Argentina vs Egipto: el partido de la tercera posición

Del Canal de Suez al Río Paraná; de la Tercera Posición de Perón al panarabismo emancipatorio de Nasser, las claves de dos naciones bicontinentales unidas por el espejo de la soberanía y los enemigos compartidos

Por Santiago García


Octavos de final y nos enfrentamos de nuevo a un equipo que debuta en estas instancias de campeonato. Esta vez nos toca jugar ante a uno de los países con más influencia en la construcción de la historia occidental. Una nación bicontinental, como Argentina. Y el único país que conserva una de las maravillas del mundo antiguo

Egipto, al igual que los dos últimos rivales de la Argentina, consolidó sus independencia en el siglo XX. Del mismo modo que Austria es un país con un pasado imperial y su territorio también marca la frontera de civilizaciones.

A su vez, este estado del norte africano comparte una cultura, espacio geográfico e incluso un panarabismo que lo acerca al primer rival mundialista de la selección: Argelia. Es importante hacer estas conexiones para no aislar a los Estados de sus relaciones geográficas, históricas y proyectos políticos a futuro.

Antes de indagar en la historia habría que recalcar que la relación comercial-diplomática entre Argentina y Egipto es una de las más consolidadas dentro del mundo árabe (similar a la que tenemos con Argelia) y que sigue la línea pro comercio que se da con la mayoría de países del Sur Global. Egipto es un gran importador de maíz y soja argentina. Además, la nación árabe cuenta con acuerdos con Argentina en 1988 para el desarrollo nuclear con fines no bélicos-armamentísticos, con la INVAP como cabeza ejecutora del reactor ETRR-2 y una planta de radioisótopos en Inshas.

Mapa político de Egipto. Fuente: EOM.

Enemigos compartidos

El país de los faraones, Cleopatra y las grandes pirámides tiene una similitud histórica contemporánea con Argentina. Parecido a lo que fue el G.O.U en la Argentina de 1943, Egipto dio un giro nacionalista profundo en 1952 comandado por militares soberanistas contrarios a las políticas de Londres y Tel-Aviv. Además podríamos argumentar que la figura más parecida a Perón, fuera de Argentina, es Gammal Abdal Nasser. 

En 1956, siendo el civil más gravitante de la revolución que había depuesto al monarca Faruq, sumiso a las posiciones británicas, el presidente Nasser asume la conducción del Estado y toma una decisión política que mantiene en vilo al comercio nor-occidental. Nacionaliza el canal de Suez: vía navegable que conecta el Mar Rojo (Océano Índico) con el Mar Mediterraneo (Océano Índico). Este canal era vital para el comercio británico que ya no dependía de la dificultosa ruta marítima de Cabo de Hornos y acercaba sus colonias del sudeste-asiático al mar que baña las costas europeas, asiáticas y africanas. Los reclamos por la soberanía del Río Paraná nos vienen a la mente al momento de recordar la historia del control territorial del estado egipcio.

Suez.

Suez, el control del agua y el comercio

La estatización de semejante punto neurálgico de la geopolítica mundial no fue por capricho. La negativa de un proyecto norteamericano para la construcción de una presa en el sur egipcio hizo reconsiderar las posiciones de Nasser respecto al rumbo de las políticas exteriores y necesidades económicas soberanas de la naciente república. Seguidamente, el estado egipcio tuvo que enfrentar la beligerancia británica, israelí y francesa en la Guerra del Sinaí, que se da ante la tercera posición que Egipto había adoptado ante la extorsión occidental y la laxitud soviética había tomado. Este territorio desértico nombrado en el artículo sobre Jordania y que conecta Asia con África y es el límite fronterizo entre el Egipto, Jordania e Israel. 

La república egipcia logró una importante victoria política , que le dio la espalda suficiente a Nasser para comandar durante una década los destinos de su nación. En un contexto de guerra fría, el nuevo gobierno, en materia internacional, tomó la posta del Movimiento de países No Alineados, que Sukarno y Ho-Chi Minh en su momento habían comenzado. 

Nasser.

La guerra de los seis días y Malvinas

La caída del peronismo a manos de los militares golpistas de 1955 cambió el rumbo soberanista del país en el siglo XX. Paralelamente en Egipto, la intervención en la guerra de Yemen, el conflicto en el Golfo de de Aqaba y la crucial guerra de los seis días, le sacaron al país norteafricano la potencialidad para liderar al mundo árabe y africano en su independencia del yugo occidental. 

La injerencia extranjera sufrida por Juan Domingo Perón, sumada a la acción de los colaboracionistas locales, culminó en los bombardeos de la Plaza de Mayo. En espejo, Egipto sufrió una derrota militar y política (en la guerra de los seis días) que fulminó el embate emancipatorio en todo el mundo árabe. Aún así, Nasser no fue destituido ni asesinado, su legado político trascendió los destinos de la nación egipcia. Libia, Argelia y los destinos de liberación de Yemen e Irak del dominio anglo-francés fueron trastocados por el impulso panarabismo de Nasser, como en su momento el peronismo modificó las demandas y sueños políticos de la región sudamericana.

En otro espejo, es importante recalcar que la Guerra de las Malvinas rompió hasta el momento la capacidad de proyección geopolítica de Argentina y profundizó la consolidación del bloque anglo-americano en el Atlántico Sur. En Egipto, el avance del estado israelí, la muerte de Nasser, el asesinato de Gadafdi y el debilitamiento de países como Líbano, Irak o Argelia, quebraron los planes panarabistas que atentaban el control geopolítico de la OTAN y sus aliados del territorio oriental del Mar Mediterráneo.

Soldados árabes en la Guerra de los Seis Días. Foto: Getty Images.

 Arqueología de la alternativa

Perón fue el ideólogo y redactor de la tercera posición en el materia de política internacional. Nasser tomó la posta, y desde su lugar en el mundo, con sus errores y aciertos dirigió al Estado egipcio en una experiencia integrista panarabista que reconfiguró la alternativa a las opciones que la Guerra fría ofrecía.

El control y la soberanía egipcia en el Canal de Suez ¿debería ser un ejemplo para el Río Paraná y la Vía Navegable Troncal Argentina? ¿Las capacidades de defensa militares deben ser repensadas o el legado de Nasser y Perón deberían ser suficientes? ¿Es viable una tercera posición en un mundo que está dejando atrás la unipolaridad?

En fin, ojalá no suframos tanto hoy ante la selección egipcia y que podamos repensar nuestras historias paralelas.

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