E l 8, 9 y 10 de octubre se llevó adelante en San Luis, territorio huarpe, kamechingón y ranquel, el 35° Encuentro plurinacional de mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, intersexuales y no binaries. Después de los años de pandemia, de una fuerte campaña mediática estigmatizadora y de la división de aguas con las organizaciones de mujeres transexcluyentes en La Plata, a pesar de todo, les hicimos el encuentro.
Tres días cargados de lucha por la libertad de las presas políticas mapuche, de gritos por la aparición de las y les desaparecides, de verdad y justicia ante los transfemicidios, travesticidios y femicidios. Tres días que son una pequeñez en la historia del tiempo del universo, pero una grandeza para nuestras rebeliones plurinacionales y disidentes.
Las jornadas del 35° Encuentro plurinacional de mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, intersexuales y no binaries, estuvieron marcadas durante muchas horas del día y la noche por el frío y viento puntano de octubre. Nuestros cuerpos no se aquietaron ante este escenario. El fuego de las miradas, la tibieza de los besos, la sangre de la rebelión. Las palabras de 120 mil mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, intersexuales y no binaries se enredaron, sedientas de memoria colectiva, de discusión acalorada, de fuerza antipatriarcal.
Una grilla plena que nos invitó a recorrer las calles de la ciudad de San Luis, con 19 puntos de encuentro para actividades culturales que incluyeron batucadas, proyecciones, festivales, obra de teatro, performance; 24 escuelas y espacios para los más de 100 talleres que sucedieron de manera simultánea y escenarios repletos de goce y fiesta.
Una feria enorme multicolor y transfeminista sucedió en la plaza Pringles, que albergó además una radio abierta y la Asamblea de las Feministas del Abya Yala, que bajo la consigna “Plurinacional desde el Abya Yala hasta Kurdistán” abrazó las voces de las resistencias a la devastación extractivista, patriarcal, capitalista, racista, colonial, heteronormativa y adultocéntrica, con una ceremonia ancestral en que pactamos vivir, luchar y resistir.
Tanto la marcha del día sábado contra los transfemicidios y travesticios, como la marcha del 35° Encuentro Pluri Disidente del día domingo, fueron multitudinarias. Kilómetros de caminata una ciudad vallada y repleta de policías armados en las entradas de iglesias, centros evangelistas e instituciones estatales. Cientos de cuadras que transitamos convencidas, convencides de que el transfeminismo va a vencer.
Los cantos con los nombres de las desaparecidas, de les desaparecides y asesinades, transformando el dolor en lucha: Guadalupe Lucero, niña que desde hace un año y cuatro meses es buscada en la provincia de San Luis, Florencia Magalí Morales, asesinada en una comisaría en abril del 2020. Tehuel Torres y la pregunta que su mamá y tantas personas más no dejamos de gritar durante el encuentro: ¿Dónde está Tehuel?
El brutal desalojo ocurrido en el territorio recuperado de la comunidad Lof Lafken Winkul Mapu, donde siete mujeres mapuche fueron detenidas y encarceladas, cuatro de ellas trasladadas al penal federal de Ezeiza, marcó el encuentro. Es urgente acompañar, es fundamental denunciar al Estado que ejerce terror sobre las comunidades mapuche, las encarcela y una vez más, bajo este gobierno les quita su posibilidad de autodeterminación y recuperación territorial.
“¿Por qué la machi está encarcelada? Porque es una herramienta importante para fortalecer nuestra espiritualidad. Nos tienen miedo porque sabemos vivir libres”, dijo una compañera mapuche. Y es eso lo que les asusta. Que sepamos vivir en libertad, con nuestras autonomías corporales y comunitarias.
El 36° Encuentro Plurinacional será en Río Negro, para abrazar la lucha de las hermanas mapuche, por el freno al despojo y la represión.
En el marco del «Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas», hablamos con Carlos del Frade, periodista reconocido por su abordaje sobre el narcotráfico desde una perspectiva histórica, geopolítica y localizada
Compañía Tinku se presenta en Teatro Sala (Santa Rosa 212). Corroídas investiga la fragilidad de la resistencia humana: caer, romperse y encontrar en la rotura una nueva forma de sostén, la insistencia en permanecer. Es un recorrido físico por las marcas que deja el tiempo, una danza sobre la herrumbre de los vínculos donde la cercanía duele más que la distancia.
May Sarton rompe todos los criterios curatoriales que veníamos trabajando en Casa Chuncana. No es una escritora contemporánea (vivió de 1912 a 1995) ni es una editorial independiente (Gallo Nero es una editorial española bastante bien posicionada en el mercado). Entonces, ¿por qué recomendar “Anhelo de raíces”?
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