Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra

“Libertad, libertad, libertad”, gritaban eufóricos decenas de seguidores de Milei mientras la camioneta con la comitiva presidencial se abría paso lentamente en las angostas calles de Nueva Córdoba. A escasos metros de los festejos, militantes vestidos de violeta agredían al equipo de cobertura de los SRT-UNC, hiriendo en la sien al camarógrafo Horacio Di Franco y sustrayendo el celular de trabajo de la periodista Fernanda González.
Sin embargo, este no fue lo único hecho grave contra la libertad de prensa y libertad de expresión registrado ayer. Maribel, fotógrafa independiente, integrante del Colectivo cordobés "Fotógrafos en lucha", creado luego del fusilamiento del fotógrafo Pablo Grillo en marzo pasado, fue perseguida, detenida y violentada por la Policía Federal Argentina.
Maribel relató a Enfant con detalle los tensos minutos que precedieron a su detención. Había llegado al lugar del evento para realizar su trabajo, encontrando de inmediato un ambiente hostil para el registro periodístico.
“Llegué al acto de Milei y me encontré accidentalmente cerca de la valla, una valla humana de la Policía Federal” comentó la fotógrafa. Su objetivo era registrar el momento en que la comitiva presidencial se retiraba. “Estaba muy cerca del auto donde estaba Karina Milei, la tenía de frente. Milei estaba mirando hacia el otro lado, así que lo veía de espaldas” explicó sobre la única toma que logró capturar en medio del caos.

La dificultad para trabajar no solo provenía meramente de la euforia de los simpatizantes, sino directamente del operativo de seguridad. “Fue muy difícil registrar. Solamente pude hacer una foto y movida porque no me dejaban terminar de trabajar”, aseguró, señalando que tanto los fanáticos como la Federal entorpecían su labor.
La situación escaló cuando el vehículo presidencial se detuvo brevemente. “Ahí es como que la gente empieza a saltar la valla. Intenté seguir sacando fotos, pero tenía a los federales muy arriba mío, de forma bastante prepotente”, asegura.
Todo sucedió de forma vertiginosa, en cuestión de segundos. “De repente escucho que uno de los oficiales dice ‘a ella’, como ‘mirala a ella’ o algo así, y sigo caminando. Siento que están corriendo atrás mío (...) Me agarran y de repente tenía a un montón de civiles y uniformados de la Federal alrededor mío. Yo tenía la cámara en la mano y les dije: ‘Tengan cuidado porque tengo la cámara’” expresó. La respuesta de la oficial fue inmediata: “Me dice: ‘Guardala y dejá de sacar fotos’”.
Al intentar pedir una explicación, la violencia verbal y física se impuso. “Pregunto: ‘¿Por qué me están deteniendo?’, y lo único que me dicen es ‘cállate, cállate la boca’, y siempre con un trato malo” denunció la fotógrafa. “En un momento me agarran fuerte del brazo y yo les digo: ‘Me estás agarrando fuerte y yo no estoy haciendo nada’, y me respondieron ‘cállate’”.
Maribel intentó desesperadamente alertar sobre su situación. “Mandé un audio informando que me estaban deteniendo, que fue lo único que pude mandar”. La comunicación fue cortada de inmediato: “La oficial dijo: ‘A partir de este momento estás incomunicada. No vas a poder usar el celular, así que guardalo o te lo quito’”. Tras ser esposada, le informaron la acusación: “Solo en un momento pregunté, y me dijeron que era una ‘amenaza para el presidente’” reveló sobre la inverosímil imputación.
Al llegar la Delegación Córdoba de la Policía Federal Argentina (Avenida Hipólito Yrigoyen Nº 493-Barrio Nueva Córdoba), Maribel fue despojada de su documentación y sentada, aún esposada. “Al frente mío había un jubilado de 72 años que también había sido apresado en el mismo acto”.
Durante las horas de detención, la incomunicación fue total, relata Maribel. “Todo el tiempo intenté preguntar si podía hablar con alguien, que necesitaba informar, y nunca me dejaron hablar con nadie. No me dieron el llamado”, afirmó. Pese a que un oficial le comentó que “afuera había una abogada” para que se comunicara, la fotógrafa luego se enteró de la verdad: “Me entero de que no la dejaron. Ella pedía hablar conmigo, pero no la dejaron. Me tenían incomunicada”. La única formalidad cumplida fue la lectura de un acta que detallaba sus derechos, la cual fue obligada a firmar.
En conversación con la mencionada abogada, se trata de Marcela Bodoira, quien al enterarse de los hechos acudió a la sede. En conversación con la letrada, quien integra de la Guardia Jurídica de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba, Enfant pudo saber que se le negó toda comunicación con Maribel. “No me dejaron verla argumentando que el edificio no tenía capacidad para que ingrese una persona más al sitio de detención, a lo que respondí preguntando entonces porqué detienen personas. De todas maneras presione para la libertad y el resguardo de su condición física. Fue muy objetable todo el procedimiento”, advirtió.
Maribel luego fue trasladada a un subsuelo para la toma de huellas. “Me llevaron a un subsuelo que es un lugar bastante feo, como una cocina en desuso, llena de cucarachas”, describió, y destacó las dificultades técnicas que demostraban el manejo improvisado del procedimiento: “Ni siquiera tenían la tinta ni los elementos para tomar las huella. Lo tuvieron que pedir a Judiciales”.
Uno de los momentos más incómodos y cuestionables, según su relato, fue el examen médico. “Me dijeron: ‘Te va a revisar un médico’. Yo pregunto porque era un médico hombre, me sentía incómoda ante la situación”. Aunque le aseguraron que la presencia de dos agentes femeninos bastaba, la revisión se llevó a cabo en condiciones inapropiadas.
“Me hacen entrar a un vestuario también medio abandonado, con colchones sucios, y me dicen: ‘Ponete un poquito más lejos. Lo único que tenés que hacer es sacarte el vestido y darte una vuelta. Tengo que constatar que no tenés ningún moretón’” detalló. La revisión se complementó con preguntas personales sobre su salud, edad, estudios y profesión.
Finalmente, el proceso culminó con la toma de fotografías policiales. “Me hicieron un par de fotos más. Una con las dos oficiales con las camperas de Federal al lado mío y después hubo como dos o tres fotos más de frente, pero esta vez con dos oficiales mujeres, que me dijeron que iba a parar al prontuario”.
Maribel fue liberada alrededor de las once de la noche, aunque bajo la condición de comparecer en los próximos días en relación con la absurda imputación. La detención, justificada con el gravísimo y sin fundamento cargo de "amenaza al presidente", se suma a la agresión contra otros trabajadores de prensa, estableciendo un peligroso precedente de censura y represión contra el derecho fundamental a informar y ser informado en Argentina.
A continuación, el repudio del CISPREN a los graves hechos ocurridos ayer:
El Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren) manifiesta su repudio a la violenta detención de una reportera gráfica -mientras realizaba sus tareas periodísticas- por parte de efectivos de la Policía Federal Argentina durante la visita presidencial a Córdoba en el día de ayer.
La compañera, integrante del Colectivo de Fotorreportaje "Fotógrafos en marcha", fue víctima de agentes vestidos de civil que comenzaron restringiendo su labor para luego interceptarla violentamente sin mediar justificación alguna.
Este accionar no sólo vulnera derechos constitucionales para el libre ejercicio del derecho a la información y a la libertad de expresión, sino que culmina con su traslado forzado hacia la sede de la Policía Federal donde se le negó información sobre las causas de su detención y se le imposibilitó toda comunicación mientras la intervención de los abogados de la guardia jurídica de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba era activamente obstaculizada, impidiéndole verificar el estado de la reportera gráfica.
En este contexto, el grave episodio se suma a las lesiones sufridas y al robo de equipos a trabajadores de los SRT que realizaban su transmisión en vivo.
Por todo lo expuesto, el Cispren EXIGE:
El cese inmediato de hostilidades y persecución hacia la compañera por parte de las fuerzas de seguridad y del poder judicial.
Una investigación exhaustiva e independiente sobre el accionar violento y arbitrario de los agentes de la Policía Federal Argentina.
Recordamos que el respeto irrestricto a la libertad de prensa y de expresión en el ejercicio de nuestra labor es uno de los pilares de la vida democrática en nuestro país.
Foto de portada: Guadalupe Romero.
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