Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra

Época de delirantes, megalómanos y cínicos. Época de rencorosos con capacidad de ejercer poder, de timadores con título de funcionario público, de trabajadores informales con título universitario, de tranzas pobres y de pobres tranzas. Época de virtualidad fotográfica y de catástrofes anunciadas. En el mismo sitio 3 fotos distintas, 3 recortes del mismo paisaje. Si el juego fuera el de encontrar las 7 diferencias, sería visualizar dónde, con quiénes y cómo.
Entro a Instagram, pico en historias, veo personas en el norte y sur patagónico de vacaciones, personas huyendo del fuego, usuarios conspirando con que fueron “sionistas” los responsables de miles de hectáreas quemadas, funcionarios públicos en redes conspirando con el eterno enemigo interno: “Mapuches armados para derrocar gobiernos”.
¿Quiénes somos en las redes, y, cuándo entramos en contacto con la realidad de que a kilómetros del lago epuyén, se está incendiando la Ruta 41? ¿Cuántos saben en carne propia la incomodidad de que el suelo que pisan está vendiéndose para la exploración y explotación litífera, agrícola-ganadera y posiblemente para poner data centers de IA?

En noviembre del año pasado, el Sistema Meteorológico Nacional (SNM) comunicó una alerta de riesgo por la continua ola de calor que se avecinaba en 16 provincias, incluyendo Neuquén, Chubut, Río Negro y Santa Cruz. El riesgo inminente, repetido a ultranza, fue por la volatilidad del suelo, el estrés hídrico, las ráfagas que suelen llegar hasta 70km y una vegetación que no logra recuperarse de los daños ocasionados, un año atrás, por los incendios.
Desde el 2018-2019 que de manera ininterrumpida se prende fuego la Patagonia, llegando a su pico máximo en 2020 con 600 mil hectáreas quemadas en La Pampa. Considerando los antecedentes, es posible inferir que lo que se quema no se recupera. Se estima que se necesitan 30 años para que se restaure el suelo.
En enero del año pasado, Enfant se comunicó con el abogado ambientalista, Enrique Viale, quien realizó una síntesis de lo que viene sucediendo:
“A pesar de que vamos batiendo récords, parece que no hay una reacción en los sectores de poder que siguen en la lógica del crecimiento desmesurado, ampliando la frontera hidrocarburifera o la frontera del agronegocio sobre bosques nativos. Uno tendría que poder prepararse mejor pero vienen haciendo lo mismo sin ningún tipo de miramiento”, comentó.
Es entendible la frustración y la impotencia de que todos los veranos se sienta como estar en la trama del Día de la Marmota: sorpresa, indignación, resignación, pasar a otro tema. ¿Incendio apagado, problema solucionado?
“El cambio climático tiene consecuencias concretas tanto en la población humana como en la no humana. Mata flora, fauna y ecosistemas cuando las olas de calor son persistentes... El cambio climático profundiza las injusticias en una sociedad”, argumentó el abogado.
¿Cómo se encaran las narrativas alrededor del fuego? ¿Importa lo que hay detrás de lo quemado? Respecto a la descripción que se realiza sobre lo que está sucediendo, más que preguntarse por qué se destina un capital tan nimio a una problemática de orden nacional (reducción del 81% del presupuesto para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego), se termina por operar a favor de crear culpables a través de conspiraciones. Repetir hasta transformar la mentira en verdad.
“En el nivel nacional, enfrentamos un gobierno de extrema derecha negacionista que, por definición, niega la existencia de una crisis ecológica y climática y, como consecuencia, suprime políticas ambientales y recorta cada vez más el presupuesto en nombre del ajuste fiscal y del retiro del Estado, mientras los incendios previsiblemente se multiplican y devoran bosques, destruyen ecosistemas, seres humanos, animales y viviendas”, escribieron en conjunto Enrique Viale y Maristella Svampa.
Para el filósofo italiano Antonio Negri: el poder es la síntesis de lo que no se ve. Sin embargo, en este primer cuarto de siglo, el panorama cambió y lo invisible paso a ser obsceno, grotesco y estrafalario. Maquiavelo no murió, está más vivo que nunca. Ya no se comunica para informar, se conspira para confundir. Si todos somos responsables del fuego: ¿Quién se hace cargo de las pérdidas?
“La contracara de esto es que, mientras la crisis climática arrasa nuestros territorios, según la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en el Presupuesto 2026 se asignan $651.600 millones (más de US$450 millones) a los subsidios a los combustibles fósiles, lo que representa un aumento real de 6% respecto al valor de 2025”, continúan Viale y Svampa.

La obscenidad marca la tendencia de hacer de la información un recuento de catástrofes; lo estrafalario pasa a encarnar la perversión del sistema y lo grotesco regula la norma. Contar las muertes evitables, contar hectáreas quemadas, contar las pérdidas materiales irrecuperables, contar la excitación del poder por la especulación del suelo pelado, donde antes había un ecosistema. Desregular para financiar la tierra. Necropolítica en tiempos de redes.
Desde iniciado los primeros focos ígneos alrededor de la Patagonia (La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz) a principios de enero, ser perdieron 170 mil hectáreas en el norte patagónico y alrededor de 40 mil en la zona sur, miles de evacuados, entre 60 a 80 casas incendiadas y el estrés hídrico por la escases de recursos.
Entre tanto el Gobierno Nacional realiza viajes al Foro Económico de Davos para mezclar peras con manzanas, mientras el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, hace malabares para desmentir por qué no usó parte de lo destinado al manejo del fuego -US$600 mil (capitales privados) y $450 millones (fondos públicos)-, además de no especificar qué y cuántos equipos envió Nación para combatir el fuego: fuentes oficiales dicen 3, él dice 16.
Las fundaciones sin fines de lucro como (Fundación Sí), organizaciones comunitarias como la Comarca Andina, cuerpos de brigadistas autogestivos y precarizados no debieran de ser quienes estén realizando una economía circular para paliar las pérdidas por la especulación extranjera de adquirir tierras quemadas a bajo costo, por un decreto que dejó suspendida la Ley de Tierras Rurales N°26.737.
“Hay no solo complicidad, sino también intereses económicos de los gobiernos provinciales, que intercambian favores con el gobierno nacional con tal de quedarse con la decisión absoluta sobre qué hacer con los glaciares (o sea, cómo entregarlos a las mineras), independientemente de los informes técnicos y ambientales. Y hay una oposición política que no está a la altura de las circunstancias, es decir, que carece de un proyecto alternativo de sociedad”, confrontan Viale y Svampa.

En la búsqueda de culpables hay dos ternas disponibles: Mapuches terroristas y sionistas. Ni por derecha, ni por izquierda, la conspiración es parte del sentido común. En el Dump de 2016 a 2026, tendría que haberse agregado la degradación del sentido en las redes. En 2021 en el foro chat Agora Road's Macintosh Café, el usuario IlluminatiPirate arrojó la primera piedra: “el internet está muerto”.
La hipótesis principal -con el diario del lunes, es plausible; cinco años atrás sonaba a ciencia-ficción- es que aquello que consideramos como interacción con otros usuarios no existe, más bien, interactuamos con bots programados que retienen nuestra información. Del consumo líquido de Bauman a una conversación ficcional como en Truman Show.
El informe “Bad Bot Report 2024” de Imperva -una empresa enfocada en ciberseguridad- confirma que el 49.6% del tráfico web no es humano (32% bots maliciosos + 17.6% bots benignos), respaldando la premisa central de la teoría.
“Desde 2013, el tráfico de bots maliciosos aumentó del 23.6% al 32% en 2023, mientras el tráfico humano cayó al 50.4%”, comenta Elian Facundo Yorlano, abogado de la UNP.
Lo que desarrolla Yorlano para la revista de Pensamiento Penal (2025) permite inferir que la información que circula por la internet, principalmente por redes sociales (Instagram, X, Meta), más que informar, produce una cadena conspirativa donde todo puede ser tan falso como verídico, sin que el usuario haga el ejercicio complejo de preguntarse qué está pasando con las personas que residen, en este caso, en las localidades afectadas por el fuego.

El informe realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina describe que Argentina perdió el 18% de su superficie boscosa desde 1985 -10,5 millones de hectáreas de bosque nativo-, de las cuales el 89% corresponde a bosques cerrados, los más densos y biodiversos. Las 46,5 millones de hectáreas intactas están en disputa.
En el Registro Nacional de Tierras Rurales, creado por la Ley 26.737 (2011), se estima que el 0,89% de los propietarios poseen el 33,89% de la superficie, con una extensión promedio de 22.000 hectáreas, en tanto el otro 99,11% de los dueños se reparten el 66,11% restante. Asimismo, 26 millones de las 266.707.361 hectáreas de tierras rurales que dispone el país están en poder de 1.200 titulares, de las cuales 11,79 millones corresponden a firmas extranjeras y, de ellas, 1,87 millones (65 veces la ciudad de Buenos Aires) son propiedad de firmas con domicilio en guaridas fiscales.
Aunque suena tentadora la idea de hacer la correlación entre ese 18% de bosque quemado y el 12% de tierras extranjerizadas, sería conspirar para llegar a una conclusión apresurada.
De igual modo, para lograr que suceda la enshitfication -decadencia de plataformas- se necesitan generadores de IA, y para ello, condiciones climáticas que alberguen la cantidad de energía que consume el data center y la Patagonia es el territorio que ansían 'inversores tech' como Sam Altman (Open IA) o Peter Thiel (Palantir).
“Internet, no es más importante que la emergencia climática, la justicia de género, la justicia racial, el genocidio o la desigualdad... es el terreno en el que libraremos esas luchas, por lo que, sin una internet libre, justa y abierta, la lucha está perdida antes de que empiece”, comentó el docente que acuñó el término, Cory Doctorow, al Financial Times.

Ya en octubre del año pasado, según anunció el Gobierno Nacional, Sur Energy (empresa de infraestructura digital y energía limpia) y Open IA llegaron a un acuerdo para instalar el data center más grande de Latinoamérica en el sur patagónico, por una concesión de US$25.000 millones. Especulaciones más, especulaciones menos, queda esperar lo que el Congreso decidirá, en febrero, en relación a la Ley de Tierra, la Ley de Bosques y Glaciares.
Es cierto el refrán de que “el pueblo salvará al pueblo”, como también lo es el hecho de que después de cada catástrofe quienes conforman ese escurridizo significante (pueblo) cargan con el trauma de las pérdidas y con secuelas físicas y mentales. Por lo que, cualquier atisbo de organización que resurja de las cenizas deberá trascender la conspiración y el romance.
Fotografía de portada por: Noel Reyero
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