Las Pibas y el Pogo: “el arte como revolución” en Sala Formosa

Las Pibas y el Pogo surge con el objetivo de cuidar, acompañar y concientizar sobre las situaciones de acoso, abuso y violencia que padecen las mujeres y disidencias arriba y abajo de los escenarios. Mañana viernes presentan el festival "El Arte como Revolución" en Sala Formosa, desde las 20h, estarán presentes: Cristales, Lava Andina y las Tranki Punki

El movimiento constitutivo del NiUnaMenos marcó un antecedente en Argentina: una agenda mediática, política y cultural, organizado por y para mujeres-cis. Eso en un principio. Luego con el devenir de los encuentros se sumaron al colectivo identidades no cis como lesbianas, travestis, bisexuales, masculinidades trans. Todas y todos padecían un malestar en común: las lógicas patriarcales.

Lo que comenzó como un espacio de escucha y contención, termino por ser uno de los movimientos sociales más grande promovidos desde Latinoamérica para el resto del mundo. La “marea verde” calo en el inconsciente colectivo hasta hacer mella.

Discusiones sobre las desigualdades en torno al género como la brecha salarial, cargos jerárquicos de poder y los femicidios, pusieron en tensión que las lógicas machistas son un entramado discursivo sistemático que crea sentidos y creencias.

Generaciones enteras encontraron en la organización y en la unidad una posibilidad de poner en tensión que sus propias experiencias se pueden transformar en conocimiento y que la justicia social no es solo un lema peronista, más bien es la política enlazada a la vida cotidiana. Ejemplo de ello, fue como la visibilidad mediática de la violencia de género permitió modificar el código civil al sumar la carátula de femicidio, o como la campaña por el aborto legal terminó por concretar la Ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

Desde esa impronta, trabajadoras de la cultura del arte pasaron del grito a la acción en 2019, cuando se sancionó la Ley 27.539, la cual estipula que al menos el 30% del cupo de artistas en festivales, no este conformado por varones-cis. Una clara muestra de que representación no era lo que faltaba. Más bien, fue problematizar que el capital también se rige según las normas de género: primero los varones, luego el resto.

Las Pibas y el Pogo. Foto cortesía de Rocío Muñoz

Las Pibas y el Pogo: crear, decidir, ocupar

La formación y organización conjunta, les permitió comprender que el poder también es afecto y cuidado, no solo dominación y violencia. El colectivo de trabajo de Las Pibas y el Pogo surge 2022, justamente, con el propósito de contar qué es lo que pasa con las mujeres y disidencias arriba y abajo de los escenarios y realizar tareas de cuidado alrededor de ello.

Al organizarnos como grupo fuimos encontrando una serie de desigualdades: desde la escasa representación de mujeres y disidencias en escenarios, muestras o festivales; hasta situaciones de abuso, silenciamiento y discriminación dentro de los circuitos artísticos”, comenta Rocío Muñoz.

En un principio tenían nexo con el movimiento No Me Toques, de Buenos Aires, con quienes se reunían previo a los recitales con el objetivo de generar espacios de contención. Ahora Las Pibas es una organización autónoma que trabaja con diferentes organizaciones como Punto Mujer (programa de la Secretaria de Género y el Ministerio de Desarrollo Social de Córdoba), para la prevención y promoción contra la violencia de género en recitales.

Nos dimos cuenta de que no alcanzaba con tener talento o profesionalismo, que había estructuras históricas que nos dejaban afuera o nos exigían habitar esos espacios desde la violencia o la invisibilización. En el camino también descubrimos la potencia de lo colectivo, el poder de crear redes de contención, de producción y de visibilidad que desafían las lógicas del patriarcado”, resalta Rocío.

Es que la cultura del arte es según su contexto. “Antes estaba enojada, ahora estoy preparada”, canta Marilina Bertoldi en O No. El colectivo de Las Pibas y el Pogo podrían decir lo mismo. El camino trazado les dio el reconocimiento de frontwomans como Lula Bertoldi de Eruca Sativa, quien las menciono, en octubre de 2024 cuando tocó en Club Paraguay. La unidad hace a la fuerza y la organización al poder.

Hoy en día el cupo femenino en los escenarios creció notablemente en el país y es un logro que se debe celebrar. No gracias al gobierno actual, es un logro colectivo de los argentinos por defender la cultura y el arte”, reconoce Muñoz.

El arte como revolución: del público al escenario

En el lapso de tres años pasaron de acompañar a pibas y pibes del público realizando tareas de cuidado, de prevención y de reducción de daños en festivales como el GRL Power o el Cosquín Rock, a organizar su propio festival en Sala Formosa con bandas invitadas del calibre de Cristales, Lava Andina y las Tranki Punki. Una productora con miras en el cuidado del público, antes que el éxito económico.

No buscamos hacer historia como colectivo , buscamos que cada compañera, compañere llegue a casa con vida y pueda disfrutar con seguridad estos espacios que tanto les gusta habitar como un recital viendo a tu banda favorita”, concluye Rocío.

Profesora y licenciada en psicología (UNC). Me dicen Chora. Editora de Género y de lo que se presente.

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