Denuncian una reforma laboral tras los despidos en Atanor

El despido selectivo de 24 trabajadores de la fábrica de agroquímicos Atanor-Albaugh de Río Tercero, pone en alerta a organizaciones gremiales que denuncian el avance de las políticas de flexibilización. Las condiciones laborales, impactan en las sanitarias y ambientales.
Foto: Facebook Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de Río Tercero

Desde enero, el Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas (Spiqyp) de Río Tercero reclama por la reincorporación de 24 trabajadores de la empresa de agroquímicos Atanor (Albaugh-EE.UU), quienes se enteraron de sus despidos por un papel colgado en la entrada de la fábrica, habiendo algunos todavía de vacaciones y con las instalaciones en mantenimiento.

Luego de que la empresa se continuara negando a reincorporar al conjunto y ofreciera sumas monetarias como compensación, la primera conciliación obligatoria caducó el pasado 13 de enero y se extendió hasta este viernes. Al continuar sin acuerdos, el día de ayer, luego de una movilización acompañada por sectores gremiales como la CTA-Autónoma y el Polo Obrero, en una mesa con el Ministerio de Trabajo de la Provincia, se decidió extender la conciliación hasta el próximo 28 de febrero.

Desde el sindicato reclaman que los despidos son selectivos, respondiendo a criterios según los años de antigüedad (algunos haste 30 años) y la participación de los trabajadores en la actividad gremial. En este sentido, en diálogo con Enfant Terrible, Lucas Felici, secretario general del sindicato, contó que la empresa “ha aplicado esta política en otras empresas que tiene también, de echar a trabajadores sin causa y que en general no vuelven a ingresar”. A su vez, puntualizó que el objetivo de fondo de la empresa multinacional es “llevar adelante una reforma laboral, no respetando el convenio colectivo de trabajo, amedrentando para que los compañeros estén débiles de conciencia y no puedan llevar adelante los reclamos”.

Los motivos que argumenta Felici, son acompañados por una realidad económica muy favorable para la empresa, que el año pasado difundió en los medios de comunicación un superávit de 500 millones de dólares y este año anunció inversiones por 25 millones de dólares. Es decir, se descarta que los despidos tengan motivos económicos. De hecho, la misma directora de Asuntos Legales e Institucionales de Albaugh, Luciana Rave, reconoció que tuvieron “un año de relación muy compleja con el sindicato” en diálogo con el medio local La Nueva Mañana.

“El mensaje es que afiliarse y formar parte de la organización representa ponerse en riesgo y que te echen de la fábrica”, sentenció Felici.

Atanor posee otras dos fábricas en Pilar, donde fabrica glifosato, y en San Nicolás, esta última, clausurada en 2016 por arrojar químicos al Río Paraná, ambas en Provincia de Buenos Aires. En el caso de Río Tercero, la principal cadena de producción de herbicidas es en base al poderoso base de ácido 2,4D. De hecho, las inversiones celebradas por la multinacional tienen que ver con ampliar la capacidad productiva. En esta línea, Felici comparte que una reforma laboral también impacta en las condiciones de bioseguridad de la producción, es decir, en la salud de los trabajadores y los reclamos por mejores condiciones laborales.

“Si un trabajador reclama por una pérdida y el supervisor lo manda al frente, eso recae en que haya más riesgo para la vida y la salud. No respetar el convenio colectivo de trabajo es no cumplir con ciertar condiciones que exige”.
La fábrica de Atanor ubicada en el polo químico de la ciudad de Río Tercero ocupa unos 350 puestos de trabajo.

-Esto que decís tiene una correlación los requisitos necesarios para el cuidado del ambiente, ¿Cómo se refleja el manejo de la empresa y sus políticas ambientales con las condiciones laborales?

-El tema es que tanto la empresa como el Estado provincial manifiestan que está todo bien, pero quienes están en la situación habitual, son quienes realmente saben y están en el día a día dentro de la fábrica. Somos los trabajadores quienes sabemos cuándo hay que prevenir algo, cuándo hay que reclamar algo, cuándo la empresa hace la vista gorda a ciertas situaciones. Nosotros incluso venimos reclamando comités mixtos de Seguridad e Higiene y Salud y Ambiente Laboral. Es un reclamo que hacemos a la fábrica y al Estado provincial, porque Córdoba como la mayoría de las provincias no tiene legalizados los comités.

“Creo que la flexibilización viene para ganarnos todas estas luchas, el cuidado ambiental, el cuidado del trabajador dentro de la fábrica y el cuidado de la salud de la ciudad. Implica que retrocedamos y nos veamos cada vez más en riesgo”.
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