Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra


Durante una visita por Cosquín el gobernador Schiaretti afirmó que, este mes de marzo, “seguramente vamos a estar firmando el contrato de la nueva autovía que va a llegar a Molinari, aquí en Punilla” y agregó que “en 60 días más comienza su construcción”.
El primer tramo de la obra contempla 21,8 kilómetros, cuya ejecución estaría a cargo de la empresa Camino de las Sierras S.A. y cuyo financiamiento sería otorgado por la Corporación Andina de Fomento a través de un crédito de $75 millones de dólares.
Con este anuncio, Schiaretti continúa desoyendo los reclamos de las asambleas vecinales y ambientales, así como comunidades campesinas indígenas que han solicitado la impugnación de todo el proceso de evaluación de impacto ambiental, contra un proyecto que, de realizarse, traería impactos irreversibles a la región turística y espacios indígenas sagrados que aún se conservan.
Nada de esto podría ser posible sin la complicidad de las gestiones comunales y municipales, que en su mayoría responden a Hacemos Por Córdoba (HxC) y le han otorgado vía libre al Gobierno para operar.
La Autovía de Punilla junto a otras obras viales que requieren grandes sumas de dinero del erario público son presentadas como sinónimo de crecimiento y desarrollo por el Gobierno Provincial. Según denuncian organizaciones territoriales, "la Autovía costará 80 millones de dólares mientras que el gobierno desatiende otras prioridades". A toda esta ensalada de estudios mal realizados, vulneración de la participación ciudadana y falta de gestión en Punilla se le suma un ingrediente.
En un informe presentado por La Luna con Gatillo, utilizando un método estadístico reveló que las empresas José Chediack SAICA, SACDE, Benito Roggio S.A. y Paolini Hermanos S.A., se habrían puesto de acuerdo para dividirse las propuestas de pliegos de licitación de la obra.
LLCG cuenta que
"En el año 1981, en plena dictadura, un correntino llamado Juan José Velazco denunció la existencia de un cartel de obra pública en distintas licitaciones del país, donde aparecen repetidas las mismas empresas proponentes. Para demostrarlo, recurrió a un método estadístico donde midió dos variables distintas: la magnitud de las ofertas privadas por encima de lo calculado por el Estado y la dispersión de las mismas. Según la teoría de Velazco, es probabilísticamente imposible que, dentro de la libre competencia, todas las propuestas de una licitación estén muy por arriba de presupuesto inicial y, al mismo tiempo, se mantengan en un orden armonioso. De existir ello, no solo las empresas se pusieron de acuerdo para presentar ofertas muy por arriba de lo que demandan los costos, sino que también se pautan previamente qué número se presentan, a partir de un determinado patrón o algoritmo. Así, se decidía quién ganaba en cada licitación y, con el dinero sobrante, se repartían el botín entre ellos."
Finalmente, la presencia de Paolini, como cuarta y austera presencia puede funcionar como para disimular ese algoritmo, o que simplemente se presenta como un “contrapliego”, es decir, alguien que amaga para conseguir alguna compensación.
En este tablero de constructoras, el mayor peso lo tienen las empresas Roggio y SACDE (ya denunciadas en la Dictadura), en menor medida Chediack y Paolini. Pero además de la Dictadura, Roggio, SACDE y Chediack, cada una por su parte tiene antecedentes que van desde corrupción y pago de coimas, privatizaciones y vínculos con empresarios cercarnos al círculo de Joe Lewis, que se favorecieron también durante el gobierno de Mauricio Macri.
Fuente: La autovía y la corrupción (La Luna con Gatillo)
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