona como una cárcel que nos priva de apreciar exquisitas bellezas. El salto de un lugar a su diferencia absoluta implica la apertura a universos distintos. La elevada belleza del caos aparece en la proeza de perderse a sí mismo y encontrarse luego en una sintonía refundada. Para descalibrar el manual de lo habitual en un sendero incierto hacia lo sublime hace falta la valentía que tienen Miriam y Alicia. Es más fácil estancarse en un terreno cotidiano y previsible, pero el deseo más genuino ansía un excelso festival de estrellas.

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Ignacio Bisignano

Licenciado y profesor en Filosofía. Especializado en estética y filosofía del arte. Escribo ensayos y críticas sobre el teatro cordobés, también hablo de eso en “TeatroRadio” (Radio Gen 107.5).

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