Crónica del primer GRE GRE Cordobés

El pasado fin de semana el teatro popular copó el Griego de Córdoba en una histórica maratón de teatro independiente, popular, a la gorra y para todos los públicos. Desde la mirada de Nacho Bisignano: "No sólo una desmitificación del teatro y la cultura como bien de consumo para las elites. Fue una manifestación en defensa de los derechos culturales de las clases populares. Una deliberada insistencia en construir lugares de comunión y encuentro. Una trinchera contra el avance destructivo del desarrollismo urbano, como nos enseñó la obra de los orilleros de la cañada."

Por Redacción Enfant Terrible |

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Foto: Santiago Mondéjar 

Por Nacho Bisignano para Enfant Terrible

Suele identificarse al teatro independiente con aquello que entendemos por cultura under.  Difícilmente pensemos lo “independiente” desligado de una experiencia íntima para un acotado círculo de entendidos. Los eventos masivos parecen situarse en un territorio ajeno e inalcanzable para todo aquel que desee dedicarse a la escena teatral en Córdoba. Sin embargo, no solo dicha premisa resulta a priori contraria al espíritu del verdadero teatro cordobés, sino que también contamos con instancias concretas que desmienten esa etiqueta de elite que injustamente se le otorga.

El Gre Gre cordobés. 1° Encuentro de teatro popular, celebrado el pasado fin de semana, fue una muestra clara de que el teatro independiente puede ser masivo y popular. Ni esnobismo cultural para una elite, ni círculo cerrado de contados espectadores. Esta primera edición logró consagrarse como un evento genuinamente popular, con entrada a la gorra, asistencia numerosa y propuestas disfrutables para todo aquel que se acerque.

Durante tres días, desde el comienzo hasta horas de la noche, el teatro griego se vio colmado por obras de teatro, danzas y murgas. La amplitud de la grilla denotaba el aspecto abierto de un evento que contó con la muestra de la biblioteca popular Julio Cortázar, la presencia de la radio comunitaria La Quinta Pata y el acompañamiento de otros espacios como La Poderosa, Servipoh, Ediciones de La Terraza y Libre base.

Antes de un tradicional festival de teatro, el Gre Gre logró desarrollar un carnaval artístico inundado por distintas ramas de la cultura. No se trataba de sentarse en una sala, ver una obra y retirarse, sino más bien de transitar una verdadera fiesta popular
Foto: Santiago Mondéjar 

El ambiente festivo se veía acrecentado por el sitio escogido para el evento. El teatro griego del parque Sarmiento logró recuperar el espíritu cultural que manifestaba el origen clásico del teatro. El Gre Gre emuló aquellas fiestas dionisíacas celebradas en la antigua Grecia apostando a una grilla abultada de números escénicos en un espacio grande y al aire libre.

La propia presentadora del evento, Julieta Daga, advertía en la presentación “Esto es como el teatro de la antigua Grecia, donde se presentaban obras de sol a sol”. La advertencia era una invitación a vivenciar un tipo de encuentro extraño para nosotros, pero que intentaba e intenta consagrarse como instancia habitual.

Erróneamente solemos relacionar el teatro a una actividad solemne, en la cual los espectadores se dedican a contemplar en silencio la acción de los actores en escena. En este sentido El Gre Gre recupera los atributos más hermosos del teatro clásico y disputa esa visión sesgada.

Mientras trascurrían las obras, el público desestimó su posición de espectador estático, y de manera natural tomó una postura activa y relajada. En cada presentación se podían observar conductas disruptivas con cualquier idea solemne del ámbito teatral: se charlaba, se tomaba mate, los niños correteaban entre las gradas, unos se levantaban para irse y volver, otros llegaban tarde.

Lejos de degradar el nivel artístico, el formato de festival, el espacio a la intemperie y el accionar del público, enriqueció la experiencia teatral. Obras como ¿Qué hacemos con Ubú? (Tres tigres teatro) o La puta mejor embalsamada (cortocircuito) lograron sentirse a gusto con el formato expandiendo su calidad y su impacto.  El alto nivel desplegado en estas propuestas demuestra que lo popular no implica bajo ningún aspecto una resignación de lo artístico. Al contrario, el ambiente de carnaval, ruido y masividad acrecentaron las potencialidades de las diferentes presentaciones.

Me cuesta pensar un mayor disfrute de la danza de De aquí nomás o de los provocadores y divertidos recursos escénicos de grupos como Plumas Negras y La Burbuja Circo en un escenario que no sea el teatro griego.
Foto: Santiago Mondéjar 

El alto nivel conseguido por las diversas propuestas se debe en parte al inmenso trabajo de organización, producción y difusión del conjunto de los grupos involucrados. El Gre Gre demuestra que colectivamente se pueden llevar a cabo eventos culturales de gran magnitud sin que estos deban recaer en lo comercial.

Este fue un gesto de resistencia, la muestra de que es posible convocar una gran cantidad de público desde la coordinación de grupos culturales independientes. No es necesario que venga Julio Chavéz o se presente una obra como Toc Toc para llenar un espacio de grandes dimensiones. Este evento nos enseña que aquello que puede ser disfrutable por el amplio público no tiene por qué ser comercial o vulgar. El Gre Gre expresa una resistencia de lo popular por sobre lo que impone el mercado.

Una manifestación en defensa de los derechos culturales del pueblo por sobre el consumo de entretenimiento. Una deliberada insistencia en construir lugares de comunión y encuentro social a contracorriente del avance destructivo del desarrollismo urbano, como manifiestan en la obra de los orilleros de la cañada.

Esperemos que este hermoso primer encuentro de lugar a una segunda, tercera o cuarta edición. A la vez, surge el deseo de que esta instancia sirva de impulso para la aparición de otros festivales teatrales de esta índole. Al disfrutar de una festividad del teatro popular nos damos cuenta de la falta que nos hacía. El Gre Gre deja impregnada su huella en la cultura de Córdoba exigiendo más marcas que dibujen nuestra historia con carnavales de calidad. Estas marcas nos recuerda el carácter más genuino del teatro: el arte como una fiesta del pueblo.

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