Córdoba, ¿el refugio donde San Martín diseñó la libertad continental?

A 248 años de su nacimiento, recorremos los pormenores de sus pasos por la provincia, desde su estadía cerca del mítico nogal de Saldán hasta las importantes reuniones políticas en la Capital que definieron la libertad de medio continente

El 1º de junio de 1814, un carruaje ingresaba a la estancia de la familia Pérez Bulnes en la localidad de Saldán, Sierras Chicas. A bordo viajaba un hombre de 36 años con la salud quebrantada por un asma crónica y una responsabilidad que pesaba más que sus pulmones: la libertad de un continente. Aquél correntino no venía a Córdoba precisamente a retirarse, aunque así lo dijeran las crónicas de la época para despistar al enemigo.

Lo que la historiografía tradicional suele caracterizar como un descanso fue, en rigor, una estancia de 87 días exactos, donde el político y militar oriundo de Yapeyú, Corrientes, imaginaría -o mejor dicho, planificaría- lo imposible: el Cruce de los Andes, una de las hazañas militares más épicas de la historia de la humanidad.

Desde aquel prematuro mes de junio hasta el 26 de agosto del mismo año, San Martín habitó la vecindad de la actual Villa Allende, alojado por su conocido, Eduardo Pérez Bulnes, político cordobés y congresista de Tucumán.

A continuación, recorremos brevemente, los pormenores de sus pasos por la provincia, desde el nogal de Saldán hasta las reuniones secretas en la Capital que definieron la libertad de medio continente.

Monumento en Saldán. Foto: La Voz del Interior.

Bajo la sombra del nogal: el laboratorio de Saldán

Es enero de 1814. San Martín llega desde Buenos Aires al Norte argentino para auxiliar a un Manuel Belgrano que venía de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. A fin de mes, el correntino asume el mando del Ejército del Norte. Al poco tiempo, más precisamente en abril, su delicada salud empeora al punto que solicita al Directorio una licencia por enfermedad y propone que el mando quede en manos de Francisco Fernández de la Cruz. Es aquí donde ya tiene en mente que la defensa del Norte debe ser una «guerra de guerrillas», liderada por los «infernales gauchos» de un tal Martín Miguel de Güemes.

En búsqueda de un clima más seco pasa por Tucumán y luego por Santiago del Estero, para finalmente arribar a la emblemática provincia de Córdoba, donde renuncia finalmente al Ejército del Norte y se predispone a diseñar el Plan Continental.

La estancia donde se alojó San Martín perteneció originalmente a Luis de Tejeda y Guzmán, denominado el «primer poeta argentino», y conservaba un estilo de galerías al naciente y poniente. Según el historiador local Esteban Dómina en La Voz, el General pasaba sus días en una de las cuatro habitaciones de la hilera principal, levantándose temprano para tomar café y escribir con pluma sus diarios y cartas. Su único acompañante constante era un edecán que realizaba las diligencias, evitando actividades públicas para preservar su intimidad y seguridad.

El punto nodal de este refugio serrano era un enorme nogal, que para 1814 ya sumaba dos siglos de vida. Bajo su sombra, San Martín recibió a figuras como el general José María Paz, quien en sus Memorias Póstumas relató haberlo visitado en esa «estanzuela a cuatro leguas de la ciudad». Allí, mientras respiraba el aire reparador de las sierras, el Libertador maduró la idea de que la verdadera llave de la victoria estaba en atacar el corazón del poder realista en Lima por la vía del Pacífico.

Niñeces en acto patrio en Saldán. Foto: El Milenio.

El pacto de la calle 25 de Mayo

Dos años después de su estadía en las sierras, en julio de 1816, San Martín regresó a la ciudad de Córdoba con una urgencia: el apoyo oficial para el Ejército de los Andes.

El líder militar se alojó en la casa de José Orencio Correa mientras esperaba a Pueyrredón, quien llegaba desde Tucumán tras la Declaración de la Independencia.

Las crónicas de Ignacio Garzón mencionan que el Cabildo local y el gobernador salieron a recibir al Director Supremo con algarabía, pero la verdadera historia se escribió entre cuatro paredes. Los días 21 y 22 de julio de 1816, en la casa de la familia Arredondo (ubicada en la intersección de las actuales calles 25 de Mayo y Alvear, edificación demolida en 1957), ambos líderes sellaron el acuerdo definitivo.

Rudecindo Alvarado, escolta de la comitiva, narró que a las 5 de la mañana ya se encontraban reunidos. De ese encuentro surgió la designación de San Martín como General en Jefe del Ejército de los Andes y el aval total para la increíble expedición a Chile. «En Córdoba quedaron acordadas las bases», sintetizó Bernardo de Irigoyen en sus recuerdos históricos.

Esta no fue la última vez que el líder pisó territorio cordobés. Como señala el historiador Efraín U. Bischoff en su Calendario cordobés sanmartiniano, el General cruzó el territorio provincial en múltiples ocasiones entre 1813 y 1823, pasando por Río Cuarto y las rutas del sur provincial en más de una ocasión. Al partir hacia Mendoza el 26 de agosto de 1814, San Martín envió una carta de agradecimiento a Pérez Bulnes por la hospitalidad que le permitió, literalmente, salvar su vida y diseñar la libertad de América.

Córdoba y el proyecto de una monarquía incaica

La relación de San Martín con Córdoba también tuvo un fuerte componente intelectual. Como rescata Felipe Pigna en La voz del Gran Jefe, el Libertador reunió a la intelectualidad cordobesa para proponer la reimpresión de los Comentarios reales de los Incas de Garcilaso de la Vega, obra prohibida por la Corona Española (Carlos III) mediante una Real Cédula tras la rebelión de Túpac Amaru II.

El interés en esta obra trascendía lo meramente literario; San Martín apoyaba -al igual que Güemes- el plan de Belgrano de coronar a un descendiente de los Incas en una monarquía constitucional americana que gobernase los territorios liberados.

La lista de suscriptores para este libro fue encabezada por el propio San Martín y seguida por figuras cordobesas como José María Paz, el rector Juan Antonio Sarachaga y Pérez Bulnes. Mientras porteños como Tomás de Anchorena se burlaban de la «casta de los chocolates», dejando entrever el racismo colonial todavía imperante en cierta élite portuaria, en Córdoba se discutía seriamente una monarquía incaica como forma de dar legitimidad nacional a la nueva nación.

Juan Bautista Bustos, líder militar y gobernador de Córdoba, aliado sanmartiniano.

La Docta: ¿pulmón logístico de la gesta?

El Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba conserva documentos que demuestran que la provincia fue un territorio más que relevante para la gesta sanmartiniana.

Por su ubicación estrategia, su incipiente industria y los políticos independentistas -como Juan Bautista Bustos y quienes fueron antes nombrados- la provincia se convirtió en uno de los principales centros logísticos de las operaciones libertadoras. Su aporte fue decisivo en la producción de insumos críticos gracias a la fábrica de pólvora de Córdoba, cuyo suministro fue la base para la labor de maestranza de Fray Luis Beltrán, complementada con la fabricación local de sables y lanzas.

En cuanto al transporte, la provincia hizo valer su tradición como la capital de la cría de mulas desde la época virreinal. De sus estancias partieron miles de ejemplares, el único transporte capaz de resistir el rigor de la piedra y la falta de oxígeno en las altas cumbres. A esto se sumó el trabajo de las teleras cordobesas, quienes tejieron miles de frazadas y ponchos para proteger a la tropa del gélido clima andino.

Finalmente, el aporte humano completó la sinergia necesaria para la gesta. Córdoba sumó, al igual que Cuyo, a cientos de reclutas de sus milicias y batallones de libertos que, junto a los recursos materiales de «la Docta», permitieron que la visión estratégica de San Martín se transformara en una realidad operativa. La provincia funcionó, así, como el verdadero pulmón logístico que sostuvo la expedición trasandina.

Fuentes:

Domina, Esteban. Entrevista en La Voz del Interior (16 de agosto de 2024). "El paso de San Martín por Córdoba no fue un descanso: qué hizo en Saldán en 1814".

Paz, José María. Memorias Póstumas. Citado en "San Martín en Córdoba", Agencia Córdoba Cultura (2018).

Garzón, Ignacio. Crónica de Córdoba. Citado por Víctor Barrionuevo Imposti en "El Libertador Don José de San Martín y la Provincia de Córdoba", Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (1954).

Alvarado, Rudecindo. Autobiografía. Citada por Víctor Barrionuevo Imposti en "El Libertador Don José de San Martín y la Provincia de Córdoba", Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (1954).

De Irigoyen, Bernardo. Recuerdos del general San Martín. Publicado originalmente en Revista de Buenos Aires (1863).

Pigna, Felipe. La voz del Gran Jefe. Vida y pensamiento de José de San Martín. Buenos Aires: Planeta, 2014.

De la Vega, Inca Garcilaso. Comentarios reales de los Incas. Referencia sobre su propuesta de reedición en Córdoba (1816) en La voz del Gran Jefe.

Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba (AHPC). Documentos del "Fondo Gobierno" sobre provisión de recursos, armas y correspondencia de José de San Martín (1814-1817).

Bischoff, Efraín U. Calendario cordobés sanmartiniano. Córdoba: Editorial Copias, 2000.

Puntano. Licenciado en Comunicación Social. Consumidor problemático de soberanía nacional.

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