El Cordobazo, organización por la liberación nacional

Pasó el tiempo. Los enemigos parecen los mismos, pero con disfraces aggiornados a esta realidad distópica. Con amos jugando a ser esclavos y esclavos con más sed de ser amos que libertadores, el Cordobazo suena a un sueño idóneo, vintage, ¿imposible de replicar?

57 otoños de la ebullición que marcó al país. No nació del “mayo francés” ni del asesinato del Che. Tampoco brotó por el mero coraje de Tosco, Torres y López. El Cordobazo no fue un momento en sí; fue la parte más visible de un iceberg forjado en las profundidades de la organización popular durante décadas.

La revolución nacionalista perfiló a Córdoba como el corazón industrial del país. Una marca de identidad que late hasta hoy. Entre 1943 y 1955, se fabricaron los primeros aviones a reacción de la región (por dar solo un ejemplo), posicionando a La Docta como el polo científico y tecnológico de vanguardia, a nivel continental. El único competidor era Estados Unidos.

La alta calificación técnica de los laburantes fue de la mano con la dignificación del trabajo, una política integral peronista. Por aquel entonces, los sindicatos discutían salarios y también un modelo de país, en calidad de protagonistas. Años después, la “Fusiladora” (gobierno de facto de 1955-1958) con Eduardo Leonardi y Eugenio Aramburu al mando, intentó restaurar la infamia oligárquica.

Se matan hombres, no ideas

Los hijos de aquella Córdoba industrial forjaron una identidad combativa que logró la recuperación y consolidación de la CGT Córdoba, con Atilio a la cabeza (1957); el primer paro nacional contra la dictadura y la construcción de la Resistencia Peronista para enfrentar a la opresión.

La resistencia pasó de una posición defensiva a una ofensiva. Con los programas de Huerta Grande (1957), La Falda (1962), y el documento 1 de mayo de 1968, el sindicalismo revivió el espíritu de la Constitución del 49’ y soñó con un país federal. El objetivo estaba claro: liberar a la Nación para devolverle la felicidad al pueblo.

El Cordobazo fue parte de un largo proceso de lucha y protesta obrera que tuvo al peronismo como principal protagonista, en unidad con sectores de la izquierda nacional.

Fue desde aquella gesta donde la clase rompió con otro imposible: poner a un obrero en la gobernación. Para llegar a eso hubo que resistir, proponer y organizar el estallido. El verdadero “no fue magia”. Si para algo nos sirve recordar esta fecha es para entender que el trabajador argentino es el único sujeto político capaz de transformar la Patria. Para caminar hacia ese fin, primero hay que empezar a forjar un principio.

Hoy, buena parte de la dirigencia achica su horizonte a los marcos del liberalismo, con más administradores de la pobreza que libertadores de la Nación.

Ante la historia, cabe preguntarse: ¿estamos hoy gestando alguna alternativa a esta realidad o solo “resistiendo con aguante”?

Foto de portada: José Ardiles / Archivo de Luz y Fuerza.

Puntano. Licenciado en Comunicación Social. Consumidor problemático de soberanía nacional.

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