66 años de “Aquí Cosquín”: un festival que trasciende la tarima

Del sábado 24 al 1 de febrero, el Festival Nacional del Folclore de Cosquín celebrará sus 66° aniversario. Las 9 lunas y el duende coscoíno se harán presentes. De localidad cercana a la capital donde personas diagnosticadas con tuberculosis iban a atenderse, a que la crisis económica y cultural lleve a sus residentes a cortar la Ruta 38 para despertar al "duende coscoíno"

Semanas atrás me propusieron escribir de cara al 66° aniversario del Festival Nacional del Folclore de Cosquín. Acepté. Ahora en el encuentro con la historia no puedo más que estar a la altura; más que del festival, de la cultura que concierne a la música de los pueblos: el Folklore.

Pienso en el folclore y recuerdo a mi padre, los días en las sierras catamarqueña, los caminitos largos que se pierden en la Cuesta del Portezuelo, en la polvareda de la guaracha, en la danza suave, como mirlos pavoneándose, al compás de una zamba o la festividad de un gato.

El golpe del bombo leguero me pinta la escena de mi abuela tomando el tren desde su pago Santa Cruz (departamento Valle Viejo), hasta San Fernando para ir a la escuela. “El tren donde conocí a Evita”, me supo decir. Vamo la segundita nomás.

Aunque parezca posible de hacerlo, es hora de cerrar la discusión de si se puede o no separar la obra del artista. En caso de poder hacerlo se debería olvidar de dónde proviene el sonido del canto, la herencia mestiza de un pueblo azotado por la colonización y la rebeldía de cantar la historia que corre por las venas. Para cantarle a los dinosaurios primero debió de pasar Nestor Guernica con la chacarera 'El Olvidao':

“No quiero de más, quiero lo que es mío, al mazo trampiaó, quiero torcerle el destino, levántate cagón que acá canta un argentino”.

3° edición del Festival Nacional del Folklore

Saber dónde estás parado

Revuelvo el pasado para encontrarme en el presente. Sabiduría de la memoria de los desaparecidos que aún cantan sus nombres. Ni la “Campaña del Desierto”, ni el “civilización o barbarie”, ni el exilio de la dictadura pudo con la generosidad de la gente, que reunida en galpones, alrededor del fogón en medio del monte o en medio de la Ruta 38, buscó dar a conocer que la artesanía, más que souvenir de recuerdo, es la experiencia de ser bienvenido a ranchar. Cada sujeto lleva la marca de lo que hicieron con su cultura y lo que hace con su legado.

Nombrada por los colonos como Pueblo de Indios en 1694, la región de las Sierras Chicas, se transformó con el paso del tiempo. A todo pueblo le llega su “modernización”, dejando en los rincones de la casa, en los anaqueles, museos y bibliotecas, entre tela de arañas y polvillo, su pasado. En 1876, la provincia pasa a nombrarla como Villa, para recién en 1939 denominarla como “Ciudad”.

En el pasaje de Villa a Ciudad, por sus condiciones climáticas y relativa cercanía con la Capital, las y los diagnosticados con tuberculosis eran enviados al Hospital Provincial Domingo Funes y el Hospital Colonia Santa María para ser atendidos.

“La historia de la tuberculosis fue clave en el desarrollo demográfico de Cosquín, porque venía el enfermo, pero detrás venían sus familiares. Había que darles de comer, vestirlos y alojarlos, entonces Cosquín tenía un poderío económico muy fuerte”, comparte Guillermo Viglietti al Diario Carlos Paz.

Viglietti, hijo de padres tuberculosos, realizó un recorrido por lo que denominó como “la historia oculta de Cosquín”. Una vez que llegaron las vacunas y se controló la epidemia, la Villa devenida Ciudad pasó de los primeros auxilios a la incertidumbre de la crisis cultural y económica. Pocos querían visitar la ciudad por el estigma de ser “tierra de tuberculosos”.

Armado del escenario principal, actual Atahualpa Yupanqui. Fotografía: Vía Córdoba

El valor cultural de un país

1961 fecha insignia. Vecinas y vecinos cortan la Ruta 38. Calle tomada, escenario listo, lo que queda es ranchar hasta despertar al duende coscoíno con cantos y vino. La tradición de las “Nueve Lunas” comenzó con delegaciones de 12 provincias y una búsqueda del tesoro. Al año siguiente -1962-  la difusión a través de Radio Belgrano nacionalizó el fenómeno. Para 1963, el gobierno nacional instituyó por decreto la última semana de enero como la Semana Nacional del Folklore, con sede definitiva en Cosquín.

Uno de los primeros artistas apadrinados por la comisión organizadora fue el folclorista, Jorge Cafrune. El cantante tenía la costumbre de salir a recorrer el país buscando cantores escondidos en las localidades alejadas de las capitales provincianas. Sin embargo, a Mercedes la conoce en la confitería 'La Europea' cerca de la Plaza Próspero Molina y la invita a participar. La organización la rechazó en un principio por mujer y madre.

Mercedes Sosa, Jorge Cafrune y Yamila Cafrune. Archivo de Yamila Cafrune

El historiador cordobés, Horacio López Das Eiras, cuenta a 'La Voz', que lo que cautivó al cantor y a la comunidad coscoína fue el carisma y espíritu rebelde de época que traía consigo. Tener el duende.

“Conseguí el testimonio de un amigo que estuvo ahí. El viejo me contó que se hacían mesas largas y que Mercedes derramó un vaso de vino pero que no se afligió, sino que dijo ‘¡¡¡Alegría!!!’. Lo consideró un buen augurio. Incluso, una empleada de La Europea le ofreció lavarle y plancharle el vestido que se le había manchado, para que pueda usarlo en la Próspero Molina. De la confitería a la plaza, así fue”.

Salió del comedor en pachanga con 100 personas detrás suyo haciéndole el aguante. Más folclore que salir con el vestido bendecido de vino y recibir el visto bueno de Cafrune de que esa noche subía o el escenario iba a ser donde ella dispusiera, era ser poseída por el duende como decía García Lorca de esos artistas que hacen cantar a los demás hasta las lagrimas.

“Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y voy a recibir un tirón de orejas por la comisión, pero qué le vamos a hacer, siempre he sido así, galopeador contra el viento…”, dijo Cafrune e hizo subir a Mercedes que con bombo en mano tocó: Canción del Derrumbe Indio. Tras bambalinas, su pequeño hijo, Fabián Matus, presenciaría el cambio de paradigma de ese Nuevo Cancionero del cual su madre fue referenta.

“Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo… Como les digo y aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa”.

Fotografía por Julio Pereyra

Aquí Cosquín: 66 años después

En el actual escenario Atahualpa Yupanqui se presenciaron algunos de los hitos más importante de la música tradicional argentina: desde la reciente historia contada sobre Mercedes Sosa (1965), el nuevo cancionero que trajo artistas como Los Chalchaleros, Cafrune o Yupanqui, hasta la camada de lo que se denominó como 'Folclore Joven' con la Sole, Los Nocheros o Abel Pintos.

La experiencia trasciende el escenario mayor de la Plaza Próspero Molina, que cuenta con una capacidad para casi 10.000 espectadores y un plato giratorio de última tecnología. El espíritu del festival, conocido como el “Duende”, se extiende a las peñas, los espectáculos callejeros y la Feria Nacional de Artesanías Augusto Raúl Cortázar.

“Es mi destino, piedra y camino, de un sueño lejano y bello, viday, soy peregrino”, (Atahualpa Yupanqui).

Artesanías en la Feria Raúl Cortázar. Fotografía: Municipalidad de Cosquín

Del sábado 24 de enero al 1 de febrero, la mística de las “9 lunas” harán participes tanto a residentes, como a visitantes de distintos puntos de la provincia, del país y de Latinoamérica del Festival Nacional del Folklore. El acto inaugural, de 10 a 13h, tendrá la presencia de más de 4000 jinetes, desfilando junto a la comisión organizadora y por la tarde, desde las 18h, hasta las 22h que es la apertura del Festival, 180 delegaciones del todo país cubrirán de color la avenida principal con vestimentas y danzas folclóricas. La temática de este año será “Usos y Costumbres Argentinas”.

Algunos de los antecedentes que marcarán al festival son las localidades agotadas para la última noche, en la 9° luna, con Milo J como artista principal; los 30 años de trayectoria de Soledad Pastorutti, que estará la noche del sábado 31, durante la 8° luna; la participación, en el Congreso Federal de Cultura, de Rita Segato y Ricardo Forster y la 59° edición de la Feria Nacional de Artesanías y Arte Popular Augusto Raúl Cortázar, con 104 puestos de artesanos y delegaciones provinciales.

“Este año vamos a comenzar a homenajear a los maestros artesanos que han formado parte de la familia de la feria que ya no están más con nosotros”, explica Eduardo Pittis, coordinador del espacio hace varios años.

Sesenta y seis años de un festival que integra gran parte de la cosmovisión de lo que fue, es y será Cosquín: un pueblo con cultura y memoria.

Fotografía de portada: Municipalidad de Cosquín.

Profesora y licenciada en psicología (UNC). Me dicen Chora. Editora de Género y de lo que se presente.

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