“Puto muerto”, una tesis sobre el amor y la muerte

La obra de teatro “Puto Muerto” tendrá sus últimas funciones del año el 19 y 20 de diciembre, a las 21h, en el Sindicato de las Maravillas (SDM), ubicado en (Libertad 326). Dialogamos con Pablo Facundo García, dramaturgo y actor de pieza teatral

Por Gerónimo Vianelli

El peligro de un sobre convoca a un chongo muerto. Dos amantes se reencuentran: uno vivo, el otro no. Estar muerto es asumir que ninguna otra vida es posible. Estar vivo es asumir que otra vida aún es posible. Solo la muerte es la muerte, y a veces ni eso. Un intento de comedia romántica sobrenatural para intentar amar más allá de la muerte” (Sinopsis de Puto Muerto).

La obra de teatro Puto Muerto tendrá sus últimas funciones del año el 19 y 20 de diciembre, a las 21 horas en Sindicato de las Maravillas (SDM), ubicado en (Libertad 326). Ganó el 3er puesto en el Concurso Nacional de Dramaturgia del Fondo Nacional de las Artes. Está coproducida por Sindicato de las Maravillas y cuenta con el incentivo a la trayectoria de la Agencia Córdoba Cultura.  

Nos reunimos con Pablo Facundo García,  dramaturgo y actor de Puto Muerto, para conversar sobre el proceso creativo de la obra. Pablo también escribió y dirigió  “Sin Ánimos de Ofender ”, obra que ganó el Premio Siripo en 2023. Además, forma parte del colectivo de dramaturgia  “DxD”. 

Gerónimo (G): Lo primero que te quiero preguntar es si se puede spoilear algo de la obra. 

Pablo Facundo García (P.F.G): Sí, con eso no hay problema. Porque tampoco tiene un final resuelto. Hay un conflicto pero nunca se termina de resolver. O una serie de conflictos. Unos se resuelven, otros no.

G: Uno de esos conflictos es la muerte.

P.F.G: Claro, por lo menos de uno de los dos protagonistas. Después hay otros, como lo que está en el sobre

G: Cierto. Lo que está en el sobre es importante. Pero no nos adelantemos. Quisiera preguntarte cuál es la relación que tenés con esta obra en particular. ¿Cómo sentís que se diferencia de, por ejemplo, haber hecho Sin Ánimos de Ofender que es ficción, siendo Puto Muerto más biodramática?

P.F.G: Sí, después escribí una obra que era Hablar con desconocidos, que fue mi primer autoficción. Y esta es la segunda. Y le agarré cariño a esa búsqueda. No sé si es un biodrama. O sea, hay grises. Sí es a partir de situaciones reales y personajes reales, o de la memoria que yo tengo sobre esos recuerdos y sobre esas personas. Pero todo está hecho para generar ficción. Para mí gran parte de la obra es ficción. Me gusta no decirlo. O sea, me gusta que no quede tan claro.

G: Sí, no suele ser fácil distinguir esa línea.

P.F.G: Sí, o sea, en cualquier ficción hay realidad. La más ficción de las ficciones tiene una cuota de realidad de quien escribe, de quien dirige, de quien actúa. En la autoficción, hay un pacto con la mentira. Entonces, bueno, hay un acuerdo de que hay algunas cosas que no son verdad, que no ocurrieron.

G: La obra tiene una serie de elementos tangibles, a modo de tótems, que un poco dan a entender de que hay algo con lo que se está jugando, que tiene que ver con la memoria. Hay una relación con una bufanda, con un títere, por poner  ejemplos. Cosas materiales.

P.F.G: Está bien eso. Quizás sí las cosas que son más del orden material, o sensibles, quizás sean más reales, o las más biográficas.

G: Sí, lo demás quizás no, partiendo de que es una conversación con un muerto.

P.F.G: Claro, y son por ende los recuerdos que uno tiene sobre un muerto. De hecho, también en el proceso de escritura que hice con el DxD (el colectivo Dramaturgues por Dramaturgues) estuvo la discusión de si era un fantasma o si era un recuerdo. Es decir, si era un otro efectivamente, o si era un recuerdo y por ende ya no era un otro, sino que era parte de uno. Y esa pregunta acompañó gran parte de la escritura. Después, en la puesta, eso no fue importante necesariamente. O sea, no tuvo su correlato en la puesta, es tanto un recuerdo como un fantasma de modos indistintos.

Gerónimo: Pueden estar las dos cosas en la obra.

P.F.G: Sí,. Creo que lo es. Quizás aprendí mucho de esta obra porque es la primera vez que escribo y no dirijo, y que tomo otro lugar que es el de actor. La lectura que hace un otro sobre el texto. Porque cuando yo escribía, yo me hacía algunas preguntas sobre la puesta. Acá no estuvieron, o fueron otras preguntas, y eso estuvo muy bueno. Que Luciano (el director), y que el otro actor, y que yo como actor, y que toda la puesta se configurara con preguntas que no fueran las mías estuvo bien.

G: ¿Por qué ese cambio de rol? O sea, vos sos director ¿Qué te llevó a tomar esas decisiones en relación a actuar, no dirigir, poner la escritura propia en manos de otra persona cuando la dirección, en el teatro en particular, es algo que transforma mucho las obras en el proceso de montarlas?

P.F.G: Primero porque el personaje se llama yo. Y me parecía interesante que, llamándose así, fuera yo. Pero también porque yo, si bien dirijo, lo hago medio de caradura. Yo no sé si sé dirigir. Bien, o digo o hago algunas cosas por intuición más que por convicción. Sí, más por intuición que con argumentos. Entonces me generaba muchísimo interés aprender sobre la dirección y creía que iba a aprender mucho, y aprendí efectivamente mucho sobre la dirección siendo actor. Sometiéndome al proceso de dirección de un otro. Sometiéndome en el buen sentido, sometiéndome a las preguntas y a las hipótesis que tiene un otro sobre lo que está viendo. Yo quería aprender. Quería ver a un otro haciendo lo que yo he hecho en otros procesos. Y me gustó, me gustó mucho. 

Gerónimo: ¿Llevás cosas de este proceso, a pesar de no haberlo dirigido vos, a tus  otras obras donde sí dirigís?

P.F.G: Sí, re, re. y también me ayudó mucho la Maestría en Dramaturgia que estoy estudiando ahora. Tengo más posibilidades de hacerme preguntas y de generar hipótesis sobre un texto y sobre una puesta.

G: ¿Planificás escribir tus obras?

P.F.G:: Algunas sí, ahora terminé de escribir una que se llama Las Amigas de Mamá y la planifiqué porque había hecho una obra sobre mi papá, entonces quería hacer una obra sobre mi mamá. No es que las planifico, aparecen, hay cosas que aparecen. Pero bueno, también uno ordena algunas escrituras y Puto Muerto no estaba ni siquiera en mis requechos de cosas o cositas o fragmentitos o ideas sueltas o en un drive con carpetitas con distintos nombres. Bueno, esta no existía de ninguna manera.

G: Ganar el Fondo Nacional de las Artes, montar el texto tiempo después, que hoy sea una obra. ¿Te produjo un cambio? ¿Qué cambios de piel pudiste identificar?

P.F.G: Yo no creo haber escrito el texto como para darle fin a un duelo. Y me gustó que no fuera así, porque sino capaz que se tornaba en algo muy solemne. Entonces me ubicó en otro lugar y me permitió tomar muchas licencias. Yo creo que me permitió ir un poco más allá.  Hubo mucho trabajo colectivo también, en tanto hubo mucho diálogo con el DxD. Hubo trabajo. Capaz que si esas horas efectivamente dan plata y sirven para generar una obra y la obra parece ser que gusta y que la recomiendan, la pregunta que me hice fue: bueno, ¿capaz yo puedo empezar a vivir de esto? Capaz que me cargue un poquito para eventualmente tomar una decisión y correrme más de la academia.

A mí me emocionó mucho la primera vez que estábamos los cinco juntos (todo el equipo excepto el músico por que vive en Buenos Aires).  Estábamos en Cronopios. Hice una foto con muy baja calidad. Me emocionó porque pensé: toda esta gente está acá por algo yo quise hacer. Quizás es algo a lo que no le había dado tanta importancia antes.

G: ¿Se transformó Puto Muerto desde que pasó a estar en manos del equipo?

P.F.G: Creo que el texto tiene pocas marcaciones para la puesta. Lo cual puso en jaque a Luciano y a la puesta en sí, entonces tuvimos que resolver y esas resoluciones fueron lugares donde pudo aparecer el teatro. No teníamos indicaciones, o si las había estaban totalmente fuera de lugar, eran como fantásticas. Y es hermoso ver también como alguien resuelve eso.

La obra no dice en ningún lado donde ocurre, experimentando en los ensayos apareció el colectivo. Ocurre en un colectivo. Eso no está en el texto y a mí me encanta. Me parece hermoso que el devenir del texto hacia la puesta en escena sea una traducción. Pero una traducción como un acto de amor, en donde indefectiblemente las cosas se transforman. Bueno, quizás sí creo que hubo mucho amor en esa transformación del texto. Con mucho respeto entre el equipo.

G: Si tuvieras que recomendar la obra, ¿cómo lo harías?

P.F.G: Nunca diría que es algo que pasó.

G:  Como última pregunta ¿crees que es una tesis sobre el amor?

P.F.G: Sí. Es una tesis sobre el amor y sobre la muerte.

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