Asumieron los 127 diputados nacionales. El Congreso que se viene es la estratificación de la vulgaridad carroñera del "todo vale". La irreverencia de gritar "la casta tiene miedo" siendo presidente, diputado, diputada, secretaria de la coima. Vedettes sobran, escasea el derecho ciudadano.
Se movieron fichas, hicieron cabildeo entre pasillos, La Libertad Avanza primera minoría, pasó por dos legisladores a Fuerza Patria: 95-93. Las ideas de la libertad tienen un precio altísimo. Pan y circo en prime time, las paredes del Congreso no sienten los gritos de afuera.
Esta semana, Martín Maldonado, investigador del Conicet, salió a desmentir los números dibujados por el INDEC, al decir que no se puede tomar como modelo de medición, únicamente, la cartilla de alimentos, sino que habría que medirla en su muldimensionalidad (salud, vivienda, escolaridad, etc.). De ser así, la pobreza pasaría del 30 al 67%. ¿Quién estaría dispuesto a soltar su sueldo de seis millones de pesos?
"Cambiar la metodología implicaría que el gobierno de turno se tiene que hacer cargo de 67% de pobreza, en vez del 30% de pobreza. Con lo cual es una pésima noticia política", afirmó.
Los números no cuentan la realidad, más bien difumina la incredulidad de los 350 mil despidos en el sector industrial, el desempleo que escaló a un 8% y la subocupación al 13%. Sueldos pulverizados para cuerpos explotados. Tres trabajos para rascar la canasta básica.
Por si no fuera poco, las reformas que asoman proponen jornadas de 12h, extender hasta los 70 años la edad jubilatoria y una educación intervenida por un libertarismo que es libre en lo económico e intervencionista en los derechos ciudadanos.
Demostrar los "curros" y negociados de las instituciones públicas justificó que cualquier trabajador sea considerado "casta". Quizás sea porque en el Congreso, más que trabajar, se farandulea.