En la madrugada del jueves 12, con 42 votos afirmativos y 30 en contra, el senado aprobó la media sanción de la Ley de “Modernización Laboral”. Córdoba dio quórum de manera unánime (oficialismo, UCR y LLA).
La sesión fue por demás extensa. La mayoría de concesiones de pasillo, gestionadas por el ministro del Interior, Diego Santilli, y la presidenta del bloque libertario en la cámara alta, Patricia Bullrich, fueron para extender el plazo a dos años, de los 20 puntos a modificar en la ley, todos relacionados con las “cajas chicas” (aportes jubilatorios, obras sociales).
Una discusión consensuada con el sector privado para intervenir sobre el sector público, fue la discusión que aprobaron las 2/3, en el senado. La “horizontalidad” entre empleador-empleado que propone la “modernización”, es más bien asimetría de poder con respaldo del ejecutivo.
Para los congresistas y gobiernos aliados a Nación, la reforma tiene por objetivo: “dinamizar el mercado de trabajo, reducir la litigiosidad y promover la formalización del empleo”.
En la letra chica significa: acumulación de horas de trabajo para no pagar horas extras, vacaciones reglamentadas por el empleador, salario dinámico = pago por “rendimiento” y no por horas extras, no cobrar indemnización por despidos sin motivos. De la informalidad a la formalidad precaria.
Fotografía de portada: Tomás Cruz