50 años de la fuga del Buen Pastor: convocan a homenajes en Córdoba

A medio siglo de la histórica fuga de presas políticas de la ex cárcel del Buen Pastor, invitan a homenajear a las sobrevivientes en distintas actividades a realizarse en la capital cordobesa

El próximo 24 de mayo se cumplirán 50 años de una de las fugas más emblemáticas de la historia argentina. Desde la Colectiva por la Fuga invitan a una serie de actividades para homenajear la histórica liberación de las 26 presas políticas de la ex cárcel de mujeres del Buen Pastor (actual centro comercial).

Para recordar primero que nada esta victoria colectiva, que la entendemos del pueblo, de organizaciones que lograron recuperar la libertad de compañeras para que sigan luchando y también por todo un proceso de memoria histórica que entendemos necesario en estos días, sobre todo cuando ha habido una memoria que se ha intentado borrar, como es particularmente ese sitio que hoy en día es un centro de compras”, expresaron sus organizadoras respecto al incipiente aniversario.

El próximo sábado, a las 15 h, se realizará una jornada con intervenciones artísticas y políticas en las inmediaciones del Paseo del Buen Pastor. El viernes 30/05, a las 20 h, se proyectará la película “Las brujas del Cordobazo” en Casa Pueblo (Pasaje Revol 52, barrio Güemes). Finalmente, el sábado 31/05, a las 19 h, se presentará la obra teatral “Las 26” en la Casa de la MemoriaImprenta del Pueblo Roberto Matthews”.

Una fuga de película

En la noche del 24 de mayo de 1975, Córdoba fue escenario de una operación de rescate de prisioneros sin precedentes en la historia carcelaria argentina.

Organizaciones guerrilleras como el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Montoneros y las Fuerzas Argentinas de Liberación (FAL) unieron fuerzas para desplegar el más mayor operativo de liberación de personas privadas de su libertad que existió en la provincia. ¿El objetivo? Liberar a 26 mujeres que se encontraban detenidas por su militancia política en la cárcel del Buen Pastor, ubicada en pleno barrio de Nueva Córdoba -hoy conocido como Paseo del Buen Pastor-.

Aquel penal, construido a principios del siglo XX, no solo albergaba a presas comunes, sino que desde la década de 1970 se convirtió en destino de mujeres señaladas como “subversivas” por los militares. A algunas de ellas incluso se las apresó junto a sus bebés, los cuáles luego eran entregados a la Casa Cuna.

El Buen Pastor también funcionaba como un sombrío punto de tránsito para detenidas provenientes de centros clandestinos de tortura como la Dirección de Inteligencia de la Policía de Córdoba (D2).
La periodista especialista en DDHH, Marta Platía, describió al lugar de los hechos como “un presidio que sirvió de puente entre la D2, la Gestapo local, y las demás cárceles legales y clandestinas desde 1975 hasta principios de la década del '80”.

Cristina Salvarezza, una de las 26 protagonistas de la fuga. Foto: La Tinta.

La planificación de la fuga fue meticulosa y aprovechó un contexto particular: la celebración de un casamiento en la Iglesia de los Capuchinos (justo frente a la cárcel), y una función de gala en el Teatro Rivera Indarte, a pocas cuadras de distancia. Mientras la ciudad se encontraba parcialmente distraída, cerca de 200 militantes revolucionarios desplegaron una compleja logística.

El momento clave se produjo en la calle Obispo Oro, donde un camión Ford 350, con la ayuda de un resistente cable de acero, arrancó las rejas de una de las ventanas del penal. A través de ese boquete, las 26 presas políticas, cuyas edades oscilaban entre los 17 y los 30 años, comenzaron a ganar su libertad.

Algunas prisioneras abordaron el camión, otras una pick-up Chevrolet, mientras que otras se dispersaron en diversos vehículos e incluso en un colectivo urbano. Paralelamente, equipos de apoyo generaron explosiones de estruendo en distintos puntos de la ciudad para desviar la atención de las fuerzas policiales.

Según diversas fuentes, la operación fue ideada y liderada principalmente por el ERP, con un importante apoyo logístico de Montoneros, incluyendo la disposición de vehículos para la huida.

La cárcel en aquellos tiempos. Archivo.

La fuga que se transformó en símbolo

La fuga del Buen Pastor se convirtió en un símbolo de resistencia y un duro golpe para el gobierno de facto provincial, encabezado por el interventor brigadier Raúl Lacabanne, quien había asumido el poder tras el “Navarrazo" de 1974, en un contexto de creciente represión bajo la presidencia de María Estela Martínez de Perón.

Para muchas de las presas, el Buen Pastor representaba una relativa mejora en las condiciones de detención en comparación con los centros clandestinos como la D2, donde la tortura era una práctica sistemática. Sin embargo, las mujeres detenidas también desarrollaron sus propias formas de resistencia dentro de la cárcel, como el rechazo a las requisas vaginales y las huelgas de hambre. Además, organizaban actividades educativas y de apoyo mutuo.

Al momento de la fuga, se estima que alrededor de 40 presas políticas de diversas organizaciones –Montoneros, Peronismo de Base, Partido Comunista Argentino, FAL-22, FAL-Che y PRT– se encontraban alojadas en el penal.

A medio siglo de este suceso histórico, Cristina Salvarezza, sobreviviente, expresó a Radio La Curva: “con esta actividad estamos rompiendo lo que los distintos gobiernos quisieron hacer con nosotros: callarnos, hacer desaparecer los espacios físicos, las voces. Seguimos resistiendo y no nos engañan con espejitos de colores”.

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