De Pilar a la Antártida: la historia de un geomagnetista cordobés despedido por Nación

Como un suicidio colectivo, la gestión nacional avanza en el desmantelamiento de instituciones estratégicas del Estado como el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), un organismo cuya función es sustancial para la vida cotidiana y la seguridad del territorio. Enfant dialogó con Milton Soria, trabajador despedido tras regresar de ejercer ciencia soberana en la Antártida

La semana pasada, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) realizó protestas y apagones informativos debido a los 140 nuevos despidos. Tras el anuncio de un posible paro de 72h, los trabajadores estatales fueron amenazados con más despidos. La falta de información técnica durante las jornadas de lucha de las y los trabajadores representaron un adelanto de la pérdida de soberanía que Nación deliberadamente proyecta para el presente y futuro nacional.

Actualmente, el organismo opera con una dotación muy inferior a los 1.200 profesionales requeridos para cubrir las 125 estaciones de observación en todo el país (9 en Córdoba). Los despidos recientes profundizan una crisis que en las bases de Córdoba se siente con especial gravedad.

Foto: Prensa de ATE.

El artífice de este atentado contra el Estado Nacional es Federico Sturzenegger, el generador de la catástrofe, quien encabeza la estrategia de desarmar lo público y esencial. Lo que para un país que defiende su soberanía sería el nombre y apellido de un enemigo acérrimo, acá es el funcionario con mayor poder de decisión.

Pero lejos de individualizar responsabilidades, ¿Qué peligros implica vivir en un país sin Servicio Meteorológico?

Enfant dialogó con Milton Soria, trabajador meteorológico cordobés oriundo de Pilar, localidad que posee un vínculo histórico y científico excepcional con la Base Orcadas en la Antártida Argentina. Soria es uno de los últimos despedidos del SMN y nos cuenta su experiencia en la “pampa blanca” y el rol central del SMN en la custodia de los intereses nacionales.

Estación meteorológica «Córdoba Observatorio». Pertenece a la red de observaciones del Servicio Meteorológico Nacional y se ubica a unos pocos metros del Museo Meteorológico Nacional.

El observatorio de Pilar y la conexión bicontinental

Ubicada a 50 kilómetros de la capital cordobesa, Pilar guarda una conexión con la soberanía nacional que no muchos conocen. En 1904, mientras Nación (bajo la presidencia de Julio Argentino Roca) inauguraba la Base Orcadas en el continente blanco (la base científica permanente más antigua del mundo), se consolidaba en Córdoba el Observatorio Geofísico y Meteorológico de Pilar. Desde aquel momento, la conexión entre la provincia y la Antártida se mantuvo inalterable. Fue el primer centro en realizar mediciones geomagnéticas en Sudamérica y resultó clave para la creación de la primera carta isogónica, herramienta indispensable para la navegación.

Este nodo científico también resultó esencial para garantizar la bicontinentalidad argentina. Los datos de registros magnéticos registrados de manera continua desde principios del siglo pasado lograron que Argentina sea referencia en la materia. De esta manera, el estudio del magnetismo terrestre en Córdoba provee el marco de referencia para las mediciones antárticas. Esta política de Estado, firme y duradera durante más de un siglo, enfrenta hoy el menosprecio del gobierno nacional.

“En Pilar hay muchos vecinos que trabajaron en el observatorio y tuvieron la posibilidad de viajar al sur. El padre de un amigo invernó en las Orcadas durante cuatro años. La Antártida es una posibilidad latente para nosotros. Cuando surgió la oportunidad, no lo dudé”, relata Milton, quien semanas atrás recibió un telegrama de despido.

Pilar. Foto: Nación.

Otro pilarense en la Antártida: un sueño compartido

Aficionado desde joven a la geografía y los fenómenos climáticos, Milton Soria creció admirando las misiones de exploración espacial. Esa misma curiosidad por los confines de la experiencia humana lo llevó a proyectar su carrera hacia el continente blanco.

Su consolidación profesional inició en el Instituto Simón Bolívar de San Vicente, donde se graduó como profesor de Geografía para luego volcarse de lleno a la docencia.

El ingreso al SMN demandó paciencia y convicción, pues tras una convocatoria inicial que no se concretó en 2020, el destino le presentó una vacante directa dos años después que no dudó en aceptar. Con la determinación de quien apuesta por una vocación soberana, decidió priorizar su labor en el observatorio, persiguiendo el anhelo irrenunciable de representar a su localidad en la inmensidad del continente blanco.

Milton Soria en la Antártida. Foto: cortesía.

El rol del SMN es crítico para la seguridad en la octava geografía más extensa del mundo. El organismo posee la responsabilidad del pronóstico marítimo desde los 30° de latitud sur hasta los confines del Polo Sur, una tarea vital para que los buques eviten temporales de riesgo.

En la Antártida, el Servicio opera seis de sus 125 estaciones meteorológicas con personal que mide variables las 24 horas del día. En la Base Marambio, la oficina de pronóstico aeronáutico garantiza la seguridad de los vuelos, mientras que el pabellón científico monitorea gases de efecto invernadero y radiación. En la Base Orcadas, el SMN mantiene el observatorio meteorológico y magnético más antiguo de la Antártida, realizando mediciones ininterrumpidas de datos climáticos, geomagnéticos y sismológicos fundamentales para la investigación científica global y el ejercicio de la soberanía argentina.

La formación de estos cuadros técnicos representa un desafío estatal mayúsculo por la escasez de especialistas. Solo la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de los Comechingones en San Luis dictan las carreras específicas requeridas. En este contexto, prescindir de trabajadores formados como Soria es un golpe directo al corazón de la estructura científica nacional.

El día a día de un meteorólogo en el continente blanco

La primera experiencia de invernada para un técnico del Servicio Meteorológico Nacional representó para Soria el logro de un anhelo profundo. El joven pilarense describe ese año antártico como una travesía comparable a la carrera espacial o a un viaje a la Luna. La Antártida se presenta ante el observador como un territorio inhóspito y lejano donde la distancia geográfica se traduce en una experiencia humana insuperable. Durante los doce meses de permanencia, la soledad del paisaje contrasta con la convivencia entre compatriotas de distintas provincias:

“La verdad es que superó todas mis expectativas. Viví un año hermoso, una experiencia única donde conocés personas de todas partes del país. Aunque somos un mismo país y compartimos cultura, te das cuenta de la diversidad que hay. Convivir con todo eso en un lugar tan solitario y ver la bandera argentina es un orgullo que, a mi edad, pocas veces llegué a sentir. Representar a nuestro país es algo único”, describe Soria.

La campaña de invernada exige una permanencia ininterrumpida de más de un año en el territorio. En su primera misión, el pilarense partió hacia la Base Orcadas en febrero de 2024 y regresó a finales de febrero de 2025. Posteriormente, su labor continuó con una campaña de verano como inspector de geomagnetismo entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, lo cual permitió una navegación extensa por la mayoría de las bases argentinas operativas.

A diferencia de las misiones estivales, la invernada en Orcadas implica un aislamiento absoluto. Esta base se ubica en una isla al noreste de la península antártica, alejada de cualquier otro asentamiento. Una vez que el rompehielos realiza el recambio anual de personal, el contacto con la civilización desaparece por completo hasta la temporada siguiente, con la excepción eventual de algún buque turístico. En este entorno, cada integrante de la dotación -compuesta por 27 personas en 2024- cumple una función específica y crítica para el sostenimiento de la presencia argentina.

Base Orcadas. Foto: Nación.

“Yo era el único observador geomagnético entre los 27 integrantes de la dotación de Base Orcadas. Trabajaba con los registros geomagnéticos. Estas tareas son las mismas que se realizan en Pilar”, explica.

Como dijimos anteriormente, la importancia estratégica radica en que Pilar y Orcadas son los únicos puntos del territorio nacional capaces de registrar todas las componentes del campo magnético terrestre.

Esta dualidad sitúa a la Argentina en un lugar privilegiado dentro de la cartografía científica global, permitiendo el monitoreo de variables que otros países deben realizar mediante observatorios dispersos por el mundo.

La rutina técnica exige precisión y rigor físico bajo condiciones climáticas extremas. Soria realizaba tres mediciones diarias en casas específicas destinadas al estudio del campo magnético, estructuras que deben ubicarse a unos 150 metros de la casa principal para evitar cualquier tipo de perturbación artificial generada por la infraestructura de la base. Caminar diariamente hasta estos puntos para recolectar datos manuales resulta indispensable para validar la información obtenida por el instrumental automático.

El resultado de este esfuerzo diario se integra a la red internacional Intermagnet. Para pertenecer a este sistema global de primer nivel, el Servicio Meteorológico Nacional debe cumplir con estándares de calidad sumamente estrictos. Los datos definitivos generados en el suelo cordobés y en el suelo antártico se comparten con la comunidad científica mundial, ratificando el prestigio técnico del organismo.

“Hacer ciencia es hacer soberanía. Ser soberano en tus propias decisiones y datos permite no depender de otros organismos internacionales. Aunque existan colaboraciones, tener personal desde La Quiaca hasta la Antártida te da independencia. Otros países vienen a pedirnos datos a nosotros. Argentina tiene un Servicio Meteorológico de los más importantes del hemisferio sur”, advierte Soria sobre el ajuste.

Instrumentos meteorológicos del SMN en Pilar. Foto: SMN PILAR.

El desprecio a lo nuestro

El despido de personal especializado pone en riesgo la continuidad de estos registros históricos y la posición de Argentina en los organismos de cooperación científica internacional. Para el Gobierno -entiende Soria- los trabajadores “son literalmente un número”. “No importó si dejamos todo allá o si hicimos campañas antárticas. Fue un trato de una gran crueldad”, acusa. Al ser contratados, los despedidos no tienen si quiera indemnización.

“No me voy con rencor, pero sí muy triste. Somos 140 historias y todos hemos aportado nuestro granito de arena para sostener al servicio. Estoy agradecido con el SMN por darme la posibilidad de cumplir mi sueño, de ser una de las pocas personas en pisar ese continente y por el orgullo de haber defendido la soberanía de mi país, que realmente amo”, concluye.

Puntano. Licenciado en Comunicación Social. Consumidor problemático de soberanía nacional.

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