“El asesinato de Emi dejó un silencio ensordecedor en el barrio”

En el marco de la 16º marcha de la gorra a realizarse hoy, dialogamos con la familia de Emiliano Sosa, joven asesinado por la Policía hace un año y tres meses. ¿Cómo siguen las familias después de una muerte por gatillo fácil? ¿Cómo reconstruye la memoria de Emi?¿Qué resistencias ofrece la militancia ante el dolor?

Por Rodrigo Savoretti para Enfant Terrible

Emiliano Sosa de adolescente, asesinado a sus 23 años por la Policía de Córdoba.

Emiliano Sosa (23), trabajaba de delivery en una verdulería de día y en una rotisería de noche. Era amante de la música electrónica y solía concurrir al boliche Divi en la zona del Chateau Carreras. Le gustaban mucho las plantas, en el patio familiar se había adueñado de una parte donde hoy siguen creciendo sus flores. Allí pasaba gran parte de sus días, hasta que fue asesinado en la mañana del 27 de agosto del 2021 de un disparo en el pecho por el policía Martín Vallejos, que se encontraba de civil.

En un confuso episodio, a la altura del Puente 15 y Menéndez Pidal, Emiliano y un amigo, Leandro Lescano, quien tenía un arma de juguete en la cintura, se encontraron a Vallejos y dos de sus familiares, quienes iban en un auto particular. La versión policial que luego coincidió con la versión judicial final, consiste en que Vallejos actuó en “legítima defensa” porque tanto Sosa como Lescano estaban armados, aunque no encontraron la supuesta arma.

Cintia, hermana del Emiliano e integrante de la Coordinadora de Familiares de Víctimas de Gatillo Fácil, afirma que hubo varias irregularidades en la escena del crimen: “Nunca nos dejaron identificar el cuerpo de Emi, ni en la escena ni en el forense, solo lo pudimos ver cuando lo velamos. Hicieron sufrir a mi mamá y familia hasta el final. Luego salieron a decir que Emi tenía prontuario de ladrón cuando no tiene antecedentes”, acusó la mujer.

A pedido de la Fiscal Liliana Copello*, el Juez Peralta José Milton del Juzgado de Control y Faltas Nº 7 sobreseyó a Vallejos y cerró la causa por “homicidio calificado”. Por otro lado, la causa por “intento de robo” que involucra a Lescano está por elevarse a juicio.

Luego del crimen, Cintia contó que Infantería reprimió durante tres días seguidos a familiares y vecinos del barrio Colinas de Cerro donde vivían. “No pudieron lograr lo que querían que era militarizar el barrio, todos los pibes y pibas echaron a la Policía durante días y días. Querían venir a reprimir”, recordó Cintia.

El jardín de Emiliano.

¿Quién era “Emi”?

“Era el más malcriado de la familia. Siempre estaba llamando la atención, entonces todos estábamos pendiente de él. Nos hacía reír mucho, era un personaje la verdad. A mí me quería pagar para que le tienda la cama, a Marcos le robaba la ropa interior, a mi vieja le comía las milanesas antes de ponerlas en la mesa, y así con todos, le encantaba joder”, describió Cintia.

Su madre recuerda que cada dos por tres tocaba el timbre esperando que ella abriera para regalarle un ramo de flores. Tenía muy buen vínculo con su hermano Marcos, con quien sólo se llevaba un año y medio de diferencia. Hacían casi todo juntos. Les gustaba viajar en bici a los ríos cordobeses y adentrarse en aventuras en las sierras.

La madre de Emi un día en donde recibió el habitual regalo.

“El Emi era conocido por todo el mundo acá, era el amiguero del barrio, se escuchaba cuando él llegaba en la moto. Era piolasa, todos lo recuerdan con la mejor onda. No le tenía que haber pasado nada, se confundieron para la bosta, tendría que estar acá, yo lo amaba, era mi hermano, mi mejor amigo, solo quiero justicia, esto no puede quedar así”, expresó Marcos.

A pocos metros del hogar de los Sosa se encuentra un mural pintado en memoria de Emiliano. Cerca de allí, sus amigos lo comparten y lo recuerdan con gran estima: “Siempre estaba pendiente de que a ningún nene en el barrio le faltara comida, les llevaba yogures, frutas, le compraba a mi mamá en el kiosco familiar para hacer guiso y les llevaba a las familias que no tenían para cenar. Era muy comedido, se iba a sacar lo que tuviera para dartelo, él era así. Por eso su asesinato dejó un silencio ensordecedor en el barrio. Los pibes siempre me dicen que lo extrañan mucho”, recordó su hermana.

Mural barrio Colinas de Cerro en memoria de Emiliano.

Luchar contra la impunidad y el olvido

Después del asesinato la familia tuvo que lidiar con las operaciones de la Policía y el Poder Judicial, quienes actuaron de manera coordinada con el objetivo de “limpiar de culpas” a los uniformados, responsables de asesinar a una persona cada 17 horas en Argentina, según Correpi.

Al otro día del hecho, la Fiscal a cargo de la causa liberó a Vallejos y la familia nunca pudo verle la cara, ya que las instituciones se encargaron de encubrirlo: “Si nos encontramos en la calle con Vallejos no sabríamos identificarlo. El asesino de nuestro familiar está libre y nadie sabe lo que él es realmente”, denunció Cintia.

Por su parte, a la hora de justificar el sobreseimiento al policía Vallejos, el Juez Peralta expresó que “ciertamente, la acción de Vallejos de disparar hacia uno de los agresores en el pecho, es idónea para repeler la agresión, eso está fuera de discusión”.

La causa por el asesinato de Emiliano se encuentra cerrada, con Vallejos sobreseido y en libertad desde el momento de los hechos. La familia ha contratado a dos nuevos abogados que intentarán apelar el fallo y renovar la investigación para obtener justicia.

Marcos con el mural de su hermano

El acceso a la Justicia y a un abogado siempre es un camino difícil para las familias, por lo que se presenta una alternativa, en una especie de reflejo, el conocimiento de otros casos, de otras familias de otros barrios que han pasado por lo mismo, logrando una vinculación necesaria que se transforma en un motor de lucha colectiva.

“Conocer a otras madres, a otras hermanas, me ayudó un montón, fue muy importante. Vi su fortaleza y amor y dije: ‘yo también puedo, quiero luchar con ellas’. Ellas me aconsejaron sobre abogados, sobre estrategias jurídicas, me avivaron de muchas piedras que la Justicia te pone en el camino. Me dieron aliento para continuar. Cada vez que puedo ir a luchar con ellas, voy, me encanta, me siento con una tranquilidad que no me la da nadie”.

Cintia está participando junto a las madres de la Coordinadora de Familiares de Víctimas de Gatillo Fácil en la organización de la 16º Marcha de la Gorra a realizarse hoy martes 29 a las 18:00 en Colón y General Paz. “Los invito a todos a participar, a ocupar las calles libres o nada, por los que no están y para que nunca más pase algo como lo que le sucedió a Emi”.

*Liliana Copello, de la Fiscalía de Instrucción Distrito 4 Turno 4, quien demandó que sobreseyeran a Vallejos, es también quien está a cargo de la investigación por el fusilamiento del joven Gustavo “Chulo” Calderón por parte del oficial Franco Paglino en febrero de este año. Al igual que Vallejos, Paglino también se encuentra en libertad con el argumento de la “legítima defensa”. El uniformado asesinó a “Chulo” con trece disparos.

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