Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra

Por Sindicato Luz y Fuerza(*)
Hace 10 años EPEC tenía una planta permanente de 3.927 trabajadores activos. En la actualidad somos 2.778 (sin contar los 383 trabajadores con la pasividad anticipada - PAV), lo que representa un achicamiento de 766
puestos de trabajo, es decir un 21% menos de fuerza laboral que en 2015, para cubrir un perímetro de servicio en constante crecimiento y demanda mucho más allá de la Circunvalación y con una explosión demográfica de la Zona “E”: Río Ceballos, Villa Allende y La Calera.
Este deterioro de la capacidad operativa comenzó a fines de los años ‘90, con los retiros voluntarios y no se ha recuperado, por una decisión política, impactando en los planteles, en los diagramas de turno, pero más grave aún, la falta de personal suficiente y consecuentemente la sobrecarga horaria y extenuante, ha desgastado a los compañeros. Justamente, estos son los únicos que tienen puesta la camiseta de EPEC, porque no exageramos cuando afirmamos que el servicio eléctrico se sostiene por su profesionalismo, compromiso, esfuerzo, capacitación en nuevas tecnologías y muchas veces por su ingenio. Pero hay un límite humano.
Esto no se resuelve con traslados o reemplazos, ni con tercerizaciones donde el negocio lo hace el empresario privado, sino con la reactivación, de los ingresos por Bolsa de Trabajo y el cumplimiento de las sustituciones de trabajadores fallecidos en actividad, como lo establece el art. 4o del C.C.T.
Cumplir el Convenio Colectivo de Trabajo es cuidar al trabajador, en otras palabras, atender las necesidades operativas como son los ingresos, es cuidar al trabajador. La empresa sabe del agotamiento y la presión que sufren los trabajadores, lo cual termina afectando su salud física como así también emocional por el desarraigo y las largas ausencias de su hogar. Pero lo más preocupante, son causales de accidentes que ya costaron la vida de algunos compañeros. Hablamos de la exposición a riesgo eléctrico.
A la carencia de ingresos hay que sumarle la jubilación de compañeros que se van a retirar sin poder transferir su experiencia y conocimientos a nuevas camadas de trabajadores.
Este aspecto es de suma importancia. Debe entenderse que la capacitación no sólo se asimila en nuestra “escuelita” de Villa Belgrano, también en la cuadrilla compartiendo horas de trabajo donde se aprende de los compañeros más antiguos, que son un legado viviente de EPEC.
Hay 37 hijos de compañeros en condiciones de ingresar a trabajar a la EPEC, a la espera de ser convocados. Ellos ya realizaron los cursos en la Universidad Tecnológica Nacional, requeridos por la Empresa. No existe impedimento burocrático ni económico para postergar su incorporación. La urgencia es hoy. Sin embargo, continúa sin dotarse a EPEC del personal necesario, mientras su transformación en una sociedad anónima se concretó con celeridad.
Sin trabajadores, no hay calidad de servicio. Sin EPEC, el acceso a la energía será más caro y limitado.
(*) Nota publicada en Eléctrum N.º 1807 el 29/08/2025. Foto de portada: Julio Pereyra/Enfant Terrible.
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra
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