Natalia Doco: “dueña de la frontera” en Bela

La productora, compositora, cantora, argentina radicada en Francia, Natalia Doco, regresa al país luego de seis años. La sede será esta noche, 20h, en Bela. Creadora de su propio sello discográfico, viene a presentar su último álbum "La Sagrada". Arquetipos por todos lados sobre la vida de una artista que siempre quiso cantar. Una entrevista sincera y cálida con quien hace lo que desea

El retorno del viaje del héroe es la representación de como ciertos símbolos son compartidos de manera cuasi universal, entre la humanidad toda. El amor, la muerte, la vida, la resurrección, el nacimiento, la naturaleza, el reino de los cielos, los dioses y sus catástrofes, en mayor o menor medida estuvieron y están presentes en nuestras vidas.

El héroe de este modo pasa a encarnar lo más humano del sujeto: la supervivencia y el deseo de vivir. El deseo en sí mismo. Múltiples maneras de encontrarle un sentido al sinsentido, que puede resultar en la búsqueda de “algo mejor”. La supervivencia que resulta la injusticia de un mundo desigual y el placer de mantenerse conectado con los afectos que nos pasan por el cuerpo.

El retorno del mismo, desarrollado por el escritor Joseph Campbell, es acerca de cómo ciertos arquetipos coinciden en diferentes relatos fantásticos, independientemente de la región, comunidad y deidad sobre la que se profese culto. Más que la imagen, el valor está en su símbolo.

Desde el Dios monoteista del cristianismo; los Dioses griegos que figuraban sentidos, según las necesidades que suplía; pasando por el politeísmo que caracterizó a la cultura “prehispánica” del Abya-Yala. La colonización y la conquista pretendió borrar toda huella simbólica, más no pudo, sólo la multiplicó al sincretizar lo “oficial”, con lo “pagano”.

La siguiente entrevista cruza ambos mundos, ambas fronteras. Sin pretensiones de colonizar, ni rendirse culto así misma, buscó maneras de conectar esas fronteras, lo mágico y lo terrenal; lo fantástico del símbolo con lo real de la imagen. Arquetipos por todos lados sobre la vida de una artista que siempre quiso cantar. Seis años después regresa a Argentina. Su propio monomito: Natalia Doco.

Cortesía Natalia Doco

Enfant Terrible: buenas, ¿cómo estás? ¿Quién es Natalia Doco? Quiero una presentación sin gacetilla.

Natalia Doco: estoy muy bien, ayer me tomé un día de descanso que necesitaba. Estoy con bastante cosas. La mujer y mamá con la artista se entrelazan. Diría que soy compositora, cantante y fundé mi propio sello. Estoy con la gira de Sudamérica. Es nueva para mí, nerviosa porque es la primera vez que voy a tocar allá.

Me lo planteé ayer a mí misma, a veces tengo periodos que están muy cargados de trabajo, como la gira de ahora. Cuando llegan estos momentos me cuesta parar y al mismo tiempo necesito hacerlo porque estoy re quemada. Cualquier decisión me puede costar cuando estoy agotada. Es difícil porque siento que si no estoy ahí haciendo todas las cosas, no pasa nada. Ahora hay como una era de profesiones nuevas, que uno termina siendo un poco todo: creadora de contenido, publicista, prensa; es la propuesta actual y a la que le hacemos frente a todo. Te demanda “estar fenomenal”. Yo solo quiero hacer música y a veces me desconecta un poco de lo que me apasiona.

E.T: cuando hice terapia, mi psicóloga me enseñó que no se puede “volver”, más bien se regresa. Vos te fuiste a muy temprana edad a explorar otros horizontes, ¿qué te significa ese “regreso” cuando venís?

N.D: hace seis años que no voy, es la primera vez que no voy durante tanto tiempo. Cada viaje fue super intenso para mí y tengo que dosificar. Estoy emocionada, a veces no lo puedo creer, porque no caigo. Por momentos me pongo un poquito nerviosa, porque con el tema de subirme a escenarios cuando viví allá, me daba pánico escénico, me era muy paralizante. Si lo pienso todo viene con esos momentos de la parálisis, no creo que pase, el escenario es lo que más me nutre en la vida. Compartir lo que soy hoy en mí país, es una locura.

Me pasa de presentir muchas cosas o sentir un perfume de lo que puede ser una experiencia y vamos a hacer mucha comunión, eso siento que va a pasar, me da felicidad.

Cortesía Natalia Doco

E.T: tenés ese misticismo, como de embrujo en tus composiciones, ¿Cuál es tu relación con los ritos, ceremoniales?

N.D: me considero una persona que vive en dos mundos, en mis canciones digo: “dueña de la frontera”. Soy muy virginiana, muy de la tierra, muy conectada con las cosas prácticas del mundo material, humana y también surco el otro mundo, uno más misterioso, silencioso, un mundo lleno de símbolos y códigos. Si quiero ponerle palabra a lo que es la voy a cagar, porque es mucho más basto ese mundo, ni tan preciso, ni tan concreto. El arte es para mí transmitir esa simbología a esos mundos que accedo, que me apasionan y me resulta hermoso poder hacerlo a través de la música, la poesía, las imágenes.

Cuando veo algo, no sé por qué, lo tengo que crear o reproducir pero sé que lo tengo que hacer. No me gusta explicarlo, porque conecto con las personas que les resuena lo que digo. Siento a través de este lenguaje y que cada uno interpreta en la medida que su corazón quiera hacerlo.

Por eso dejo muchas puertas abiertas en ciertas cosas. No quiero decir “esta canción es por tal cosa”, es una percepción. Mi relación con la vida es así, en lo cotidiano también andan los dos mundos. Necesito más soledad que compañía y las compañías son pocas, tengo amigos que son muy reducidos, porque con el tiempo aprendí a escucharme y hay ciertas libertades que necesito poder permitirme. Soy así desde bastante chica, desde que me acuerdo necesito estos espacios del otro lado del umbral.

Cada disco tiene evocaciones que no soy yo, un arquetipo, lo que siento y con lo que conecto. Cuando hay una imagen de mí sentada en un trono, no estoy hablando de mí, estoy hablando de algo mucho más universal, no de un reinado personal. Digo esto porque saque un tema hace poquito -Juira Bicho- y toda la imagen es medio bolichera, con una simbología enorme.

Hubo gente que tomó la imagen -de un hombre de espalda- y lo vieron como un esclavo y empezó una especie de reclamo de “la mina blanca con un esclavo” y yo ni siquiera estaba en este plano, estaba en otro mundo. Yo me voy a un nivel de ancestralidad muy zarpado, antiguo, no hay esclavos, no hay ese tipo de energía tan humana, estoy en otro lugar, otro plano.

Siempre voy a estar aferrada a mí y guardar cierto tipo de misterio. Como artista trato de ser como yo soy consumidora del arte. No me gusta que me expliquen, que me den todo masticado, todo literal, de “primer grado” como dicen en Francia. Soy curiosa, me gusta que me den el espacio a la fantasía, a perderme en las frases, en las imágenes, no ser literal.

Cortesía Natalia Doco

E.T: hay un registro en tus redes dónde ironizas con “sos muy pequeña, no lo vas a lograr” y te sale la sangre latina de adentro “porque cantar es mi vida”, esa vida de cantora diría Mercedes Sosa, ¿Cómo es esa vida?

N.D: mi vida de cantora es una vida muy felíz, desde que tengo memoria. Me emocioné con lo que dijiste. Desde que tengo memoria que quiero cantar, siempre supe que iba a hacer esto. No tuve un camino fácil de 'estrella', de a momentos sí, cosas mágicas y flasheras pero no fue sencillo. No digo que lo hice como un gallo con la cresta super en alto, muchas cosas que me dijeron me hicieron llorar.

En su época era que mi voz era chiquitita, finita, “no tenía talento” vocal. Cuando tuve a mi hijo, cuando cumplí 40, ahí unas puertas se me cerraron con frases letales: “que ya estaba grande” que “a los 40 nadie me iba a firmar”, “no seas ilusa anda abandonando”. Gente del medio, manager. Es re duro que te digan que tenés una fecha de caducidad por ser mujer, por tener un hijo, por tener arrugas y no ser la mujer jovencita deseada.

Me pasó un montón. Que me hayan dicho que era gorda o que baje de peso. No hay nada que no me hayan dicho. Capaz no tengo la voz de Mariah Carey, pero el nivel de perseverancia es inagotable, es una locura. Me robaron material, disco, plata, de mi primer disco no tengo nada. Perseverancia me dieron mucha.

E.T: por último, si tuvieras que sintetizar en un adjetivo lo que sentís arriba de un escenario, ¿cuál sería?

N.D: qué linda pregunta. Bueno, justo lo que decía al principio: siento comunión. O sea lo que siento cuando estoy arriba, a las personas que vinieron les voy a hacer vivir un viaje y cuando se vayan voy a haber apretado un montón de botones secretos. Es como una sala de control donde levantas todas las perillitas y se van a ir nuevas. Al día siguiente arrancar con más vida y yo también.

Fotografía de portada: cortesía Natalia Doco

Profesora y licenciada en psicología (UNC). Me dicen Chora. Editora de Género y de lo que se presente.

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