Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra

“Hambre de Piel” es un universo híbrido, un acercamiento íntimo al contacto con uno mismo y con los demás. La puesta en escena consiste en que el espectador también forma parte de la experiencia del contacto corporal. Una construcción conjunta donde la directora Solange Coero Borga habilita el espacio para el juego que mezcla la ternura, la sexualidad, el erotismo y principalmente, la puesta de límites.
Enfant estuvo en diálogo con ella para conversar sobre las implicancias del cuidado y registro del otro, el reencuentro con la sexualidad, el autoerotismo desde el afecto y la puesta de límites para el cuidado con los demás.
“La primera experiencia en esta enorme reflexión fue parir. El entender que necesitamos estos periodos post nacimientos de piel con piel. Vivimos dentro de un sistema que desalienta por completo el contacto humano”, comentó la directora.
Solange es de la Córdoba pampeana, está formada en artes escénicas y formó parte de la producción de la biopic "Maradona". Ahora estará presentando "Hambre de Piel," proyecto en el que viene trabajando hace cuatro años, el próximo sábado 10 de agosto a las 15:00 en el Sindicato de Maravillas, Libertad 326, Ciudad de Córdoba.
La propuesta surge a partir de vivencias propias y experiencias compartidas con sus amigas sobre situaciones de abuso, la incomodidad de poner límites sin sentir culpa o verse en la obligación de ceder. En ese interjuego, entre la intimidad que se va construyendo y la disputa de roles, entre lo que se espera y lo que se desea, se producen fantasías que no siempre condicen con la realidad.

“Ante estas historias que se repiten permanentemente es que urge la reeducación de los límites, más en este contexto del horror de lo que sucede con los lugares de jerarquía. Es importante correrse del lugar de que es una la que genera eso, cuando el otro está avasallando tu espacio”, cuenta Solange.
La sexualidad y el autoerotismo son espacios de exploración y de represión que se presentan desde la niñez. Los cuidados que requiere el cuerpo, no dejan de ser de un estímulo para el propio niño, desde la alimentación, hasta el aseo, son formas en que se puede ir educando, hasta donde sí y hasta donde no, está permitido esa intimidad para con los demás y para con uno mismo. De esta manera, a medida que se crece, se entra en contacto con el propio cuerpo, se comienza a registrar y ser consciente de que la sexualidad, la sensualidad y el erotismo, así como está envuelto con representaciones peyorativas, también es un ejercicio del poder y el placer.
“La idea es recuperar el contacto con la piel y construir una relación con nuestro cuerpo a través del autoerotismo, para poder construir un lenguaje y sentir la confianza sin mediar palabra”.
Ese contacto que se realiza con los demás porque no somos sin los otros, es teniendo en cuenta la atención de los cuidados primordiales propios y ajenos, ejercitando y explorando la sexualidad y la ternura sin ningún fin sexual. A fin de cuentas, existen diversas maneras de hacer del erotismo un lenguaje más lúdico sin tantos protocolos normativos.
“Un gesto chiquito puede ser estar atento al otro. Recibir atención y dedicación nos da ganas de vivir en este presente. Si hay un otro que me registra que puedo tener necesidades, creo que es la única esperanza de para qué estamos haciendo algo por fuera de nosotros”, concluye la directora.
Foto de portada: Coral Aoki (extraída de Sinestesia sexual, el arte de lo erótico, La Tinta).
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra
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