Circo en Escena: “manifiestarse” en las calles de Córdoba
La 18° edición de Circo en Escena regresa esta semana. Desde hoy hasta el domingo 21, las calles de Córdoba se cubrirán de color, risas, protesta y carnaval. Sacarse las caretas para ponerse la mascara, "manifiestarse" en señal de manifestación, fiesta y colectividad. Entrevistamos a Jesica Orellana y Quillen Labrit para hablar sobre el "más allá" del circo
Es más digno una payasa que se mete en cualquier lado para ganarse el mango a través del humor y la ternura que nuestro presidente. Es más digno el circo que día a día entrena y se junta con otres para desafiar la gravedad que nuestro presidente. Es más digno un titiritero que viaja, escribe y construye narrativas a través de la ficción y le da anima a muñecos que nuestro presidente. (Lino Ailin)
El circo es historia viva. Asociado para señalar lo diferente, lo raro, lo “freak”, el circo es de esas palabras que cargan tanto significado como asociaciones le plazca al interlocutor, similar al uso de "quilombo" para designar algo difícil de describir o un “bondi” para momentos pocos gratos. Sin embargo el circo siempre estuvo ahí con su propia historia.
Apartado hacia los márgenes porque era el rejunte de artistas que no eran considerados como tales por la clase social acaudalada, el circo fue esa gran casa de formación, tanto personal, como colectiva. Educación y arte, cultura y encuentro. Los mismos marginados terminaban por alegrar las calles, perdiéndose entre la multitud. Toda diferencia de clase social se borraba cuando el circo llegaba a la ciudad.
Freaks y juglares. Personajes difíciles de encasillar, leyendas y mitos de personas que recitaban en las calles. Poetas, animadores, fiesteros, comediantes que viajaban animando a los citadinos. Creaban recuerdos. La cuadra se convertía en escenario, quien estuviera presente recordaría que allí pasó un grupo de juglares.
Durante la tercera semana de septiembre, desde el 2007, en Córdoba, las calles son tomadas por los juglares. Artistas en escena, teatreros, malabaristas, bailarines, titiriteros, acróbatas hacen de las plazas, universidades, bibliotecas públicas, escuelas, su sala de ensayo, su escenario principal. La vereda es una tarima, el monumento de la Plaza San Martín es parte del decorado. Circo en Escena.
En su 18° edición, Circo en Escena regresa para “manifiestar” las cuadras de la provincia. Manifestarse, politizarse y transformar la cultura a través del arte. Los artistas también mueven al mundo, no sólo la economía. Aunque para promover el arte también se necesita de políticas públicas y financiamiento. Desde hoy, hasta el domingo 21, la escena de Córdoba pasará de la vorágine laboral, a la risa del absurdo de nuestra propia rutina.
Entrevistamos a Jesica Orellana y Quillen Labrit para hablar sobre el “más allá” del circo, lo colectivo y la familia ensamblada que es Circo en Escena.
Circo en Escena. Fotografía: Julio Pereyra
E.T: ¿Qué es Circo en Escena? ¿Qué significa formar parte de un circo?
Jesica Orellana: Circo en Escena arranca en 2007 con el plan de aglutinar a las compañías que trabajaban en el circo, pero que no tenían un espacio o no se conocían entre sí. Buscamos la comunión. Nace de lo colectivo, por lo que es un germen identitario lo comunitario y la militancia. El circo nace y crece en los márgenes de lo popular y desde ese lugar trabajamos este objetivo de que los artistas que suelen estar programados en espacios legitimados, Circo en Escena los lleva al barrio, a la calle; y los artistas que suelen estar programados en lugares no tan legitimados, que no tienen tanta visibilidad, ponerlos en la gala de cierre en el Pabellón Argentina.
Quillen Labrit: El año que viene cumple 20 años. Sobrevivió a todo. Tiene la característica de algo que tiene fuerza propia. La comunidad cordobesa se lo apropió. Si bien hay una organización, es una organización mutante, que mucha gente participó durante estos 20 años. Un sentido de pertenencia muy fuerte, comunitario. En los días de festival se logra una especie de fenómeno cultural potente. Mucha gente se siente parte.
E.T: ¿Cuánto mutó el circo en estás 18 ediciones? Ustedes crecieron junto a la escena del circo independiente.
J.O: A lo largo del tiempo cambio mucho. Al principio no había espacios de formación oficiales de circo. Casi todas las disciplinas circenses iban trabajándose con esta idea del diálogo, el compartirse, de que venía algún cirquero de otro lugar de la provincia que manejaba una técnica, entonces nos la convidaba acá en capital.
Desde el 2018, Circo en Escena se modificó con su perspectiva feminista y empieza esta idea de cirqueres organizades. Armaron un protocolo de género contra la violencia. Hubo un cambio estético en cuanto a qué narrativas se construyen en el escenario, que no sea solamente la disciplina pura porque sí, sino, qué hay más allá del truco, qué más se quiere comunicar, qué paisajes se narran a partir de la disciplina del circo.
Q.L:Se pensó también en descentralizar. Hubo años donde los corredores de Punilla, Sierras Chicas, Paravachasca, Traslasierra, tenían funciones también. No sólo durante el festival, sino durante el año. Había presupuesto y más capacidad organizativa porque no pensábamos sólo en sobrevivir, hubo años donde se expandió mucho.
Lo que dice Jesi de que “no sea solo la proeza” fue porque el paradigma del circo tradicional se tensionó. Tiene que ver con el movimiento cultural, esta cosa de que se llene de símbolos, que se mezclen, que no sea solamente la destreza, sino que también se cuente algo. Fue mutando y se ve reflejado. Lo que busca el festival es que dialoguen diferentes artes, que se produzca algo nuevo, algo distinto.
Circo en Escena. Fotografía: Federico Sosa
E.T: “invitar a jugar, espantar miedos y celebrar encuentros”, ¿podrían explayarse al respecto de este enunciado? Si bien es sobre una obra en particular, me gusta la síntesis de la descripción.
J.O: ese texto lo trabajamos en el desfile, es un ‘manifiestarse’. Un juego de palabras de manifestación y fiesta. El desfile viene del circo tradicional, de los juglares que salían a la calle, que tenían algo para decir y algo para festejar, algo para protestar. Una mezcla de fiesta y protesta que lleva manifestarse. Hay algo que profesa el Circo en Escena y es reírse junto a otros, generar comunidad desde la risa.
Q.L: Invitar a romper con la monotonía de lo urbano. Los tiempos están tan duros, tan crueles, el ritmo de la ciudad es durísimo. Los laburantes que van, que vienen. Lograr el cruce de encontrarnos y celebrarnos es un pequeño respiro de toda la vorágine. Atravesar la ciudad de esa manera, confrontarla con alegría. La alegría es una cuestión de salud mental, es necesaria hoy más que nunca.
Cuando nos preguntan: ¿Qué sentido tiene? Éste es el sentido, ocupar el espacio público, encontrarnos y ver qué pasa. Hay espectáculos increíbles en medio de la calle, montado en una plaza. La convivencia en ese momento es re potente.
Cortesía de Circo en Escena
E.T: ¿Qué es el derecho a la cultura?
Q.L: Es un derecho humano, es la posibilidad de reinventar la cultura. La cultura puede ser patriarcal, puede ser violenta; es hacer arte de la cultura, que no este vaciado, que nos sea sensible, que nos permita reflexionar. Tiene esa cosa mutante y viva el festival. Vemos la programación y nos preguntamos qué se está diciendo, qué queremos, hay una búsqueda profunda en ese sentido. La idea es generar una democratización de la cultura del arte, del acceso.
La organización tiene una especie de determinación de militancia, de trabajo cultural que no tiene remuneración, no tiene fin de lucro más que el mismo festival, eso hace que el público se apropie. Es un hecho cultural donde todos lo patrocinamos. Ayer fuiste público y mañana capaz que estás en la organización. Somos autogestivos pero nos encantaría que haya un Estado mucho más presente que haga que la cultura sea más viable, posible. Quienes estamos en la organización reconocemos y ponemos en jaque que el acceso a la cultura es exigir un Estado presente.
Fotografía por Julio Pereyra
E.T: Por último, ¿qué cosas promueve el circo en escena al “ocupar las calles, los barrios, universidades, las salas de teatro y espacios culturales”?
Q.L: la alegría, la risa, el encuentro, el cruce, lo inédito que produce el cruce. Salir al encuentro es algo a la deriva, del accidente, que suceda. Este diálogo entre universidades, bibliotecas populares, clubes de barrios, salas de teatros y el arte callejero, el arte popular, el arte puesto en los márgenes. El circo que era de los freaks, de los raros, los marginados que no cabían en los moldes, es potenciada y revalorizada. Pone en lugar de valor la locura, la frikeada, lo imposible que genera el circo.
Es la exposición del cuerpo. El cuerpo es clave en el circo y está en riesgo su vida. Es extremo y que alguien te brinde eso es maravilloso. Hay una generosidad enorme en ese riesgo, en esa pregunta que te interroga, que te desestructura. Lo que puede un cuerpo es infinito. En ese cuerpo del acróbata que está saltando al abismo, está el cuerpo colectivo.
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