Hernán Pujato, ¿el “San Martín antártico”?

En el aniversario de su natalicio, recordamos las principales hazañas de uno de los militares más trascendentales en la historia argentina en el continente blanco.

Entrerriano, egresado del Colegio Militar de la Nación como subteniente de infantería, Hernán Pujato se desempeñó en el Regimiento de Infantería de Montaña en Mendoza; fue jefe del Estado Mayor de la Agrupación Patagonia; y agregado militar en Bolivia, donde le presentó a Juan Domingo Perón, el Plan Antártico (1949), fundamental para profundizar la soberanía nacional bicontinental.

Este plan incluyó una deliberada presencia del Ejército Argentino, la rama más popular de las FF.AA nacionales, la creación de un organismo científico, poblados, bases y la adquisición de un rompehielos. Otro gran objetivo desarrollado en dicho planeamiento fue que Argentina llegara al Polo Sur desde la Antártica americana, la geografía más compleja para alcanzar esta epopeya.

Hombre de palabra y hechos

Los objetivos del Plan Antártico se cumplieron con el correr de los años, incluso después de que Pujato dejara su dirección. Esto refleja el grado de influencia que tuvo en sus predecesores, demostrando que su visión superó las diferencias políticas, incluso bajo gobiernos contrarios al peronismo, fuerza con la que él se identificó durante su vida.

En 1951, Pujato fue el artífice y primer director del Instituto Antártico Argentino, una institución fundamental que sentó las bases para la investigación científica sistemática y la coordinación de la actividad nacional en la Antártida Argentina.

Una de sus acciones más trascendentales fue la fundación de la Base General Belgrano el 17 de enero de 1955. Esta no fue un asentamiento provisional; su ubicación estratégica al sur del Círculo Polar Antártico y su carácter permanente constituyeron una declaración explícita de soberanía en un área de creciente interés internacional.

La adquisición del rompehielos ARA General San Martín también materializó un pilar del Plan. Este buque se convirtió en el principal medio logístico para sostener y reabastecer las bases antárticas argentinas, garantizando una ocupación efectiva y continuada del territorio. Fue vital para el traslado de personal militar y científico. Su operatividad se extendió hasta principios de la década de 1980, cuando fue dado de baja y comenzó a ser reemplazado por el ARA Almirante Irízar, esencial para las campañas antárticas actuales.

La hazaña de que una expedición argentina llegase al Polo Sur se alcanzó el 10 de diciembre de 1965 con la “Operación 90”, conducida por el entonces coronel Jorge Edgard Leal, logrando un hito para la historia latinoamericana.

Con respecto a poblar el continente con familias argentinas, una de las máximas del Plan Antártico, pudo materializarse finalmente bajo la última dictadura cívico-militar. En 1978, se instaló en la Base Esperanza un grupo familiar, junto con viviendas, una escuela pública, una oficina del correo y otras instalaciones necesarias para la vida en comunidad. El objetivo era demostrar la posibilidad de vivir y reproducirse en la Antártida, generando así “nacionales antárticos” que nacieran y crecieran en el territorio. De hecho, el primer nacimiento de un ser humano en la Antártida fue el del argentino Emilio Palma.

En el contexto de la Guerra de Malvinas, el general Pujato, ya retirado, se ofreció voluntariamente como piloto para una misión suicida contra el buque insignia del Reino Unido. Su deseo, sin embargo, fue rechazado. Finalmente, falleció el 7 de septiembre de 2003, y sus restos descansan en la Base Antártica San Martín, un testimonio de su vida dedicada a la soberanía nacional en la Antártida.

Puntano. Licenciado en Comunicación Social. Consumidor problemático de soberanía nacional.

Te puede interesar

El aguante

Bancá el periodismo de base, cooperativo y autogestivo

Para hacer lo que hacemos, necesitamos gente como vos.
Asociate

Cooperativa de Trabajo Enfant Terrible Limitada.
Obispo Trejo 365, Córdoba.

[email protected]