Un contundente Rechazo

Con el 61.88% el Rechazo al texto propuesto por la Convención Constituyente de Chile se impuso al Apruebo, que apenas cosechó un 38.12% de los casi 13 millones de votos emitidos. El reordenamiento discursivo de la derecha, la deslegitimación de la Convención, la crisis y la mala imagen del gobierno como telón de fondo para un país que abre una etapa de incertidumbre. ¿Barajar y dar de nuevo? Una crónica del Plebiscito de Salida por Eze Peressini para Enfant Terrible

Por Redacción Enfant Terrible |

🕒 9 minutos de lectura

Ezequiel Peressini para Enfant Terrible

La mañana no empezó bien. Para el día 4 de septiembre estaba programado el cambio de horario en Chile, los relojes se adelantarían una hora. Aunque esto se postergó para evitar problemas con las elecciones. Eran las 8, pero seguían siendo las 7am. Los centros de votación y las calles aledañas se llenaron de gente desde temprano. Largas filas en silencio y sin mucha algarabía. El resultado abierto y la incertidumbre marcaban el clima de la mañana.

Chile es un país serio y ordenado. Dentro de los centros de votación los colaboradores del Servicio Electoral (Servel) por doquier ayudaban a organizar, pacos y militares custodiaban las escuelas mientras ayudaban a las señoras mayores a cruzar la calle. Los cuidadores de coches, que de manera improvisada se pusieron un chaleco amarillo o naranja para ganar unas lucas, organizaban los estacionamientos. Lo de siempre: una fiesta cívica estaba en marcha.

Dentro de las escuelas se repetía la realidad en miniatura: los apoderados generales del Apruebo conversaban con la gente, explicaban el proceso y se los veía bien activos. Sus mesas de operaciones eran bien visibles y activas. En una escuela del Barrio Quinta Normal uno de ellos dijo:

“Es la elección más importante de la historia, creo que más importante que la del plebiscito del 88. Es una elección muy binaria: o se queda la del 80 o la cambiamos”

Después de almorzar, ya en otra escuela, me acerqué a conversar con los apoderados generales del Rechazo. A diferencia de los del apruebo, ellos estaban ubicados en la parte más recóndita de la escuela, casi escondidos, con teléfonos celulares al rojo vivo y con planillas excel que revisaban de manera permanente. “No podemos dar declaraciones”, dijo de manera hosca y siguió en lo suyo. Concentrados en que cada uno de los apoderados de mesa hiciera su tarea.

La tarde pasó rápido. Las escuelas cerraron a las 18hs ya con muy poca gente por votar. Las larguísimas filas que habían dominado el día se habían acabado y las urnas trasparentes comenzaron a abrirse. Las escuelas se cerraron para comenzar el conteo que tenía tanta tensión como un acorde de novena. Las radios y televisores se encendieron, los smartphones actualizaban a cada minuto la página del Servicio Electoral (Servel) el para saber los primero datos. Apenas pasadas las 18:30 horas se arrojó el primer dato: el apruebo ganaba con el 52,5%. Pero no era para celebrar, solo eran las mesas de votación en el exterior, donde el apruebo ganaba de manera muy apretada.

La sensación de triunfo se desvaneció rápidamente, como un espejismo. Al entrar las mesas de Magallanes, que por diferencia horaria se escrutaron una hora antes, el Rechazo pasó a ganar con el 55%. Ya a las 19hs, con solo el 6,4% de los votos la tendencia se marcó y era irreversible: 63% para el rechazo y 37% para el apruebo. “Tengo algunas planillas de varias escuelas y en ninguna ganamos, va a ser difícil dar vuelta esa tendencia, aunque sean muy poco representativa” dijo un militante del Apruebo con el que conversaba mientras encendía un nuevo cigarrillo, mientras el anterior aún seguía humeando en el cenicero.

Allí recordé lo que más temprano había sucedido: medio en chiste y medio jugando, una persona con la que compartí el almuerzo me dijo: “Mira el mensaje que me llegó. El “momio” este me dice que votó rechazo y que te pregunte a vos, el Argentino, que pasa con las constituciones comunistas como las de Argentina y Venezuela”. Momio se les dice en Chile a las personas de derecha y conservadoras y pensé ¿Cuántos momios habrán pensado, actuado y votado así?

Entrada noche la respuesta a mi pregunta se consolidó de manera objetiva: Los derechistas del Rechazo capitalizaron la apatía y la bronca por la situación económica y la inestabilidad política. No solo de los momios que siempre votaron por la derecha, sino que ampliaron su votación en base a los descontentos y se chuparon a gran parte de los votos que en el plebiscito de entrada del 2020 habían votado por tener una nueva constitución a través de una Convención Constitucional. Así, con el 99.9% de los votos escrutados, el rechazo cosechó 7.878.434 votos alcanzando el 61,87% de los votos. El apruebo obtuvo 4.855.507 votos, el 38,13%. Una diferencia superior al 10% que auguraban las encuestas.

Con una enorme participación electoral que supera los 13 millones de votantes sobre un padrón de poco más de 15, la masividad que garantizó la obligatoriedad, se volcó a rechazar la nueva constitución redactada por la Convención Constitucional. Hoy, el Rechazo tiene casi la misma cantidad de votos que todos los emitidos en en la segunda vuelta electoral de 2021, donde Gabriel Boric triunfó sobre el derechista del José Antonio Kast.

La derecha festeja, el gobierno acepta la derrota y busca nuevos pactos

En los bunkers del Rechazo los festejos no se hicieron esperar. La dirigente Ximena Rincón, Senadora de la Democracia Cristiana (DC) (a pesar de que la DC se volcó oficialmente al Apruebo) fue la primera en hablar desde el bunker y dijo: "Es importante el voto obligatorio acordado el 15 de Noviembre del 2019. La ciudadanía se pronunció de manera contundente. El Rechazo ha ganado y se ha impuesto de manera clara y rotunda. Los chilenos no quieren esta Constitución, ni la emitida por la Convención. Quieren una nueva y buena. Tenemos una nueva oportunidad, nuestros hijos nos lo demandan. Llegó el momento de guardar las banderas y buscar la unidad".  

En las salas de los hoteles donde festejaban todo era sonrisas y banderas de Chile. Se cantaba con fervor patriótico el himno, como una reivindicación de su triunfo. Seguramente los teléfonos sonaban sin cesar, y más allá de los protocolos formales, una llamada no se demoró en llegar. Francisco Chahuán, Senador y Presidente de Renovación Nacional (RN) confirmó que el Presidente lo había llamado: "El presidente nos llamó para felicitar la campaña del rechazo. Nosotros nos ponemos a disposición y escucharemos los mecanismos para tener una nueva constitución”.

Eran ya las 20:15 horas y la Diputada Karol Cariola, dirigente del PC y una de las jefas de campaña del Apruebo rompió el silencio desértico que reinaba en el búnker del Apruebo: “Nuestra voluntad es fuerte y clara por garantizar los mecanismos necesarios para dotarnos de una nueva constitución. Lo reconocieron los dirigentes del rechazo, le prometieron a Chile que avanzarán en una nueva constitución" 

En vivo y por televisión abierta y las radios de todo el país estábamos siendo espectadores de la conformación de un nuevo pacto. Pacto que obviamente no surgió de la noche anterior, si no que forma parte de una nueva estrategia del conjunto del régimen para transitar la crisis que significa el triunfo del Rechazo, para evitar la temida inestabilidad. Las palabras unidad nacional, acuerdo, diálogo y responsabilidad se trasformaron en puntos comunes de los discursos de ganadores y perdedores.

El presidente Gabriel Boric habló en cadena nacional desde La Moneda confirmado lo que todos habían dicho antes: ni una palabra más ni una palabra menos. Su discurso no tuvo un ápice de improvisación, su mensaje fue hacer público lo que ya habían hablado por teléfono “En Chile las instituciones funcionan. Este 4 de septiembre la democracia sale más robusta. Chile opta por el diálogo y los acuerdos y de esto estamos orgullosos. Así es como mejor avanzan los países”. Saludó el triunfo del rechazo y doró la píldora de la derrota, que por abajo y en las calles cayó como un baldazo de agua fría. 

Boric esbozó su primer balance del resultado desde un palco de la Casa de Gobierno: “El mensaje del pueblo es que no quedó satisfecho con el texto de la Nueva Constitución. El maximalismo, la violencia y la intolerancia deben quedar a un lado. Hay que escuchar la voz del pueblo”. Desmarcándose de las propuestas más radicales de la Nueva Constitución y también del estallido social, que en octubre de 2019 ganó las calles exigiendo la renuncia de Sebastián Piñera y una salida de fondo a la crisis social y política que vivía el país. 

Los acuerdos y compromisos de nuevos encuentros, donde los viejos enemigos políticos se sentarán en la misma mesa, son hechos que el triunfo del rechazo precipitó como la gravedad precipita la caída de las frutas maduras: “Me comprometo a poner todo de mi parte para construir junto al congreso y las instituciones de la sociedad civil un nuevo proceso constituyente. Mañana a primera hora me reuniré con los presidentes de ambas cámaras para avanzar rápidamente en esta dirección. Hago un llamado a poner a Chile por delante para acordar los plazos y bordes de un nuevo proceso constitucional, del que el congreso Nacional debe ser principal protagonista” concluyó Gabriel Boric con la agenda repleta de citas para la próxima semana.

La primera reunión de gabinete no será fácil, los pactos también significarán que los fusibles internos van a saltar para dar lugar a nuevas formaciones que reflejen esos acuerdos, dando lugar a reacomodamientos dentro del gobierno.

Algo novedoso que podría ser una de las claves para entender esta victoria del Rechazo, es que la derecha abandonó su defensa de la constitución pinochetista. Todas las fuerzas políticas acuerdan con que la constitución del 80 fue herida de muerte por el Estallido Social y que la actual crisis económica impactará socialmente, por lo que están obligados a impulsar algunas reformas. En realidad, todos están de acuerdo menos José Antonio Kast. El dirigente del Partido Republicano sigue buscando posicionarse en el polo más duro y reaccionario del espectro político. Kast no quiere ninguna nueva constitución y busca base social para transformar en triunfo electoral en un triunfo político que le permita solidificar el régimen reaccionario y represivo que todavía no cae a pesar de estar perforado como un colador.

"Hoy se rechazó una constitución que le hacía mucho daño a todos los chilenos. Millones de chilenos le han cerrado la puerta a este proceso constituyente que ha fracasado. Hoy primó el sentido común de una mayoría por sobre la ideología de unos pocos”

Él se planta como opositor frontal al gobierno de Boric, porque en el Gobierno está el PC y con él nada hay que discutir: “Que no quede ninguna duda, este triunfo de rechazo es también una derrota del gobierno. Presidente Gabriel Boric, esta derrota es también su derrota. Ahora, usted tiene el deber de asumir su mandato constitucional de gobernar para todos los chilenos, no solo para un sector.” afirmó Kast.

Poco se sabe a estas horas de cuál será el futuro de las negociaciones. Todo marca de que la pelota la tendrá el Congreso, son el Senado y la Cámara de Diputados, quienes a través de los mecanismos de reformas constitucionales impulsará cambios cosméticos a la Constitución pinochetista. 

El triunfo del rechazo fue amplio pero no es nocaut

Con el plebiscito de salida parece que el proceso se cerró, pero las apariencias engañan. El amplio consenso por una nueva Constitución en Chile indica que viviremos una nueva fase del procesos político del país. No todo lo que brilla es oro y el triunfo electoral de la derecha no fácilmente se trasformará en un triunfo político, a pesar de la diferencia de los votos. 

Si hay reacomodamientos en la derecha y en el gobierno, seguro los habrá en las organizaciones de base  y populares, en los sindicatos y en los territorios. La reorganización puede marcar un impasse donde los balances se harán a fuego. Las luchas pueden retraerse, como los resortes que se comprimen para acumular fueras y garantizar su cometido.

El proceso sigue abierto, con una nueva correlación de fuerzas donde la derecha triunfante buscará ordenar la cancha a su favor. Resta ver cómo responderán los que votaron por el Apruebo ¿Se irán a sus casas sin más? ¿Los estudiantes dejarán de luchar por la educación pública? ¿El pueblo trabajador estará dispuesto a soportar el peso de toda la crisis económica? ¿Las mujeres y las disidencias dejarán de ser parte activa de las luchas para pasar soportar el patriarcado, la opresión heteronormativa y la violencia? ¿El pueblo Mapuche soportará la militarización que busca extenderse? 

La coctelera electoral mezcló todo y tuvo de resultado un trago amargo para quienes buscan un cambio. Pero las dulces bebidas con las que celebra la derecha son embriagadoras. Ellos ganaron una importante elección y por una importante diferencia, pero no fue por nocaut. 

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Redacción Enfant Terrible

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