9 de Julio: el proyecto continentalista de nuestra Independencia

El proceso independentista que empezaba en las Provincias Unidas del Río de la Plata debía extenderse al resto del Virreinato. De hecho la misma Acta de la Independencia estaba titulada y declarada por «las Provincias Unidas de Sud-América». La proyección continentalista puede comprenderse mejor si se nota que la declaración sucede menos de un año antes del Cruce de los Andes

Entender la Independencia en clave únicamente argentina -resultado de la billikenización de la historia-, es quitarle la verdadera dimensión continental del proyecto que ideó principalmente el prócer y líder revolucionario Manuel Belgrano. De hecho, la misma Acta de la Independencia firmada el 9 de Julio de 1816, estaba titulada y declarada por «las Provincias Unidas de Sud-América».

Que Manuel Belgrano tuviera tal protagonismo en el proceso independentista no fue casual. Él era el ideólogo del «Plan Inca», que tenía como propósito suplantar la monarquía colonial española, por una monarquía constitucional incaica como sistema de gobierno. De esta manera, se buscaba trazar una unidad entre los pueblos americanos originales -las también llamadas "Primeras Naciones"- y los pueblos americanos nacientes.

En un documento audiovisual publicado el pasado 20 de junio de 2025, el historiador Pablo Borda explica el proyecto de Belgrano de la siguiente manera: “Se establecía una continuidad simbólica entre los pueblos americanos conquistados por los españoles y los americanos que perseguían la emancipación. Reclamar la unidad territorial del Imperio Inca, era también reclamar la unidad territorial del mayor estado que hubiera existido en Sudamérica”.

Para situarnos en el contexto histórico, según el periodista y docente de la UNLP, Abraxas Zulema Enríquez, en aquel entonces: “Existía el modelo de pensarnos como pueblo liberado, una América Latina que es criolla, pero también mestiza, negra, afro e indígena”. De hecho, el Acta de la Independencia se tradujo luego a los idiomas Aymara, Guaraní y Quechua, evidencia de la importancia que los revolucionarios otorgaban a la participación indígena.

Es decir, el proceso independentista que empezaba en las Provincias Unidas, debía extenderse a Chile y Perú, con el objetivo de consolidar ese proyecto unificador. Esta proyección continentalista puede comprenderse mejor, por ejemplo, si se nota que nuestra declaración sucede menos de un año antes del Cruce de los Andes, en enero de 1917.

Entendiendo esto, la idea de liberar lo que hoy conocemos como Argentina, Chile y Perú, respondía a esta dimensión de "Patria Grande Sudamericana", que también impulsaba el libertador Simón Bolívar, quien luchó por liberar el resto de países: Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela; y llegó a encontrarse con San Martín en Guayaquil (actual Ecuador).

Más allá de las tensiones que había con Buenos Aires, la selección de Tucumán como punto geopolítico para declarar la independencia, tampoco fue aleatorio, sino que se trataba un espacio de cercanía con el resto de los territorios del Virreinato. Que hoy se continúe mirando tanto hacia el puerto, es en realidad un síntoma del fracaso del proyecto de los patriotas revolucionarios.

Mirar las fechas patrias y los símbolos de manera aislada, dificulta comprender el proceso de liberación de manera continua, más aún si se le quita el contexto histórico en que suceden.

Si decimos que Argentina tiene poco más de 200 años, el tiempo que transcurre entre los acontecimientos históricos más destacados como el 25 de mayo de 1810, el 27 de febrero de 1812 el 9 de julio de 1816 o enero 1817, es en realidad muy poco. A estos hechos habría que sumarle los procesos previos de inspiración del espíritu independentista, como la expulsión de los ingleses en 1806 y 1807.

Nuestra identidad nacional se entremezcla con la de las "Primeras Naciones", lo que hoy puede verse en el Sol Inca de la bandera argentina. En este sentido, reflexiona Borda, la bandera creada por Belgrano no sólo representa un símbolo de identidad, sino también un proyecto político unificador que aglutina a los diversos pueblos: los antiguos y los nuevos.

Licenciado en Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Catamarqueño como Walter Olmos y Felipe Varela.

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