Las provincias argentinas y China: vínculos internacionales en clave subnacional

En la segunda entrega de su columna «De acá a la China», Ignacio Michel aborda la agenda internacional subnacional que elaboran las provincias argentinas con el gigante asiático, mientras la administración de Javier Milei se alinea con Donald Trump

Por Ignacio Michel* para Enfant Terrible

"El problema con Argentina no es un problema, es un desafío, una solución. Hay 23 provincias, y cada una tiene su propio gobierno. Cada uno de esos gobiernos podría negociar con actores externos —con los chinos u otros— para que lleguen e impulsen proyectos en esa provincia en particular. Eso también puede fomentar la corrupción. La corrupción por parte de los chinos. Uno de mis roles como embajador será viajar a todas esas provincias, entablar diálogo y construir una verdadera asociación con esos gobernadores".

La frase pertenece al candidato a embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, quien, sin tapujos, dejó en claro cuál será su enfoque si asume el cargo. Su declaración no solo revela la mirada estratégica —de tintes casi colonialistas— que Washington tiene sobre el país, sino que también expone el trasfondo geopolítico que atraviesa la disputa entre Estados Unidos y China por la influencia en América Latina.

En Argentina, la reforma constitucional de 1994 otorgó a las provincias, como entidades subnacionales, la facultad de celebrar acuerdos internacionales, siempre que estos no entren en conflicto con la política exterior nacional ni interfieran con las competencias exclusivas del gobierno federal. Este cambio jurídico no solo permite a las provincias replantear su rol en la inserción internacional, sino que también representa una evolución significativa respecto a la Constitución de 1853, que confería al gobierno nacional el monopolio de la política exterior.

Imagen extracto de la declaración de Peter Lamelas en el Senado de Estados Unidos

Con lo cual, las provincias pueden... y quieren

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos marcó un punto de inflexión: se impuso un nuevo contexto global dominado por medidas proteccionistas, tensiones comerciales y una política exterior centrada en la competencia estratégica con China. En ese escenario, el gobierno argentino adoptó un alineamiento acrítico con Washington, muchas veces contradictorio con los intereses económicos reales del país.

No obstante, las provincias argentinas —lejos de quedar paralizadas— han logrado sostener una cierta continuidad en su accionar internacional, en muchos casos gracias a oficialismos que han revalidado sus gestiones en las urnas, lo que les ha permitido trazar estrategias externas más estables y sostenidas en el tiempo. La relación con China, en particular, se ha profundizado en las últimas décadas, a través de viajes institucionales de gobernadores, la firma de hermanamientos y memorandos de entendimiento con provincias, municipios e instituciones chinas. Esta dinámica fue moldeando una agenda internacional paralela, en la que los vínculos directos con China se consolidaron como una herramienta clave de inserción internacional subnacional. Todo esto en el marco del nuevo rol asumido por la potencia asiática como inversor estratégico y socio comercial relevante para los gobiernos provinciales.

Las repercusiones de la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China no son un fenómeno reciente en Argentina. Existen al menos tres episodios que evidencian cómo esta disputa se manifiesta a nivel local, especialmente a través de determinados sectores políticos, y en particular, de los medios de comunicación tradicionales, que actúan como portavoces de los intereses estadounidenses en el país.

  1. Las represas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic” en Santa Cruz: financiadas por bancos chinos, fueron suspendidas durante el gobierno de Mauricio Macri bajo el argumento de revisar los contratos y realizar nuevos estudios de impacto ambiental.  Hoy, las obras avanzan con demoras y conflictos judiciales.
  2. La estación espacial en Bajada del Agrio, Neuquén: un proyecto para la observación del espacio profundo, gestionado conjuntamente por organismos especializados de China y Argentina. La iniciativa generó polémica y sospechas —particularmente del lado estadounidense— sobre su posible uso militar, aunque Argentina reiteró en acuerdos bilaterales su carácter exclusivamente civil. Lo que provocó una virulenta campaña mediática.
  3. Los acuerdos para la construcción de dos centrales nucleares: En su momento, fue una de las proyecciones de inversión más importante de China en América del sur. Durante el gobierno de Macri, se renegociaron los términos y se suspendió una de las plantas proyectadas. Durante la presidencia de Alberto Fernández se retomaron las negociaciones, pero los proyectos continúan demorados, sin avances significativos.
Represa inconclusa en Santa Cruz. Créditos a quien corresponda
Estación espacial en Bajada del Agrio, Neuquén. Créditos a quien corresponda

La “preocupación” expresada por Lamelas surge de un hecho concreto: en las últimas décadas, las provincias argentinas han profundizado sus vínculos con China. Este proceso responde a diversos factores. Por un lado, desde el punto de vista constitucional, como vimos anteriormente, las provincias cuentan con las facultades necesarias para explorar su inserción internacional.

Por otro lado, existe una necesidad creciente de diversificar socios comerciales y atraer inversiones, y en estos aspectos China representa un actor clave: con una población de 1.400 millones de habitantes y con distintas empresas pioneras en diferentes rubros, el potencial de vinculación es enorme.

Lejos de ser un fenómeno reciente, China ya se ha consolidado como el principal socio comercial de varias provincias argentinas —como Jujuy, Catamarca o Santa Fe—, sin que el signo político de sus gobiernos provinciales haya sido un obstáculo determinante. Entre los casos más avanzados se destaca el de Jujuy, que hasta el año pasado albergaba la mayor inversión energética china en Argentina: el proyecto solar Cauchari.

En este contexto, lo verdaderamente relevante para el país y sus provincias no es únicamente con quién nos vinculamos, sino cómo lo hacemos. La necesidad de reducir el déficit comercial con China —actualmente negativo— es apremiante. No obstante, esta situación coloca a las provincias argentinas en una posición que puede ser interpretada como de debilidad, pero también de oportunidad.

Por ello, se vuelve imprescindible una dirigencia política capaz de definir un rumbo estratégico, con visión de largo plazo y compromiso con el desarrollo nacional. Pensar y defender nuestro interés nacional es una tarea que nos compete exclusivamente a los argentinos. Ni China ni Estados Unidos lo harán por Argentina.

*Licenciado en Relaciones Internacionales y Especialista en Estudios Chinos

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