Tapia o Milei: una disputa más allá de las canchas
El "Chiquigate", más allá del enojo legítimo de muchos hinchas, tiene más que ver con el debate político general de la Argentina que con el fútbol. Hoy, el presidente de la AFA es el enemigo perfecto que necesita el poder argentino para avanzar con el modelo de país que quiere construir y del que Milei se hace cargo con audacia
La arremetida contra el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, es un round más que el Gobierno y sus aliados (medios, empresarios, políticos) están dispuestos a pelear y del que, todavía, no se sabe el ganador. Otra apuesta para ver si es cierto que el pueblo cambió de ideas. Forma parte del plan de terminar con “la Argentina peronista”, al que se refirió el periodista Martín Rodríguez Yebra.
No es la primera vez en nuestra historia que este objetivo se pone en marcha. Hasta ahora nadie pudo hacerlo, ni con proscripciones, bombas, fusilamientos o dictaduras. Pero en ese deseo siempre vigente, Chiqui Tapia pasó a ser el "enemigo" perfecto que necesita el poder argentino para avanzar con el modelo de país que quiere construir y del que Milei se hace cargo con audacia.
Ya como candidato, Javier Milei se pronunció a favor de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y en contra del “pobrismo” que, se supone, implican las asociaciones civiles; continuando el viejo y frustrado anhelo de Mauricio Macri que fracasó estrepitosamente dos veces: en 1998 cuando fue presidente de Boca y logró que se votara en la Asamblea de la AFA, con un rechazo absoluto, descontando su propio voto que fue el único positivo, y en 2016, ya como presidente de la nación, cuando la AFA fue intervenida por la FIFA y el Comité Normalizador presidido por Armando Pérez.
¿Cabe pensar que la implementación de las SAD fue uno de los acuerdos que Milei hizo con Macri, a cambio del apoyo y el aparato del PRO en el balotaje en octubre de 2023? Los dos funcionarios que hasta ahora ocuparon el cargo de subsecretarios de Deportes de la Nación Argentina fueron elegidos por Macri, que aseguró así su injerencia directa. En 2023 designó a Julio Garro (exdiputado por el PRO y ex intendente de La Plata por Cambiemos), y en menos de un año lo reemplazó por Diógenes de Urquiza.
El proyecto de privatización de los clubes estuvo dentro de las primeras medidas de La Libertad Avanza como gobierno, en el DNU70/2023, y en octubre de este año, cuando judicializaron la reelección de Tapia al frente de la AFA.
Chiqui Tapia - mundial Qatar 2022
Construcción del enemigo
Entusiasmada con la crisis, como de costumbre, Patricia Bullrich habla compulsivamente del tema, refiriéndose a Tapia como "mafioso, piquetero y corrupto". También que se cansó de la “complicidad” de Messi y le recomendó que se aleje. Fiel a su estilo, lanzó varias amenazas:
“Vamos a impulsar una presentación ante la IGJ [Inspección General de Justicia] por las irregularidades que están siendo denunciadas públicamente en la AFA”.
Pese al bombo mediático de una posible intervención en la AFA, la denuncia fue desestimada por el titular de la IGJ, Daniel Vitolo, quien por ahora descartó que exista una intención real del Ejecutivo o la Justicia en llevarla adelante.
El otro aliado fundamental de Macri, Bullrich y el Presidente, es Juan Sebastián Verón, ahora enaltecido por ganar el Campeonato Clausura 2025 en medio del enfrentamiento con la AFA.
El actual presidente de Estudiantes de La Plata se mostró parcialmente de acuerdo con Milei, con respecto a las SAD, siendo uno de los pocos dirigentes del fútbol argentino que no defiende la consigna de que los clubes "son de los socios" y propone un “sistema mixto”, donde coexistan las funciones sociales de los clubes como asociaciones civiles y los intereses de inversores privados.
Este año, Verón selló un acuerdo que fue incumplido por el empresario estadounidense Foster Gillett, cuyo representante en América Latina es Guillermo Tofoni, alfil de Milei, militante férreo de las SAD y con vínculos estrechos con la diputada libertaria Juliana Santillán.
Gillet viene de un mal manejo en el Liverpool, entre 2007 y 2010, donde enfrentó serios problemas financieros y judiciales. Este año también fracasó en el club uruguayo “Rampla Juniors” y terminó expulsado por los propios socios por incumplimiento en los pagos.
Tofoni está enfrentado hace varios años con Chiqui Tapia y su mano derecha, Pablo Toviggino, porque la empresa de la que es dueño, World Eleven, quedó sin la gestión de los partidos amistosos de la Selección. El empresario denuncia violación de un convenio que fue interrumpido en 2021 por el Comité Ejecutivo de la AFA, aunque la Justicia sobreseyó la causa.
Hugo Moyano y Chiqui Tapia
De barrendero a presidente
De origen sanjuanino y de una familia trabajadora que se mudó a la Ciudad de Buenos Aires en busca de algo mejor, Chiqui Tapia se probó como jugador en Barracas Central a los once años. Jugó durante un tiempo en la primera del club y luego en la de Dock Sud. Durante su corta carrera como futbolista, el dinero no le alcanzaba.
En 1986, comenzó a trabajar como barrendero en la empresa de recolección de basura de Buenos Aires, Manliba (Manfredi, Liba y Compañía),propiedad de la familia Macri. Su trayecto fue de recolector a inspector del centro de residuos, hasta llegar a camionero. Allí empezó su carrera política como sindicalista en el gremio de Camioneros. Forjó una fuerte relación con Hugo Moyano, con su hijo Pablo y más adelante, se casó con su hija, Paola Moyano.
Sin dudas su experiencia como dirigente sindical le dio la gimnasia necesaria que lo haría llegar tan lejos como presidente de la AFA en 2017 con una excelente relación con los jugadores y con el que más importante: Lionel Messi.
Los intereses que representa y la manera que construyen su imagen, lo hacen formar parte de esa “Argentina peronista”, ya mencionada. No es ninguna novedad que las personas que desafían los intereses de los sectores dominantes, pasan a ser carne de cañón de la demonización brutal del poder que define a “los políticos” como seres oscuros, cuando la ideología no condice con la de ellos.
Ninguno de los que defenestra a Tapia, habla de Verón como dirigente, ni de cómo hace política: sólo “los malos” hacen política, mientras que “los honestos” no se meten, simplemente bregan por el bien.
Claudio Chiqui Tapia y Felix Lasarte, asesor financiero de Donald Trump, en Mar-a-Lago
En ese sentido, Chiqui Tapia no se mueve con inocencia o con bondad. Utiliza las herramientas que la política pone al alcance en un juego que, evidentemente, sabe jugar, pero que no inventó.
A pesar de que Milei encare con audacia sus pretensiones, no la tiene fácil. El presidente de la AFA le envió mensajes contundentes durante el sorteo para el próximo mundial que se jugará en Estados Unidos, evento al que pareciera, Milei no se animó a ir. Primero, ratificó el apoyo de la FIFA con una foto junto a su presidente, Gianni Infantino. Luego, sorprendió con una publicación con pesos pesados del gobierno de Donald Trump, por quien Milei se arrastra indignamente y que solo recibe algunas migajas.
El encuentro fue en un acto homenaje al ultraderechista republicano asesinado a tiros, Charlie Kirk, y cuyo encuentro se hizo en una de las propiedades de Trump. Se metió en el terreno que Milei supuestamente domina para advertirle que él también tiene sus contactos, su poder y que su ideología no es fácilmente encasillable.
River y Rosario Central: no a las SAD
Más allá de los desacuerdos legítimos que se pueda tener con Tapia, lo cierto es que se habla poco de sus méritos, el más notable es haber traído la copa del mundo luego de 36 años. Otros que habría que destacar son: el fortalecimiento del fútbol de playa, el futsal y sus selecciones y las políticas que apuntan a incluir a los clubes del interior profundo del país.
Y acaso uno de los más importantes fue abrir el paso a la profesionalización del fútbol femenino y consolidar su Selección Nacional, que fue uno de los objetivos de su gestión. Aún con todas las precariedades existentes, las desigualdades, limitaciones que todavía existen y quizás predominan, idas y vueltas, fue una decisión que está empezando a mostrar resultados: la competitividad de la Selección, el mejor desempeño en los clubes, el crecimiento en inferiores, el número de asistencias en los partidos, la firma de contratos, etc.
Si todo se privatiza ¿Qué queda?
La historia de los procesos de privatización del fútbol en otras regiones son muy tristes. Todos los campeones del mundo se formaron en clubes de barrio, clubes que existen por el involucramiento de vecinos y vecinas, dirigentes, familias. Clubes que funcionan a pulmón y en los que no solo se juega al fútbol. Son clubes que dan oportunidades y contención.
En el seno de esas instituciones todavía hay algo que este gobierno quiere romper y es el sentido de lo común, de lo público, de lo que puede ser para todos, de la oportunidad de progresar. Las organizaciones, las universidades, los sindicatos, los partidos políticos, los clubes, etc. son espacios necesarios para que eso suceda y por eso están en el ojo de la tormenta.
El discurso contra Tapia es el mismo que dice que lo público no sirve porque es corrupto; es el que justifica el cierre del Instituto del Cáncer, desfinancia la universidad y la ciencia, deslegitima y empobrece al Garrahan.
Es un modelo que necesita que los jóvenes se metan en el mundo del narco, en vez de tener una carrera deportiva. Prefieren que sean consumidores de la que venden y reparten sus amigos, en vez de ir a la universidad o jugar en el potrero.
Javier Milei en Córdoba, por Julio Pereyra
¿Quiénes están detrás?
El escándalo que se desató a raíz del premio, resuelto por el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional del Fútbol, otorgado a Rosario Central como “Campeón Anual”, es desmedido.
Aquí no hay “buenas intenciones”:a los que sacan provecho de este lío no les interesa ni el lavado de dinero, ni la corrupción, ni la negligencia, ni nada de lo que se acusa a la AFA, sea verídico o no. Y en esto, los medios de comunicación juegan un papel crucial.[1]
Hemos visto muchas veces cómo construyen a sus opositores como dictadores, mafiosos o corruptos. Toda democracia que no defiende sus intereses es una dictadura, mientras que las dictaduras que defienden son inevitables, democráticas.
La misma imagen que se construye hoy del Chiqui Tapia, pasó también con Cristina Kirchner o Pablo Moyano. Cuando no les gusta, no es democracia, aunque hayan ganado las elecciones.
Hay cierto entusiasmo de quienes ven en esta crisis la oportunidad de “algo mejor”, parecido a la excitación que hizo presidente a Javier Milei. Sin embargo: ¿Quiénes están detrás de este aparato mediático-judicial que pretende sacar a Claudio "Chiqui" Tapia del poder?
En el 55' también se entusiasmaron algunos “demócratas” creyendo que era tiempo de honestidad. Ese es el hilo conductor con el que se traza toda nuestra historia y todos nuestros conflictos y que, en definitiva, está atado a nuestro comienzo: ¿Queremos dejar atrás “esa” Argentina?
[1] Dato: La AFA no renovó los derechos de TV del fútbol del Ascenso con el Grupo Clarín.
Licenciada en Comunicación Social, Universidad Nacional de Córdoba. Redactora en Enfant Terrible y autora de numerosos artículos publicados en distintos medios.
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