CIFSA o las fumigaciones y la trata de personas

Jorge y Marcela son docentes y viven cerca de El Frutillar, el campo de mayor producción de frutillas explotado por la empresa CIFSA denunciada por trata de personas y fumigaciones ilegales. "El olor del insecticida es el peor. Dura tres días muy fuerte y después queda en el ambiente siete días más" relatan a Enfant Terrible, en esta crónica en profundidad sobre la Asamblea Paren de Fumigarnos de Mar del Plata.

Por Emiliano Pereira |

🕒 5 minutos de lectura
Foto: @Mina_Luketta

"La mejor frutilla es de Mar del Plata" publicitaba sonriente Guillermo Montenegro durante la campaña electoral de mayo de 2019. El ex magistrado devenido en intendente destacaba en el spot "el esfuerzo, la innovación y el trabajo" como las claves para la prosperidad y el crecimiento. El crecimiento y la prosperidad de la familia Moretti y su Compañía Industrial Frutihortícola S.A., claro. Quienes no pensaban lo mismo eran Jorge y Marcela, vecinos de la zona.

Saliendo de Mar del Plata en dirección oeste, tras media hora en auto por la ruta 226, a la altura del kilómetro 19 a mano izquierda está el barrio La Gloria de la Peregrina. Ahí es donde viven Jorge y Marcela desde 2004. Tras cuatro años de habitar el barrio comenzaron a impulsar la consigna que hoy es bandera en todo el país: "Paren de fumigarnos". Poco más allá de su barrio los terrenos de la familia Moretti y su compañía ocupan lo que se conoce en la zona como"El Frutillar". 

La Peregrina es un claro ejemplo de urbanización rural: una contradictoria convivencia entre el deseo de una tranquilidad extinta para quien vive en el seno de la ciudad, junto a las aspiraciones agroindustriales for export, y también, con la producción agrícola a pequeña y mediana escala. Todo esto en una población que no supera los seis mil quinientos habitantes distribuidos en casas colindantes, entre invernáculos de todos los tamaños, plantaciones de verdes renglones trazados por el orden de un tractor y -por supuesto-, el olor de las fumigaciones. 

- El olor dura dos días fuerte y después se siente siete días más, el peor de todos es el del insecticida

Dice Jorge mientras paramos en una colina para ver el pueblo, camino al frutillar. Y sigue.

- Ahora se cuidan un poco desde que está la cautelar, ya no se ve el mosquito con tanta normalidad pero lo tienen ahí guardado, señala.

Desde 2014 hay una cautelar vigente que impide fumigar a menos de mil metros de núcleos urbanos, algo que Montenegro se olvidó de mencionar en campaña en que aplaudía las frutillas marplatenses. Cualquiera que camine por estas calles de tierra se da cuenta de que esa decisión de la Corte bonaerense es letra muerta. 

Y si tan sólo fuera un problema de olfato, esta nota no sería escrita, pero lo que ocurre en las espaldas de la laguna de Sierras de los Padres, ahí en la Peregrina, es mucho más que un mal olor. Se trata de salud, de vida, de alientos y también de trabajo esclavo

La empresa CIFSA tiene una trayectoria intachable en explotación laboral. Dos de los dueños, Pablo Luis Moretti y Ana Karina Moretti están procesados por trata de personas. En el 2021, un allanamiento judicial pudo constatar la situación indigna de la planta laboral en la empresa y su asentamiento. Casi la totalidad de las familias que trabajan en el cultivo, la producción, el despalillado y empaquetado de los frutos provienen de Bolivia y el NOA, viven aislados, en condiciones de esclavitud, trabajando en negro y con salarios miserables por jornadas interminables.

Para ingresar al asentamiento privado de la empresa hay una sola entrada prohibida para quienes son de afuera, por cierto. Desde el otro lado del alambrado miramos las casillas de chapa a dos aguas, niñes jugando mientras la ropa tendida se seca al sol.

- Ahora están mejor las casas porque antes de toda la denuncia esto era un desastre. Y dicen que les avisaron que los iban a allanar, sabían desde antes, sino era peor, comenta Jorge.

La denuncia comenzó en 2016 por el relato de una docente de la escuela de la zona, sobre los dichos de una alumna de ocho años que vivía en el barrio mientras su familia trabajaba para CIFSA. Desde entonces la empresa está bajo está siendo investigada por la Fiscalía Federal N°1 de Mar del Plata, a cargo de Laura Mazzaferri, por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral que habrían cometido contra 150 personas. Desde diciembre de 2020, los hermanos Moretti se encuentran procesados, sin prisión preventiva y con un embargo trabado por cincuenta millones de pesos.

El Frutillar tiene su predio de cultivo más grande sobre la calle Río Jáchal, con un paredón verde de entrada continuado por un alambrado de tres metros de alto, un cartel redundante que aclara propiedad privada y varias cámaras de seguridad apuntando hacia la calle, donde se estaciona un colectivo para el traslado de sus trabajadores. ¿Será el mismo camión que utilizaba en 2011 Pablo Luis Moretti  para transportar personas desde Santiago del Estero? ¿Cuánta gente entraba en cada camión cuando CIFSA traía a sus esclavos modernos al frutillar?

Volviendo despacio por la irregularidad del camino, Jorge explica que los pozos en las calles son por el agua que tiran desde el Frutillar, van alquilando terrenos por temporadas para cultivar y como después los abandonan mucho no les importa. 

Antes de regresar, se ve un campo abierto donde florecen las hortalizas. Jorge suspira y dice con voz cansada:

- Acá todo el mundo fumiga con mosquito o con mochila, depende del tamaño de las plantaciones. No es sólo el Frutillar, que bueno, por su tamaño el impacto es mayor.

Y resulta inevitable pensar que el problema es más profundo que una única empresa. Es un modelo productivo basado en el rendimiento económico a menor tiempo posible. Una lógica de años, de la que dependen -sin embargo-, grandes, medianos y pequeños productores. Una lógica que también sostiene el privilegio y la ganancia de una pequeña minoría, como la familia Moretti. Resulta inevitable preguntarse ¿Existe un camino alternativo y productivamente sustentable? ¿Cómo se puede demostrar que económicamente es necesaria una transformación profunda de la matriz productiva agrícola? ¿Generar un cambio real hacia la agroecología es posible?

Jorge y Marcela se quedaron mirando el camino con sus dos perros, que metros antes nos anticiparon de la amabilidad del lugar. Marcela no pudo acompañarnos en la recorrida porque iba a ser parte de una reunión vecinal

-¿Algo importante que te parezca que haya que decir en la reunión?, preguntó Marcela

-Las fumigaciones.

–Eso sí, pero ¿algo más?, charlaban en voz baja, casi con ternura.

Jorge nos despidió con un abrazo. Con su aspecto de docente de toda la vida

- Siempre yendo y viniendo pero siempre en alguna escuela rural, contó entre mates.

Jorge y Marcela, desbordando vitalidad y convicción se juntan cada jueves con sus vecinos y compañeros. Vuelven a la calle en cada marcha socioambiental y a la organización colectiva esperando que algún día "Paren de Fumigarnos".

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Emiliano Pereira

Sanjuaniñx, estudiante historia y me acuerdo de fechas que no le importan a nadie. Tengo hambre todo el día.

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