Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra

Por: Lucía Castaños
Luz al Tiempo es una obra de recopilación de chismes, de relatos pequeños y privados que se transformaron en algo público y colectivo. Y, principalmente, es gracias a la memoria: al hecho de conocer nuestra identidad, de saber de dónde venimos, esa memoria que se transmite de generación en generación, de persona a persona, y que se cuenta sin esconderse.
Dentro de lo familiar, también existe aquello que se oculta, que no se quiere contar, pero que sobresale en acciones, archivos y acontecimientos familiares. La obra pone en valor la memoria y la identidad. Y no solo la propia, sino la que nos constituye como provincia, como país, como territorio. Son historias de nuestra provincia, que nos hablan del monte, del pueblo, del campo y de la ciudad. Relatos que reflejan la conformación cultural de un territorio, que nos aleja por la diversidad de anecdotarios, pero que a la vez nos acerca y nos une como identidad de un espacio y una cultura.

La obra también nos propuso el desafío de reconstruir historias recordadas de diferentes maneras, según el familiar entrevistado. Eso nos llevó a armar una dramaturgia propia, enfocada en la reconstrucción de esos relatos tan variados.
Todo esto hace que la obra sea colectiva, que lo poético y teatral en la forma de contar los relatos enfatice el carácter popular de la pieza. Es apta para todo público, dirigida especialmente a personas adultas y jóvenes, pero que pueden presenciar infancias también. Eso es lo mágico: lo personal se convierte en algo completamente público, y cada persona le encuentra un eco distinto. Recibir la devolución de personas que no nos conocen, ni conocen a nuestra familia, que se acercan emocionadas, interpeladas, es algo que me sigue maravillando. Muchas veces nos agradecen por lo visto, por eso que les movilizó por dentro. Eso también me interpela como hacedora teatral. Siento que de alguna manera logramos colectivizar nuestro anecdotario familiar. Y esto tiene que ver con el tipo de teatro que elegimos hacer. Una creación bonita en la cual intervienen muchos lenguajes, desde las proyecciones mostrando lugares, personas y mundos; la música compuesta exclusivamente para la obra en base a los territorios geográficos que tocan los relatos; la iluminación que sostiene y transforma cada escena, revelando matices, climas y presencias, y la actuación que a veces se convierte en danza, otras en canto, y en donde habitan otros cuerpos enlazados por objetos y relatos. Todo esto es un combo que se combina en la mirada de la dirección, para generar una experiencia estética, muy cuidada en cada detalle, para que sea algo bello de ver, de experienciar y que esté al alcance de todos. Así conformamos un equipo que busca representar los relatos a través de los distintos lenguajes buscando que cada uno se destaque a su manera.

En todas las familias hay algún desarraigo, un vínculo con lo nativo/originario de nuestros pueblos y comunidades, una inmigración, un destierro, un amor prohibido, un abandono, un desaparecido. Ese casi mito familiar se vuelve real en los relatos de la obra, y provoca que se haga luz en los relatos propios de quienes la ven. Lo increíble es que luego la gente nos cuenta que, al regresar a su casa, se dedicaron a revisar los archivos de su historia, a conversar con madres, tíos o abuelas, a revisar fotos, a preguntar por historias pasadas. Los invita a salir de la función y llamar a su abuela, a su mamá, a preguntar por alguna historia alguna vez escuchada. Me emociona ver que regresan a ver la obra con otras personas, familiares y amigos, porque algo de eso que les resonó por dentro les provoca compartirlo con alguien más. No deja de sorprenderme entonces el alcance infinito de cada anécdota.

A todos nos gustan los chismes, y esta es una obra de chismes y relatos que invita a revisar los chismes propios, la propia historia, incluso a indagar sobre ellos dentro de la familia. No todas las familias hablan sobre el pasado, sobre lo ocurrido, pero las nuestras sí lo hicieron, y por eso tenemos tantos relatos que se han convertido en tesoros para nosotras. Esos tesoros que nos conmovieron cuando los compartimos entre nosotras durante el proceso de creación, y que ahora se colectivizan, logrando ese desafío que nos propusimos. Me emocionan las devoluciones y el alcance de la obra, que no imaginábamos durante el proceso. Las expectativas, objetivos y deseos que teníamos han sido superados, y no deja de sorprenderme. Me halaga y me hace sentir profundamente agradecida, por la historia y la Historia (con mayúscula y minúscula), por el afecto y por interpelar ese mundo interno de cada persona que la ve, porque nace de la interpelación del mundo propio personal nuestro.

En este sentido, darle luz a estos relatos, a estas personas, a estas vivencias, me conmueve profundamente. Pedirles permiso a nuestros muertos para hablar de ellos, contar sus miserias y sus orgullos, sus idas y vueltas, sus cosas, tanto las lindas como las feas. El honor de habitar esos cuerpos con la actuación, de convertirme por un momento en cada uno de ellos, aunque solo sea unos segundos, no es solo un permiso para hablar de ellos, también es un permiso para habitarles y representarles, con respeto y, sobre todo, con mucho amor.
Las entradas están disponibles en www.antesala.com.ar o por WhatsApp al 351 6 81 3669. El valor es de $18.000 y hay promoción: 2 x $32.000.
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra
La Ley de Inviolabilidad a la Propiedad Privada, la cual pretende modificar de facto la vigente Ley de Tierras Rurales (26.737), será tratada en la Cámara de Senadores
Ayer martes por la tarde, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva contó en diferentes medios haber llegado a un acuerdo entre las autoridades del FBI, FIFA y los gobiernos argentino e inglés, de que se prohíba el ingreso de insignias, banderas y remeras donde figuren las islas Malvinas. “La pelotita” y sus acuerdos de escritorio nunca dejan de sorprender